La fayuca de La Rosita es una de las más grandes y frecuentadas en el municipio de Torreón, comerciantes venden de todo, y las personas pueden encontrar hasta puestos de comida. Todo parece funcionar en un ambiente de música, gritos e intercambio de productos con dinero, pero cuando todo finaliza y los puestos se retiran, solo se observa una calle llena de montones de basura. Las autoridades de Torreón señalan que La Ola se encarga de limpiar muy temprano al siguiente día, pero esto solo refleja la poca cultura de limpieza que existe en la ciudad.
Por ello es tan sencillo ver postales de basureros clandestinos, basura en medio de las vialidades que terminan atrapadas entre los árboles, vehículos o estructuras y limpiar las calles y estos espacios se convierte en un trabajo que nunca acaba para La Ola, los cuales entre el sol y calor que a veces supera los 40 grados centígrados, limpian los cúmulos de basura día tras día.
Diariamente se recogen 30 toneladas de basura en espacios públicos y 640 en casas
Fernando Villarreal, ex director de Servicios Públicos, señala que diariamente se recogen 30 toneladas de basura en espacios públicos de Torreón, y otras veces de casas donde hay personas acumuladoras. Mientras que el servicio de basura recolecta 640 toneladas de residuos en casas, aún así se detectó que muchas personas siguen buscando contenedores y terrenos baldíos para tirar sus bolsas de basura.
Y aunque la basura está presente en toda la ciudad, el funcionario explicó que las colonias que generan más basura suelen ser las que están más cercanas a la periferia o cercanas a ellas, detalló que las cinco más sucias son: Villa Zaragoza, Monterreal, San Agustín, Manhattan y Eduardo Guerra.
Proyectos ciudadanos para combatir suciedad en calles
Estas acciones de parte de los ciudadanos ha generado proyectos para combatir la suciedad en las calles, Villarreal explicó que a través de varios programas como el de “denuncia al vecino cochino” pueden detectar a estos infractores ya sea a través de las denuncias o la videovigilancia, y así interponer multas económicas pero sobre todo generar conciencia en la ciudadanía.
“Tenemos estrategias como la instalación de cámaras de vigilancia en más de 100 puntos de la ciudad conflictivos en cuestión de basura y que se convirtieron en basureros clandestinos, con la finalidad de dar con el origen, con la persona que ha ensuciado. Lanzamos esta campaña que se llama Denuncia al vecino cochino, un esfuerzo entre los vecinos y la autoridad para dar con estas personas”.
Ya hay sancionados: 30 detenidos y 60 multados; ¿cuánto vale la multa?
En Torreón, durante el último mes, más de 30 personas han sido detenidas y 60 multadas por infracciones relacionadas con la basura.
El reglamento municipal establece que: sacar basura fuera del horario o lugar indicado puede resultar en una multa de $117 a $3,519 pesos o hasta 12 horas de arresto; y tirar basura o escombro en lugares no autorizados asciende a una multa de $3,519 a $7,038 pesos o 24 horas de arresto. Pero a esto se añade el uso de grúa y corralón en caso de que la persona vaya conduciendo o en un vehículo al cometer la infracción.
Alfredo Flores Originales, director de Seguridad Pública, señaló que trabajan en coordinación con la ciudadanía y Servicios Públicos, es a través de las 100 cámaras de videovigilancia que se colocaron y conectaron al Centro de Control y Comando (C2), que pueden detectar a los infractores o darle seguimiento y realizar las detenciones, las cuales en su mayoría son a través del seguimiento con el C2.
“En lo que comenzó el operativo yo creo que hemos agarrado en flagrancia de 20 a 30 gentes y en seguimiento sí tenemos entre 40 y 50, le hemos dado bastante seguimiento y se nos está dando bastante el resultado”, explicó Flores.
En lo que respecta a los comercios ambulantes, Victor Ramos, encargado de Plazas y Mercados, recordó que durante las primeras semanas de las peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe en el 2025, se notificó a los comerciantes que se interpondría multas en caso de no mantener limpia su área y se les recomendó retirar la basura de las calles ya que incluso podría llegar a impedir nuevamente la venta en el lugar, esto ayudó a mantener las vialidades limpias.
“Dejaron un tiradero tremendo y al otro día nos dedicamos a hacer notificaciones a todos los que encontramos la basura fuera de sus puestos y fueron notificados, algunos multados, pero en dos días se solucionó el problema cuando vieron que estábamos notificando, no fue tanto la cuestión de la multa, sino la notificación”.
Por otra parte, señala que en el tema de las fayucas son los y las encargadas quienes muchas veces destinan una parte del pago de piso para contratar a alguien que limpie, sin embargo, reconoce que hay otras tantas donde los mismos comerciantes limpian su espacio pero dejan las bolsas de basura en la vía pública a expensas de que los animales o los pepenadores las vacíen.
“Con las fayucas batallamos, los mismos organizadores le dice a la gente que recojan su basura, muchos sí lo hacen, pero desgraciadamente dejan las bolsas ahí a un lado, y eso ocasiona que después llegan los perros porque muchas veces tiran desechos de comida, los perros la huelen y rompen las bolsas y es un tema también”, explicó Ramos.
La Ola, la que al final debe limpiar
Finalmente, quien se encarga de limpiar lo que los demás ensucian es principalmente La Ola, son más de 900 trabajadores que desde enero del 2022 fueron distribuidos en distintas partes de la ciudad para mantenerla limpia, Villarreal señala que gracias al trabajo han avanzado en la teoría de los cristales rotos, “si la gente ve que al gobierno le interesa, que hace acciones y limpia, es más difícil que esos lugares se vuelvan a ensuciar”.
¿Cómo es trabajar en La Ola?
Verónica de León Silva es quien tiene mayor antigüedad en su cuadrilla, a lo largo de cuatro años ha aprendido a lidiar con la basura y las plagas que se generan por la presencia de la misma, aún así sabe que gran parte de la población reconoce y agradece el trabajo que realiza ella y sus compañeros al limpiar la ciudad.
“Nos sentimos bien cuando reconocen nuestro trabajo, porque de hecho, pasa la gente y nos ve y dice qué gracias o cuando vamos a un domicilio a donde nos mandan y qué gracias. Nos dan las gracias y pues ahí nos sentimos orgullosos de que sí andamos haciendo bien nuestro trabajo”.
También recuerda que la primera vez que se enfrentó a las plagas estaba con sus compañeros limpiando cuando los ratones, ratas, cucarachas y otros animales salieron, esto provocó gritos y que tanto ella como otras compañeras corrieron para intentar alejarse. La última vez que pasó estaban limpiando casas en División y Carmen Romano pasó lo mismo y aunque tenga cuatro años trabajando en esto sigue corriendo para huir de estas plagas.
“Estos días nos tocó allá en División y la Carmen Romano, y fuimos a varias casas donde hay gente que junta y junta y en esa juntadera que recogemos, salen todos los ratones, cucarachas y pues si se asusta uno y sale corriendo, pero pues es normal. Para nosotros ya es normal porque ya estamos acostumbradas”.
Mayores reportes son en terrenos baldíos
Enrique Del Castillo es supervisor de cuadrilla en La Ola, cuenta que atienden reportes de todo tipo pero los que más generan trabajo es la limpieza en terrenos baldíos que son usados como basureros clandestinos, y domicilios de acumuladores. Le ha tocado ver de todo, desde ropa hasta perros muertos o botes con heces fecales, pero reconoce que cuando ven un avance o un lugar limpio se siente la satisfacción de su trabajo.
“Nos ha tocado ver de todo, desde perros muertos, ratas, hasta víboras nos han tocado. Toda la ropa sucia, hemos sacado a veces en casas acumuladoras hasta a veces botes donde pues yo creo no tienen donde hacer sus necesidades y pues ahí los muchachos agarran los botes y al momento de aventarlo para el para la camioneta, pues se llenan. Entonces es muy sucio pero es un bonito trabajo, nos gusta estar aquí atendiendo las necesidades de la gente”, expresó.
Lamentable que rápidamente se ensucie espacios que recién se limpiaron
Del Castillo narró que es lamentable cuando luego de varios días terminan de limpiar los terrenos baldíos y unos minutos después cuando circulan nuevamente por el sitio y se percatan que nuevamente hay basura piensan, “todo el trabajo que hicimos en el turno ya se nos echó a perder con eso, pero no hay problema, para eso estamos”; sin embargo, hizo un llamado a la sociedad a generar más conciencia y evitar usar las calles como tiraderos de basura.
El supervisor recordó que años atrás él era parte del problema, no le importaba abrir la mano para soltar la basura donde sea, pero luego de comenzar su trabajo en La Ola y ver el impacto ambiental cambió sus acciones y considera que no hace falta tener ese trabajo para dejar de tirar basura.
“Como le digo a mi gente, yo era una de las personas que tiraba la basura por la ventana, pero ahora que veo que es muy duro este trabajo y más porque andamos en el sol, valoro el trabajo de mi gente. Y pues nos hace falta la cultura de no tirar basura donde sea”, finalizó.
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