Considerada la joya del desierto chihuahuense, el Área Natural Protegida Cañón de Fernández se mantiene como el principal referente de biodiversidad de La Laguna ante el mundo. En sus 17 mil hectáreas ofrece no sólo un atractivo turístico, sino también una reserva única de flora y fauna, además de innovación, ya que su microclima ha permitido el desarrollo de un campo experimental de vid, del cual se “exportan” plantas a las principales zonas vitivinícolas del país. MILENIO lo recorrió y lo presenta en esta ocasión para conocerlo a profundidad.
Declarado en 2004 como Área Natural Protegida y designado Parque Estatal por el gobierno de Durango, el sitio fue incluido el 8 de enero de 2024 en el decreto federal denominado “Ríos y Montañas de la Comarca Lagunera”. A lo largo de los años, el cañón ha enfrentado diversas amenazas, como la instalación de una planta potabilizadora —que finalmente fue reubicada aguas abajo por presión de ambientalistas y pobladores—, la presencia de vehículos todo terreno y la falta de conciencia de visitantes que continúan contaminando el área.
Ubicado a 60 kilómetros de Torreón, en territorio duranguense, este espacio natural ha cobrado auge en los últimos años gracias a políticas municipales de Lerdo orientadas a fomentar el turismo local. Actualmente, se organizan recorridos que parten desde la Plazuela Juárez, en las oficinas de Turismo, mediante un pago accesible que incluye transporte redondo, refrigerio y guía, además de visitas a distintos puntos de interés.
Para quienes optan por acudir por cuenta propia, es indispensable contar con un vehículo en buen estado, preferentemente una camioneta, debido a los caminos pedregosos y sinuosos. El sitio ofrece opciones para campismo, ciclismo de montaña, senderismo o simplemente para disfrutar de un día de campo acompañado de una tradicional carne asada.
Riqueza natural y reconocimiento internacional
El lugar fue declarado Sitio Ramsar en 2008 por su relevancia internacional como humedal. Alberga un bosque de galería conformado por álamos, sauces, mezquites y ahuehuetes —conocidos localmente como sabinos—, algunos con más de 200 o 300 años de antigüedad. En su fauna destacan especies como el pato arcoíris, la garza blanca y diversas aves rapaces.
El acceso es relativamente sencillo, ya que existen tres rutas principales: por el ejido Sapioriz, por Nuevo Graseros y por el ejido Santa Anita, siendo este último el más extenso, pero también el más atractivo para los visitantes.
Paraje granja Los Sabinos
Dentro del cañón existen tres principales zonas para campismo: dos privadas y una pública. La primera es la Granja Orgánica Los Sabinos, propiedad de la familia Valdepeñas, un espacio cercado rodeado por una frondosa nogalera que brinda sombra permanente.
El sitio tiene capacidad limitada a 15 espacios y un costo de acceso de 300 pesos por vehículo. Cuenta con sanitarios equipados con biodigestores y cisternas para evitar la contaminación del entorno. También ofrece paseos a caballo, en carreta y pesca deportiva.
Paraje Los Rivera
En el otro extremo se encuentra el paraje privado Los Rivera, donde el acceso también es de 300 pesos por vehículo. Se trata de un sitio con paisajes que parecen de postal, especialmente en temporada de bajo caudal del río Nazas.
Aquí el agua suele alcanzar apenas la cintura, lo que permite disfrutar con relativa seguridad. Se ofrecen actividades como renta de kayaks y lanchas de remo, además de contar con juegos infantiles, sanitarios y venta de alimentos tradicionales, como gorditas de horno y de harina rellenas de diversos guisados.
Paraje La Taza
Más adelante se ubica el paraje conocido como La Taza, llamado así por la amplitud del cauce del río en este punto, que forma una especie de espejo de agua. Aunque es ideal para la contemplación, no se recomienda nadar debido al riesgo que representa.
A diferencia de los otros espacios, este sitio suele deteriorarse durante temporadas vacacionales, cuando la acumulación de basura es evidente. Plásticos, botellas, latas, pañales y residuos diversos afectan gravemente este ecosistema, reflejando la falta de cultura ambiental de algunos visitantes.
La opinión de visitantes
Ernesto Ortiz, de Torreón, destacó la tranquilidad y belleza del lugar, así como la seguridad para convivir en familia, especialmente para los niños.
Por su parte, Dora Elia Atilano Martínez, de Nazareno, Durango, subrayó que el costo de acceso es accesible para grupos familiares, lo que permite disfrutar de un día completo en contacto con la naturaleza.
Javier Rivera, trabajador de la zona, señaló que la actividad turística representa una fuente importante de empleo para habitantes de comunidades cercanas como Santa Anita y El Refugio.
Innovación: “exportan” planta de vid
Además de su riqueza natural, el Cañón de Fernández destaca por su aportación a la vitivinicultura. En la Granja Orgánica Nirvana se desarrolla un viñedo experimental dedicado a la producción de portainjertos y sarmientos que se distribuyen a regiones como Parras, San Luis Potosí, Chihuahua y Aguascalientes.
Este proyecto, perteneciente a la familia Valdepeñas Reyes, trabaja con clones franceses para garantizar calidad en las variedades. El viñedo, establecido en 2021 e injertado en 2023, también cuenta con más de mil parras de uvas como Shiraz, Tempranillo, Cabernet y Malbec, cuya producción se destina a la elaboración de vino orgánico mediante el uso de insumos naturales para el control de plagas.
Señalética y caminos, los pendientes
Durante un recorrido, se identificaron áreas de oportunidad, como la mejora de caminos y la instalación de señalética. Estas acciones podrían impulsarse con los recursos recaudados por el cobro de acceso, a cargo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP).
Asimismo, se sugiere entregar a los visitantes información básica sobre rutas, normas de conservación y medidas de seguridad, como evitar fogatas y reducir el ruido.
Mucho que presumir
Para María José Lazo Soto, directora de Turismo de Lerdo, el Cañón de Fernández representa un símbolo de identidad regional. Destacó que, a través del programa “Tu fin de semana en Lerdo”, se promueve este destino como un espacio ecoturístico único, caracterizado por su biodiversidad, paisajes y tranquilidad.
“El cañón es el paraíso de La Laguna: un lugar que envuelve por su flora, su fauna, el sonido de las aves y la pureza de su aire. Es una experiencia que transmite energía y paz”, concluyó.
AH