El presidente de la Unión Ganadera Regional de Durango, Rogelio Soto Ochoa, señaló que si bien está próxima la apertura de las fronteras tras el bloqueo sanitario aplicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos por la presencia del gusano barrenador, desesperación crece entre sus asociados ante las pérdidas que superan los 210 millones de dólares, equivalentes a 3 mil 700 millones de pesos.
Precisó que la ganadería nacional se encuentra en una crisis con doble amenaza, por un lado las restricciones sanitarias y, por otro lado, desmedida importación de carne de Brasil que solo favorece a las comercializadoras, todo ello con la complacencia de las autoridades que no ejercen una estricta regulación.
Refirió que la disposición del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) fue primera prueba de que hay una adecuada inocuidad será la apertura de la frontera para los ganaderos de Sonora el 24 de agosto y a los treinta días despúes (24 de septiembre) seguirá para el ganado procedente de Chihuahua, lo que mantiene a los ganaderos duranguenses a la espera de que se decida dar paso para esta entidad.
“Esta dinámica no ha sido nueva para los ganaderos de México, cuando en febrero del 2025 se dio el primer cierre de la frontera tras la aparición de esta enfermedad del gusano barrenador, luego en abril y posteriormente en junio del año pasado. Sin embargo, la historia se ha repetido este año”, añadió.
A pregunta expresa, sostuvo que la aparición del gusano barrenador ha impactado de manera severa en toda la ganadería de exportación, cuando el negocio se detiene al cerrarse las fronteras de Estados Unidos, lo que hasta ahora se tiene un registro de 210 millones de pesos en pérdidas.
Expuso que ello no exime a los ganaderos de que incumplan con sus obligaciones sanitarias, ya que están obligados a cubrir los gastos sanitarios que implica la práctica de pruebas de brucelosis, tuberculosis, de trazabilidad, areteo y guías, como lo exige la USDA para permitir el paso del ganado por sus fronteras.
En ese contexto, dijo que este gasto se aplica de manera sistemática cada año entre los ganaderos de Durango para mantener el nivel de exportación que les ha caracterizado, de ahí que tener cerradas las fronteras provoque pérdidas, dado que el mercado nacional no paga.
Milenio: ¿Han caído en la desesperación?
RSO: “Sí, claro, imagínate el ver todo lo que tienen que invertir para tener ganado con calidad de exportación y no venderlo”.
Milenio: ¿Hay socios que han abandonado la actividad?
RSO: Aún no, pero algunos sí han pensado en eso.
Milenio: ¿Tienen un cálculo de las pérdidas que han sufrido?
RSO: Nosotros estimamos que las pérdidas acumuladas han sido de 210 millones de dólares, es decir, un equivalente a 3 mil 780 millones de pesos, en el año y medio de cierre de fronteras para el puro estado de Durango.
Pero déjame te digo algo: a nivel nacional, las pérdidas se calculan en 1,700 millones de dólares, equivalentes a 30 mil 600 millones de pesos.
Mientras que Durango exporta a los Estados Unidos 240 mil cabezas por año, el estado de Sonora exporta 450 mil cabezas, en tanto que Chihuahua exporta 650 mil cabezas, de ahí que se vayan midiendo el tamaño de las pérdidas de los tres principales estados exportadores de ganado.
En ese contexto, el dirigente ganadero en Durango refirió que la apertura de la frontera a dos de estos estados viene a liberar la presión que se ha venido ejerciendo sobre ellos en el año y medio de cierre por culpa del barrenador.
Una encrucijada
Aunado a lo anterior, dijo que los ganaderos mexicanos están en la encrucijada de tener que esperar esta ansiada apertura y no vender al mercado nacional, pero, por otro, observar la invasión desmedida de carne importada de Brasil, rebasando la cuota de 70 mil toneladas que permitió el gobierno federal y que están en los anaqueles bajo el amparo del Tratado de Sao Paulo.
“La carne que se importó de Brasil fue a través del Paquete Contra la Inflación y la Carestía acordado entre gobierno, empresas y tiendas, el PACIC, bajo el argumento de ofrecer carne barata a México; sin embargo, eso fue una falacia, nunca ha sido más barata y los únicos que ganan billetes son las empresas comercializadoras, mientras uno como ganadero tiene 400 o 500 toretes y no hay nadie que los quiera comprar precisamente por esa sobreoferta de carne importada”. Concluyó.
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