Una clienta del Banamex, originaria de Tampico, Tamaulipas, denunció presunto maltrato y acusación infundada de lavado de dinero en la sucursal número 25 ubicada en El Pueblito, municipio de Corregidora, Querétaro.
Asegura que fue discriminada solo por su lugar de procedencia, cuando intentaba hacer un trámite como cualquier otra persona, mostrando su credencial de elector sin imaginar, qué iba a ser intimidada, acusada y expuesta en público, por parte del personal varonil.
La fémina quién prefirió mantenerse en el anonimato. Precisamente en el marco del 8M presentó una queja formal detallando una serie de irregularidades y presunto mal servicio en la sucursal mencionada, situación por la cual llegó a temer por su integridad física, además de ser sacada casi a la fuerza de la institución bancaria, por los dos mismos hombres, el gerente y el cajero, que en todo momento, estuvieron al acecho.
Enfrentó problemas para realizar transferencias desde su banca móvil. Acudió a la sucursal y fue atendida por la empleada Laura, quien le sugirió abrir una cuenta Priority de cheques para facilitar el manejo de un depósito laboral de $321,900.00 destinado al pago de un vehículo Mazda adquirido mediante crédito con descuento por nómina del IMSS.
Recibió el contrato y una tarjeta, pero no chequera física. Al día siguiente, depositó un cheque del IMSS con apoyo de la misma empleada, quien indicó que el monto se reflejaría al día siguiente después de las 12:00 horas.
Con el saldo visible, intentó transferir el dinero a la agencia automotriz, pero la operación fue declinada repetidamente.
Al acudir nuevamente a la sucursal, la banquera Eloderana Valerdi le informó que su cuenta estaba bloqueada por presunto “lavado de dinero”, acusación que la clienta rechazó categóricamente al presentar estados de cuenta y la póliza de seguro del auto emitida por Quálitas con convenio IMSS. A pesar de ello, la empleada insistió en la sospecha.
La situación escaló cuando el gerente intervino, manteniendo la misma versión sin ofrecer solución clara. Finalmente, indicaron realizar la transferencia en ventanilla, lo que implicó una comisión no prevista, ya que originalmente planeaba hacerlo sin costo desde la app.
Durante el proceso, el gerente y un cajero supervisaron de cerca la operación, lo que la clienta percibió como hostigamiento. Al protestar por la vigilancia innecesaria, el gerente la calificó de “grosera” y se negó a atenderla posteriormente.
No conformes con esto, el gerente siguió acusándola de lavado de dinero, porque su credencial decían que su procedencia era de Tampico, Tamaulipas. También llamó a seguridad para que la sacaran de lugar, porque no pensaban atenderla. Pese a que estaba solicitando un servicio como cualquier otra persona.
Gabriela, madre de familia y trabajadora del gobierno con más de 13 años como cliente de Banamex sin antecedentes problemáticos, describió el episodio como una violación a sus derechos como usuaria y como mujer, sintiéndose discriminada por su origen tamaulipeco y exhibida ante otros clientes y su familia. Argumentó que la acusación falsa le generó una crisis nerviosa, afectando su sustento familiar.
Tras salir de la sucursal 25, acudió a otra sucursal Citibanamex número 4298 en Jardines de la Hacienda, donde recibió atención amable de la empleada Ariana y del gerente. Allí concretaron el pago del vehículo en ventanilla, ofrecieron disculpas por el mal servicio previo y la invitaron a resolver el problema de la banca móvil con un banquero especializado.
La afectada solicita intervención para obtener una respuesta coherente sobre el bloqueo en su banca móvil, la devolución de la comisión cobrada y una investigación por el trato recibido, incluyendo la acusación infundada de lavado de dinero.