General Cepeda, un Pueblo Mágico ubicado en el sureste de Coahuila, quiere convertir sus fósiles, petroglifos y huellas de dinosaurio en un nuevo motor turístico.
Empresarios locales plantean invertir 10 millones de pesos para mejorar los accesos, servicios y atención a visitantes en tres de sus principales sitios, mientras el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) advierte que cualquier obra deberá contar primero con un proyecto formal y autorización para garantizar la protección del patrimonio.
La paradoja es que la apuesta por hacer más accesible este patrimonio ya comenzó a moverse, pero el proyecto todavía no llega formalmente al escritorio del INAH.
La Asociación Amigos de General Cepeda, constituida en abril de 2025, busca detonar la actividad económica de este municipio a través del turismo paleontológico, arqueológico, enológico y gastronómico.
Su primera propuesta contempla intervenir los accesos a Rincón Colorado, Narigua y Porvenir de Jalpa, además de recuperar un kiosco ubicado en el entronque de la carretera libre a Torreón y la vía a General Cepeda para convertirlo en un punto de atención turística.
En General Cepeda, cada sitio cuenta una parte distinta de la historia. En Rincón Colorado están los restos de dinosaurios del Cretácico tardío, de unos 72 millones de años; en Narigua, los petroglifos grabados por antiguos habitantes en las rocas de la sierra de El Pinal; y en Porvenir de Jalpa, las huellas fosilizadas que dejaron los dinosaurios al caminar por este territorio hace millones de años.
Son tres patrimonios distintos que los empresarios quieren convertir en los principales puntos de una nueva ruta turística.
Sin embargo, mientras la subsecretaria de Turismo en el estado, Martha Moncada, afirmó que ya hubo un primer acercamiento, el INAH precisó que aún no recibe la propuesta formal. Aunque conoce la intención del proyecto, el Instituto señala que será indispensable cumplir con las normas de resguardo patrimonial.
Quieren abrir el camino hacia los dinosaurios
El pasado 26 de mayo, los integrantes de la Asociación Amigos de General Cepeda se reunieron con la Subsecretaría de Turismo para exponer su plan de trabajo.
En una primera etapa, el proyecto contempla adecuar los accesos a las tres principales áreas de la zona: Rincón Colorado, Narigua, zona de petroglifos, y Porvenir de Jalpa.
José Francisco Parra, presidente de la asociación, explicó en entrevista con MILENIO que la intención es trabajar con el municipio y el Gobierno del Estado para resolver algunas de las necesidades más básicas que enfrenta el visitante.
“Trabajando con el Municipio y el Gobierno del Estado, hicimos una propuesta para atender conjuntamente los accesos a estas tres áreas paleontológicas, que son nuestros tres focos de desarrollo más importantes”, detalló Parra.
El plan contempla mejorar los caminos y la señalización, además de “asegurar que en cada sitio los servicios sanitarios estén funcionales y limpios. Estamos convencidos de que facilitar la visita resolviendo las necesidades básicas del turista es fundamental”.
La propuesta también considera instalar un módulo de atención en el entronque de la carretera libre a Torreón y la vía a General Cepeda.
“Actualmente existe un kiosco que evaluamos remodelar para convertirlo en un punto turístico donde las personas puedan descansar y obtener información de la región”.
La inversión proyectada asciende a 10 millones de pesos
“Esperamos que el gobierno aporte 7 millones y la asociación, 3 millones de pesos para los rubros mencionados”.
La Asociación Amigos de General Cepeda fue constituida en abril de 2025 y tiene como objetivo principal detonar la actividad económica local a través del turismo, enfocándose en las áreas paleontológica, arqueológica, enológica y gastronómica.
El problema es que nadie sabe cuántos llegan
Hay un dato que retrata uno de los primeros retos de esta apuesta turística: actualmente no existe una medición precisa sobre el flujo anual de visitantes a estos sitios.
Raúl Rodarte, director de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) de Saltillo —organismo que abarca a los municipios del sureste del estado, incluido General Cepeda—, señaló a MILENIO que no existen cifras definitivas porque no hay un control de acceso.
“No tenemos cifras definitivas porque no hay un control de acceso. Por eso se está organizando la asociación, para asumir esa tarea. Son más de 20 empresarios con viñedos, sotoleras, casas de descanso, cabañas y hoteles en el mismo Pueblo Mágico”.
Esos más de 20 empresarios forman parte de una oferta que va más allá de los sitios paleontológicos: incluye viñedos, sotoleras, casas de descanso, cabañas y hoteles.
Rodarte explicó que la OCV brinda asesoría estratégica para promover la oferta turística local y que el grupo busca impulsar a General Cepeda bajo el concepto del “Valle de los Dinosaurios”.
“Buscan impulsarlo bajo el concepto del ‘Valle de los Dinosaurios’, donde uno de los principales retos es el manejo de las zonas protegidas”.
La dificultad está precisamente en aprovechar el atractivo de los sitios sin convertir su explotación turística en una amenaza para el patrimonio.
Rodarte consideró que las tres áreas tienen un alto potencial atractivo, pero deberán coordinarse con el INAH.
“Deben coordinarse muy bien con el INAH para acatarse a las reglas de conservación, evitar el lucro sin control y establecer un manejo adecuado. Quizá no sea un turismo masivo, pero sí hay un nicho importante de turismo científico”.
La apuesta, por tanto, no necesariamente consiste en llenar estos lugares de visitantes. También busca atraer a personas interesadas en conocer un patrimonio paleontológico y arqueológico que puede convertirse en un nicho de turismo científico.
Turismo sí, pero con reglas
Martha Elena Moncada, subsecretaria de Turismo y Pueblos Mágicos de Coahuila, confirmó a MILENIO que ya se entabló comunicación con el grupo.
“Fueron recibidos por Blas José Flores González, jefe de Gabinete y Proyectos Estratégicos, quien nos turnó el caso para su atención”.
La funcionaria destacó que el grupo representa a la sociedad civil organizada y afirmó que existe disposición para respaldar la iniciativa.
“Nos solicitaron apoyo y se lo daremos. General Cepeda cuenta con bastantes viñedos, la única zona paleontológica abierta al público por el INAH en México y muchas oportunidades de desarrollo”.
En relación con el inventario del INAH en la entidad, se registran más de 90 zonas arqueológicas e históricas, aunque la afluencia turística en muchas de ellas aún debe cotejarse con la Dirección de Turismo Municipal.
Moncada también se refirió al tiempo que ha tomado consolidar el proyecto y señaló que los destinos turísticos maduran gradualmente.
“Parras es un ejemplo: recibió la denominación hace dos décadas y ve cómo ha evolucionado. No existían la infraestructura ni los viñedos de hoy en día”.
La referencia a Parras muestra el horizonte que los promotores ven para General Cepeda: no se trata únicamente de llevar visitantes a un sitio de fósiles, sino de construir poco a poco una oferta turística alrededor del patrimonio y de las actividades económicas de la región.
Pero en los sitios paleontológicos y arqueológicos existe una condición que no puede ignorarse: no todo lo que puede construirse debe construirse.
El INAH todavía no ha visto el proyecto
José Francisco Aguilar Moreno, director del INAH en Coahuila, señaló que solo tiene conocimiento de la iniciativa de manera indirecta.
“Sé que algunas personas colaboran con ellos; sin embargo, no conocemos el proyecto formal”, expresó a MILENIO.
El funcionario recordó que el patrimonio paleontológico y arqueológico está protegido por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972.
La legislación establece que toda obra, infraestructura o difusión requiere la autorización explícita del INAH.
“Sabemos que algunas personas involucradas no han actuado de manera correcta en el pasado. Lo que buscamos es colaborar con gusto, pero todo trabajo debe fundamentarse en un proyecto avalado y autorizado por esta dependencia”.
El Instituto también establece una diferencia técnica entre los dos campos que conviven en General Cepeda.
“La paleontología abarca restos de millones de años, mientras que la arqueología registra la presencia humana, que en esta zona no excede los 10 mil años”.
En el caso de Rincón Colorado, Aguilar Moreno explicó que se trata de un sitio avalado por el Gobierno Federal.
“Los terrenos fueron cedidos al Instituto para establecer una zona paleontológica formal con plan de manejo, cercado, custodios, infraestructura básica, módulo de atención e itinerarios interpretativos”.
Narigua presenta una situación diferente porque se trata de un sitio arqueológico ubicado sobre terrenos ejidales o privados.
“Los vestigios son propiedad de la Federación por ley, pero la tierra no. Para desarrollar un proyecto turístico ahí, primero debe concertarse la tenencia de la tierra con los ejidatarios y garantizar que obtengan un beneficio”.
Esto significa que el desarrollo turístico de cada zona tendrá que atender condiciones particulares, tanto de conservación como de propiedad de la tierra.
Hasta los asadores tienen restricciones
El proyecto tampoco podrá operar como un espacio turístico convencional.
El funcionario añadió que en los desarrollos turísticos de este tipo queda prohibida la instalación de asadores y solo se permite la venta de alimentos fríos o preparados previamente.
Las asociaciones civiles, además, deben transparentar sus recursos, contar con estatutos registrados ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), formalizar su propuesta ante notario e incluir al INAH como órgano coadyuvante.
La preocupación del Instituto no se limita a la infraestructura
También existe un interés en controlar la manera en que se explica el patrimonio a los visitantes.
“Buscamos que la divulgación sea rigurosa; nos preocupa que personal sin preparación profesional dé interpretaciones erróneas de los petrograbados”, advirtió.
El reto, entonces, es encontrar un punto de equilibrio: hacer accesibles estos lugares, generar actividad económica para General Cepeda y, al mismo tiempo, evitar que el turismo termine deteriorando aquello que precisamente busca mostrar.
Los empresarios ya comenzaron a recaudar fondos
Aunque todavía existen gestiones pendientes, los empresarios asociados ya comenzaron la recaudación de fondos.
El primer evento técnico-gastronómico fue “Cabrito y Vinos”, realizado en Hacienda Florida.
La expectativa es reunir a 400 personas para promover los productos locales y dar a conocer una nueva identidad turística.
“Esperamos reunir a 400 personas para promover los productos locales y dar a conocer la marca ‘Valle de Dinos’, proyectada como la identidad regional que complementará la ruta de ‘Vinos y Dinos’”, explicó José Francisco Parra.
La intención no es únicamente aumentar el número de visitantes.
Uno de los objetivos centrales es que ese flujo turístico se traduzca en mayores ingresos para la población local.
“Queremos que la comunidad mejore sus ingresos a través del turismo. Una vez lista la infraestructura, capacitaremos a los habitantes como embajadores turísticos para que guíen los recorridos y el visitante extienda su estancia de uno a dos días”.
La meta es que quien llegue a conocer un sitio paleontológico no tenga que marcharse el mismo día, sino que encuentre suficientes actividades y servicios para quedarse hasta dos días.
Eso permitiría ampliar la derrama hacia hoteles, cabañas, restaurantes, viñedos, sotoleras y otros negocios locales.
De “Vinos y Dinos” al “Valle de Dinos”
Paralelamente, la OCV Saltillo habilitó la plataforma digital General Cepeda Mágico para generar contenido promocional.
Rodarte explicó que el organismo también acompaña a la asociación en la creación de su estructura jurídica para que pueda formalizar convenios con los distintos actores de la cadena turística.
“Acompañamos a la asociación en la creación de su estructura jurídica para que puedan formalizar convenios con municipios, hoteles, restaurantes y tour operadores, cumpliendo con el marco fiscal para reinvertir en los mismos sitios”, concluyó Rodarte.
General Cepeda tiene los elementos que los empresarios consideran necesarios para construir una nueva oferta turística: fósiles, petroglifos, huellas fosilizadas, viñedos, gastronomía y hospedaje.
Ahora busca convertirlos en una ruta capaz de generar visitantes y, sobre todo, ingresos para la comunidad.
El proyecto contempla 10 millones de pesos para comenzar a hacerlo realidad: 7 millones que esperan obtener del gobierno y 3 millones que aportaría la asociación.
Pero antes de que los caminos hacia Rincón Colorado, Narigua y Porvenir de Jalpa sean mejorados, hay otro camino que los empresarios tendrán que recorrer.
El del INAH
Porque en General Cepeda el reto no es solamente conseguir que más personas lleguen a conocer los fósiles, los petroglifos y las huellas de dinosaurio.
Es conseguir que el turismo pueda crecer sin poner en riesgo precisamente aquello que lo hace posible.
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