La construcción de una planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en Topolobampo, Sinaloa, ha generado debate durante las últimas semanas.
Por un lado, autoridades argumentan beneficios como la caída del costo de fertilizantes y la generación de empleos; sin embargo, por el otro, comunidades indígenas mayo-yoreme consideran que representa una amenaza para el ecosistema de la bahía de Ohuira y para los pueblos originarios en la región.
¿Qué contempla la planta y cómo ayudaría?
El 30 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el proyecto, que cuenta con estudios de impacto ambiental y medidas de mitigación, está vinculado con la estrategia de producción nacional de fertilizantes y la soberanía alimentaria del país.
De acuerdo con GPO, esta planta busca proporcionar una fuente nacional para la producción de fertilizantes, con el fin de apoyar a los agricultores locales y reducir la dependencia de las importaciones.
"Situada en Sinaloa, la región agrícola más productiva de México, y respaldada por excelentes conexiones marítimas, terrestres y ferroviarias, Proman GPO proporcionará un suministro estable y sostenible de fertilizantes a los agricultores de todo el país", señala en su página web.
Por su parte, la Secretaría de Economía ha señalado que México importa aproximadamente el 80 por ciento del amoníaco que consume y su demanda de fertilizantes ronda entre 4.5 y cinco millones de toneladas anuales.
En este sentido, la planta, con la producción local de amoníaco y urea, reducirá la dependencia de las importaciones en más del 70 por ciento y abaratará los fertilizantes. Asimismo, se prevé la generación de alrededor de 10 mil empleos directos e indirectos.
¿Cuál es su papel en la producción de fertilizantes?
El amoníaco, formado por nitrógeno e hidrógeno, es el componente clave de los fertilizantes modernos. Al convertir el nitrógeno del aire en nutrientes fácilmente absorbibles para los cultivos, este compuesto sostiene y potencia el suministro mundial de alimentos.
Aunque el nitrógeno representa el 78 por ciento de la atmósfera, las plantas no pueden asimilarlo en estado gaseoso; requieren que esté fijado químicamente como nitratos o amonio. El amoníaco es, precisamente, la materia prima esencial que hace posible esta transición.
El amoníaco además limpia y transforma, ya que se utiliza para reducir las emisiones contaminantes de vehículos y fábricas, y sirve como materia prima esencial en el tratamiento de aguas, la industria papelera y la producción de medicamentos.
En México es importante para la seguridad alimentaria, en especial para la región noroeste, una de las más fértiles de América Latina. De acuerdo con GPO, producir amoníaco localmente en Sinaloa reduce la dependencia de importaciones y fortalece la autosuficiencia agrícola del país. Asimismo, garantiza un suministro estable para los productores, disminuye los costos y las emisiones de transporte, impulsa la inversión y el empleo en toda la región.
ksh