Hablar de bares en Torreón, Coahuila, ya no solo remite al ambiente y la música. En las conversaciones también aparecen, con cierta frecuencia, comentarios sobre cargos adicionales en la cuenta, mencionados como una observación más dentro de la experiencia nocturna.
Se trata de señalamientos que circulan entre amigos, en redes sociales y en relatos compartidos, y que en los últimos meses han cobrado mayor visibilidad tras la muerte de Chris Hernán, cuyo caso se viralizó en la región.
Caso de Chris Hernán
El joven acudió a un bar para celebrar su cumpleaños; sin embargo, al no poder cubrir el monto de la cuenta y quedar solo tras la salida de sus acompañantes, fue llevado a una celda, donde una caída derivó en su fallecimiento. El caso generó una amplia reacción pública y reactivó conversaciones en torno a prácticas que, para algunos usuarios, se han vuelto recurrentes en la vida nocturna de la ciudad.
Guadalupe Pérez, madre de Hernán, explicó a MILENIO su propia reconstrucción de los hechos. Relató que su hijo acudió al bar acompañado de un adolescente de 16 años, en un establecimiento ubicado sobre la avenida Morelos. Pese a que el menor de edad permaneció en el lugar hasta aproximadamente la 1:30 de la madrugada, fue retirado por personal de seguridad al momento de pagar la cuenta.
Según su testimonio, otras dos parejas que acompañaban a Hernán también se retiraron por decisión propia, por lo que fue su hijo quien tuvo que hacerse cargo del pago, el cual aseguró no pudo cubrir ni siquiera con dos mil pesos. Pérez afirmó, además, que los teléfonos celulares que portaba su hijo no aparecieron. Señaló que Hernán los habría dejado en el bar como garantía y que, pese a haber sido entregado posteriormente a las autoridades, el personal de seguridad del establecimiento se quedó con los aparatos.
Las quejas no se limitan a un solo caso. Se trata de decenas de relatos, tanto de personas que aseguran haber vivido situaciones similares como de quienes las han escuchado a través de amigos o conocidos. Es el caso de una joven originaria de Torreón que pidió no hacer públicos sus datos personales. Ana, como fue identificada por respeto a su privacidad, comentó que acude a bares al menos una vez cada quince días, principalmente en la zona de la avenida Morelos, en el centro de la ciudad.
Relató que la última vez que salió con un grupo de amigas consumieron alrededor de una docena de bebidas y alimentos. Sin embargo, al momento de pagar notaron que el monto era considerablemente más alto de lo esperado, con consumos que aseguró no habían solicitado. Con la intención de retirarse sin generar un conflicto, decidieron pagar la cuenta y abandonar el lugar.
A este testimonio se suma el de Pablo, quien narró una experiencia ocurrida hace más de un año. En su caso, la inconformidad surgió al encontrar una propina obligatoria superior a los 500 pesos. Junto con su acompañante reclamó al mesero y, aunque en un primer momento se negaron a retirar el cargo, finalmente accedieron tras su negativa a pagar esa cantidad. Después de ello, liquidaron la cuenta y se retiraron del establecimiento.
Las experiencias también se replican en redes sociales. Marcos, por ejemplo, compartió una recomendación que se ha vuelto común entre algunos usuarios:
“Cuando vayas a un bar, ve anotando lo que te estás tomando. Mándale mensaje a tu amigo o a quien vayas acompañando para ir revisando cuánto van consumiendo, para que no te cobren de más”, escribió tras haber vivido situaciones similares.
Otros relatos apuntan a conflictos con el personal de seguridad. María contó que dos de sus sobrinos acudieron a un bar y tuvieron un altercado con los guardias, quienes terminaron por quedarse con uno de los teléfonos celulares. Aclaró que la familia decidió no interponer una denuncia formal para evitar problemas, pese a que el aparato no fue devuelto.
“No interesa recuperar el celular porque tiene fotos y videos de sus hijas. Aun así, mi sobrina tiene miedo”, relató María.
No interponen denuncia
Sin embargo, aunque la situación se repite, ninguno de los afectados señaló haber puesto una queja formal ante las autoridades, por el tiempo, porque la situación se arregló, o porque iban a gastar más quejándose que pagando la cuenta, aunque no reconocieran los cargos.
Al respecto, Pablo Uribe, presidente de la Asociación de Bares, Restaurantes, Cantinas y Comerciantes de Alimentos (ABARCCA), puntualizó que, como negocios, cuentan con autoridades que regulan este tipo de acciones. Señaló a la Dirección de Inspección y Verificación, así como a la Procuraduría Federal del Consumidor, como instancias responsables.
Explicó que muchas de estas situaciones ocurren cuando un grupo solicita una sola cuenta y, al retirarse uno de los integrantes, no deja su parte proporcional. Al revisar el recibo, los clientes perciben cargos por productos que no consumieron y que probablemente corresponden a la persona que se retiró.
Indicó que los clientes pueden acceder a los recursos legales necesarios para denunciar este tipo de prácticas, tanto en el caso de cobros indebidos como en el de las propinas.
“Yo lo que les digo siempre que pidan sus cuentas de manera individual y esto evita que puedan meter algo que esté fuera de lo que se les sirvió, porque cada uno puede saber perfectamente qué comió, qué se tomó. Dos, la propina no es obligatoria, es un agradecimiento por el servicio y la atención que recibiste tu mesero. Sin embargo, esto no es obligatorio ni es determinante para nadie y en ninguna cuenta puede ir sugerida o sumada propina. Esto está mal y si hay alguna situación de eso con tomarle foto al recibo y poner una queja en la instancia que nos regula, con esto es suficiente para que también se le dé seguimiento y se deje de hacer esta mala práctica”, señaló Uribe.
El caso de Hernán también expuso el ingreso de un menor de edad a un establecimiento donde su acceso está prohibido, una falta que puede derivar en multas o en la clausura del negocio.
Uribe agregó que actualmente este tipo de situaciones ocurre con poca frecuencia, ya que el personal encargado del acceso verifica identificaciones oficiales, no copias ni fotografías, y en muchos casos escanea el código QR para validar la información.
Riñas en bares
Otro aspecto que genera preocupación entre los consumidores es el de las riñas. Uribe aseguró que esta situación ha disminuido de forma considerable y argumentó que, de los 220 negocios asociados a ABARCCA, en 2025 solo se registraron 57 reportes de riñas.
“Cada vez es más la gente que entiende que el salir a divertirse no tiene por qué hacer ninguna situación donde pongan en riesgo su seguridad y la de los demás. En general, te puedo decir que, de acuerdo con las estadísticas de 2025, en Torreón se registraron 57 solicitudes de apoyo por riñas en bares”.
Añadió que los establecimientos están preparados para la contención de conflictos. Como primer paso, el personal observa la mesa donde se detecta una actitud de alerta y, en caso de que esta escale, se entrega la cuenta y se invita al cliente a retirarse.
Durante la interacción, el personal de seguridad solo puede contener y, en situaciones específicas, someter para entregar a la persona a las autoridades por la falta o delito correspondiente.
“En una etapa en donde ya las cosas salen de control, sigue siendo el primer factor la contención, separar, contener, desalojar. En un momento dado de ser necesario, someter para que no se siga haciendo daño y desalojar”.
Por su parte, la Dirección de Inspección y Verificación del municipio informó que durante 2025 se clausuraron 53 negocios de estos giros, principalmente por falta de licencia de funcionamiento, condiciones insalubres, operar fuera del horario permitido, falta de licencia de alcoholes y riñas.
Asimismo, indicaron que en enero de este año se registraron tres clausuras, derivadas principalmente de la falta de licencia de funcionamiento y de operar fuera del horario permitido. El bar donde Hernán celebró su cumpleaños fue clausurado como parte de la investigación y no específicamente por una riña.
Más allá de los casos particulares, los relatos coinciden en un punto: la desconfianza se ha integrado a la experiencia nocturna. Revisar la cuenta con atención, conservar comprobantes o anticipar posibles conflictos se ha vuelto parte del ritual de salir a un bar. No como una excepción, sino como una precaución asumida. En Torreón, la conversación ya no gira solo en torno a dónde ir, sino a qué tan preparado se está para evitar un problema al final de la noche.
dahh.