La tarde de este sábado, Kevin González, un paciente de 18 años y paciente de cáncer de colon terminal, se reunió con sus padres Isidoro González y Anabel Ramírez en la ciudad de Durango, luego de que fueran deportados desde los Estados Unidos tras 25 días encerrados, tras ser detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE por sus siglas en inglés).
Entre lágrimas y sonrisas, la familia compartió el momento en sus redes sociales.
Luego, el matrimonio salió con Kevin para pasar un rato juntos por las calles de Durango como petición de adolescente con una sonrisa en la cara.
Desde el viernes por la tarde comenzaron el viaje desde la ciudad de Hermosillo, Sonora, hasta la capital duranguense por más de 16 horas, pero por la situación no habían dormido desde hacía varios días.
Ambos narraron el hacer el viaje a los Estados Unidos sin una visa humanitaria que les fue negada; es simplemente lo que un padre y madre en su situación haría.
La señora Anabel dijo que le hubiera gustado el haber concretado el viaje cuando su hijo estaba en la Unión Americana, y aunque la situación se dificultó, con una sonrisa en medio de la sala de su casa en Durango capital dijo reconfortada: “Aquí estamos ya”.
El señor Isidoro recordó que él se enteró desde la cárcel de que su hijo Kevin había solicitado en entrevista que liberaran a sus padres para poderlos ver, dado que era su deseo.
“Mi hijo ya se había hecho viral en Estados Unidos y en todo México; yo estaba limpiando mi celda cuando me dijeron: ‘Mira, ven, mira la televisión’. Mi hijo pidiendo plegarias para que nos dejara libre ICE, que era una cárcel federal”.
Por su parte, la señora Ramírez no dejó de sentir importancia de no poder abrazar a su hijo, que lo único que sabían era lo que se transmitía en la televisión.
Ahora que llegaron a Durango, González dijo que ahora resta el pagar la manda que hizo a San Juditas si le permitían regresar con Kevin, y la tiene tatuada en el brazo izquierdo. Pero también para extender la vida de Kevin.
“Si tú me dejas ver a mi hijo nuevamente, con vida y salud, que va así a estar siempre, él va a entrar (al templo) en su silla de ruedas, y yo con veladoras desde afuera hasta donde está San Juditas”.
La señora Ramírez interrumpió para decir que para ellos, Dios es el único que puede hacer ese milagro.
El sueño de conocer a los jugadores del Club América
El señor González habló de que, ahora de vuelta en México, hay un sueño más que Kevin siempre ha buscado cumplir: el conocer a los jugadores de Club América.
Refirió que desde que era pequeño había profesado la simpatía y confianza en su equipo, que no dudaba en apostar por marcadores.
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