Una niña de tan solo 13 años inició la tradición de colocar el Nacimiento del Niño Dios en casa, por lo que cada año fue creciendo con pequeñas figuras, adornos y mostrando cada pasaje, llegando hoy a tener decenas de imágenes que lo han caracterizado como de los más grandes de la ciudad de Durango, donde actualmente radica su creadora a la edad de 78 años.
María de Jesús Mares Segovia, con domicilio en calle Nicolás Bravo de la colonia Emiliano Zapata, quien inició solo con un misterio, hoy cuenta con un área de grandes dimensiones al interior de la vivienda, donde año con año lo acondiciona para colocar el enorme Nacimiento que siempre crece en el número de paisajes y figuras que compra o le regalan familiares, quienes también se deleitan con tan hermosa ofrenda de acuerdo a sus creencias religiosas.
Recuerda que en un rincón de la casa de sus padres colocó el primer misterio, tradición que siguió hasta la edad de 22 años, en que contrajo nupcias y, por cambiarse a otra vivienda en compañía de su esposo, dejó las figuras y decidió continuar con otro Nacimiento que fue creciendo de manera paulatina y al paso de los años.
Fueron sus hijos quienes, al recibir la misma educación y creencias religiosas, le aportaban con algunas ideas y proporcionaban lo necesario para seguir adquiriendo figuras, animalitos, casitas y todo lo que brindará una mejor imagen para acostar al Niño Dios el 24 de diciembre y levantarlo el 6 de enero.
La señora Mares Segovia, quien recuerda a su esposo que ya murió, indicó que siempre le apoyó y siguió la hermosa tradición de colocar el Nacimiento, ya que su hogar siempre fue punto de reunión familiar, donde se congregaban sus hijos, nietos y familiares para agradecer por los favores recibidos como la salud, trabajo y bienestar.
Los pequeños de la familia siguen la tradición
Con agrado, hoy los adultos de la familia observan que los pequeños siguen la tradición al solicitar a sus padres que en su hogar también coloquen el pequeño altar y quizá en algún día llegar a tenerlo como el de su abuela, que es uno de los más grandes y que en dos ocasiones ha ganado el concurso de los más bonitos y sobresale por sus grandes dimensiones.
La familia de María de Jesús, algunos de los cuales radican en la ciudad de Gómez Palacio, Durango, menciona que es una bonita tradición que no debe perderse entre los mexicanos, ya que reúne a cada uno de sus seres queridos y recuerdan a quien han pasado a mejor vida, por lo que deben inculcar el respeto y valores a las nuevas generaciones para bienestar del vínculo familiar.
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