La guerra comenzó sin aviso, aunque muchos ya la veían venir. El secuestro de Ismael El Mayo Zambada, en julio de 2024, había dejado a Sinaloa en tensión. “Era cuestión de tiempo”, se repetía en Culiacán.
Los rumores sobre hombres armados frente a un parque acuático al sur de la ciudad y las advertencias en grupos de WhatsApp y redes sociales encendieron las primeras alertas. En un video se escuchaba una comunicación por radio entre jefes de los dos bandos. Lo que hasta entonces se temía había comenzado: la guerra entre Los Mayos y Los Chapitos.
Se reportaron balaceras en La Campiña, otras en el acceso sur de Culiacán, en Costa Rica y Eldorado, bastión histórico de grupos de la delincuencia que estaban siendo desplazados por sus rivales.
Ante los enfrentamientos, la propia Secretaría de Seguridad Pública (SSP) pidió a los ciudadanos mantener la calma y evitar salir de casa. Al frente de la dependencia estaba el general Gerardo Mérida Sánchez, el funcionario responsable de la seguridad estatal cuando estalló la guerra criminal, quien hoy enfrenta cargos en Estados Unidos por su presunta colaboración con el Cártel de Sinaloa y, de acuerdo con información publicada por MILENIO, mantiene negociaciones con la justicia estadunidense ante una posible incorporación como testigo colaborador.
Dos años después de aquel 9 de septiembre de 2024, Sinaloa acumula cerca de cuatro mil muertes violentas y más de cuatro mil reportes de desaparición. La confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa ha alcanzado a niñas, niños, familias, policías y funcionarios.
Hay víctimas dentro de sus casas, en las calles, frente a las escuelas y en trayectos al hospital. Niños que viajaban con sus padres, una adolescente a la que llevaban a recibir atención médica y un bebé de un año y cuatro meses. Las siguientes historias son solo una parte de lo ocurrido en estos dos años.
2024: Asesinatos y desapariciones desde los primeros días de la disputa
El 10 de septiembre, apenas un día después del inicio de la confrontación, desapareció José Osvaldo Barraza Valenzuela, voceador de El Debate.
El 21 de septiembre murió Juan Carlos Sánchez Palacios, abogado de 34 años, durante un operativo en los departamentos Clamont, en Tres Ríos. Su familia denunció que agentes de la Guardia Nacional y de la Policía Estatal le dispararon cuando intentaba auxiliar a su bebé, afectada por el gas lacrimógeno.
Nueve días después, el 30 de septiembre, fueron asesinados Faustino Hernández Álvarez, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa y exdiputado local, y su colaborador Jesús. En noviembre murió tras un ataque Juan Ramón Alfaro Gaxiola, exsecretario de Seguridad Pública de Mazatlán.
2025: Niños asesinados y familias exigen justicia
El 19 de enero de 2025, los hermanos Gael y Alexander, de 12 y 9 años, fueron atacados cuando viajaban con su familia en un vehículo por el sector Los Ángeles, en Culiacán. Los dos niños y su padre murieron.
Cuatro días después, habitantes de la ciudad salieron a marchar para exigir justicia. La movilización llegó al Palacio de Gobierno, donde la madre de los niños pidió mantener la protesta de manera pacífica. Entre los reclamos por la inseguridad también se escucharon exigencias de renuncia al entonces gobernador Rubén Rocha Moya.
El 27 de febrero, Regina, de 14 años, resultó herida durante una balacera en Villa Juárez, Navolato. La estudiante de la secundaria técnica 51 permaneció hospitalizada hasta el 4 de marzo, cuando falleció.
El 24 de marzo murió Dana Sofía, de 12 años. Viajaba con su familia por la colonia Revolución, en Culiacán, cuando hombres armados interceptaron su automóvil.
De acuerdo con el testimonio familiar recogido por la Fiscalía, intentaron retroceder para resguardarse y los agresores comenzaron a disparar. La llevaron a una clínica, donde falleció.
El 7 de abril, un ataque al centro de rehabilitación Shaddai dejó nueve muertos.
El 6 de mayo murieron Alexa y Leydi, de 7 y 11 años, en la sierra de Badiraguato. La primera versión señalaba que habían quedado en medio de disparos entre grupos armados y militares. Su familia la rechazó y señaló a elementos del Ejército. Por estos hechos hay militares detenidos.
El 29 de junio fueron encontrados 20 cuerpos en el puente del Seminario y en una camioneta, al norte de Culiacán. Ese día se registraron 27 homicidios en el estado.
En julio, Abraham, de 15 años, y su padre, Juan Carlos, fueron atacados mientras circulaban en un vehículo por Guadalupe Victoria, en Culiacán. Ambos murieron; el adolescente falleció después de ser llevado al hospital.
Hospital Civil: cuatro víctimas que no tenían relación con el ataque
El 29 de agosto de 2025, las balas alcanzaron a personas que estaban afuera del área de Urgencias del Hospital Civil de Culiacán. Murieron José Ramón, de 38 años; Jorge Armando, de 32; y Rubén, de 61. Dos días después falleció Víctor Antonio, de 46 años, quien había quedado gravemente herido. Los cuatro eran ajenos al atentado.
Rubén Aceves había acompañado a su esposa a visitar a un familiar hospitalizado. Estaban sentados en los maceteros de la entrada cuando comenzaron los disparos. Ella salió ilesa; él murió. Era comerciante y su familia lo recordaba por su disposición para ayudar a los demás.
Entre las personas heridas también estaba Brianna Amairany, de 13 años, alcanzada por esquirlas. La agresión dejó víctimas entre quienes habían acudido a un hospital y esperaban noticias de sus familiares.
2026: Relevos en la gubernatura
El 13 de enero de 2026 murió Fernando Alan Arce durante una persecución y balacera en Tierra Blanca, Culiacán. Sus allegados denunciaron que las fuerzas federales confundieron el automóvil en el que viajaba. Rosa Guadalupe, quien lo acompañaba, resultó herida.
Diez días después, el 23 de enero, fueron privados de la libertad diez trabajadores mineros en Concordia. Su búsqueda llevó a las autoridades hasta fosas clandestinas en El Verde.
El 28 de enero, los diputados Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda sobrevivieron a un ataque armado en Culiacán.
El 11 de febrero fue atacado y asesinado Ricardo Mizael en el sector Los Ángeles, también en la capital sinaloense. Según sus allegados, el adolescente había salido a comprar un biberón para alimentar a un gatito.
El 31 de marzo fue asesinado Héctor Bartolo Zamudio Ríos, síndico de Tepuche, un día antes de concluir su periodo.
Para el 2 de abril se había confirmado la identidad de ocho de los diez mineros desaparecidos en Concordia entre los cuerpos encontrados en las fosas de El Verde.
En mayo llegó el primer relevo en la gubernatura. Rubén Rocha Moya solicitó licencia después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusara de presuntos vínculos con el narcotráfico, señalamientos que rechazó. Yeraldine Bonilla Valverde asumió como gobernadora interina.
La madrugada del 8 de junio murió Grecia Guadalupe, de 14 años, en Escuinapa. Sus tíos la llevaban en motocicleta al hospital porque la había picado un alacrán, cuando quedaron en medio de hechos violentos. La adolescente y Arturo Ramiro murieron; Yessica resultó herida.
En agosto, Rocha volvió al cargo, pero su regreso fue breve: solicitó una nueva licencia. El 25 de ese mes, el Congreso designó a Graciela Domínguez Nava para concluir el periodo constitucional. La nueva gobernadora asumió con el compromiso de recuperar la paz.
Negocios cerrados y actividades nocturnas suspendidas por la violencia
La guerra también cambió los horarios de Culiacán. Desde las primeras semanas, el miedo alejó a los clientes y complicó los traslados de los trabajadores. En septiembre de 2024, restaurantes como IKU, Vicentillo’s y Dandy Experience Kitchen anunciaron suspensiones temporales. La falta de ventas se sumó a los gastos que seguían llegando: rentas, nóminas y servicios.
También se suspendieron las actividades del 493 aniversario de Culiacán y se canceló el concierto de Luis Miguel, previsto para el 27 de septiembre de 2024. La inseguridad empezó a vaciar la agenda de espectáculos y los espacios de convivencia.
Para febrero de 2025, Óscar Sánchez Beltrán, presidente de la Unión de Comerciantes de Culiacán, advertía que solo el 40 por ciento de los negocios nocturnos estaba operando. La organización anunció cierres escalonados a las cinco, seis y siete de la tarde y recomendó suspender las jornadas nocturnas mientras no hubiera condiciones de seguridad. Ese mes también se documentó el cierre de una sucursal de Burger King en Tres Ríos y recortes de horario en tres establecimientos de Panamá.
En abril de 2026 comenzaron a documentarse señales de una recuperación parcial. Julio César Silvas Inzunza, presidente de la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas, reportaba más movimiento y el regreso de algunas actividades nocturnas. La ciudad intentaba recuperar esos espacios después de meses en los que numerosos negocios cerraban temprano y muchas familias evitaban salir de noche. La buena racha terminaría de nuevo en agosto con un repunte de violencia que obligó de nuevo a la cautela.
El 2 de septiembre fue asesinado Alexis, estudiante de 17 años de la Universidad Autónoma de Sinaloa, frente a Ciudad Universitaria, en Culiacán. Ese mismo día, en Mazatlán, Óscar Osuna Tirado, titular de Protección Civil municipal, resultó herido en un ataque cuando viajaba en una unidad oficial.
El 3 de septiembre fue asesinada Carolina Iracema Beltrán Romero, maestra de Educación Especial y jefa de Bienes Patrimoniales del Ayuntamiento de Escuinapa. Tenía 39 años.
Un día después fue localizado sin vida David Guadalupe Ramírez González, quien había sucedido a Héctor Bartolo al frente de la sindicatura de Tepuche. Había sido privado de la libertad. Su hermano Manuel Enrique también murió ese día por heridas de bala. En poco más de cinco meses, Tepuche perdió a dos síndicos.
A pocos días del segundo aniversario de la confrontación, murió Juan Alejandro, de un año y cuatro meses. El bebé había resultado herido durante un ataque armado en la colonia Prados del Sur, al sur de Culiacán.
Los disparos ocurrieron sobre la calle Mar de Coral, donde estaban reunidas varias personas. También murieron Manuel y, posteriormente, Jonathan. De acuerdo con la versión de las autoridades, este último era el presunto agresor y sus propios compañeros le dispararon al enterarse de que había matado al niño.
En estos dos años, Sinaloa ha tenido un gobernador y dos gobernadoras. La guerra no termina.
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