La voz tras las rejas de una injusticia

A Marcela Hermosillo se le encarceló por un homicidio que no cometió y tras 15 años, adoptó su condena como "una decisión de Dios", por lo que espera pacientemente que termine.

Marcela Hermosillo, encarcelada por un homicidio que no cometió.
Durango, Durango /

A Marcela Hermosillo se le sentenció en México, con pruebas que no fueron correctamente legitimadas por tratados internacionales no de extradición, por el asesinato de Tzatzi Sánchez el 11 de febrero de 2001 en el condado de Clark en Nevada, Estados Unidos.

De los 37 años de la condena, cumple 11 y de encarcelamiento 15.

Ahora se encuentra en la cárcel distrital en Santiago Papasquiaro y pasa los días trabajando en un pequeño taller de carpintería.

Hermosillo es una mujer que ha decido ayudar a las personas que la rodean, cree que la tragedia por la que ha pasado es una decisión de Dios y si sirve para que su familia no pase males, lo recibe bien.

[OBJECT]Dentro de su encierro, narra que conoció a Florence Cassez, la francesa que obtuvo la libertad al alegar que no se llevó el debido proceso en su caso y escuchó cómo trataba a las personas que se encontraban secuestradas y existe culpabilidad.

Entonces se cuestiona porqué su caso no avanza y considera que por ser mexicana, las leyes en este país no la ayudan a obtener la libertad, ya que no es el único caso en el que personas mal sentenciadas regresaron a las calles, son dos delincuentes confesos en el Estado de Nuevo León los que presentaron un amparo a su sentencias y se encuentran libres.

Hermosillo por las mañanas, antes llegar al taller toma una taza de café y planea la estrategia de trabajo del día, para forzar menos la espalda, que por años de cargar tablones en la carpintería la ha dañado al grado de recibir atención médica.

No pierde la sonrisa mientras trabaja, ni la voluntad de lograr metas poco a poco, tanto por ella, como por las personas que la rodean, porque considera que es una persona protectora y líder, asunto que le ha redituado en la cárcel amistades entrañables, como Sara Aldrete, mujer que en la década de los 90 se relacionó con los narcosatanicos en Tamaulipas y fue sentenciada a 60 años de prisión.

En momentos se quiebra, sabe que paga por una injusticia y comparte la vida con más personas en las prisiones que también fueron juzgados de manera inequitativa y es por eso habla de que fue la maestra de Juana Barraza Samperio, “La Mataviejitas”.

JFR

  • Gilberto Lastra Guerrero
  • Reportero y melómano de música estridente. Buscador de historias distópicas. Leo lo que se me pone enfrente.

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