En segundos, familias perdieron lo que años de trabajo les costó conseguir

Crónica

Familias narran como fue, primero ponerse a salvo, y después levantar de entre el lodo, lo poco que quedaba de sus bienes.

Desastres tras lluvias en Torreón. (Mauricio Román)

Brenda Valles

Durante la madrugada de este jueves, diversas familias que habitan en el poniente de Torreón, vivieron momentos de terror al ver como agua, escombro y basura inundaba sus viviendas en cuestión de segundos, teniendo que salir rápidamente de sus casas.

La imagen en el lugar era desgarradora, bien podría ser sacada de una película apocalíptica, vehículos volcados y completamente destruidos, escombro, partes de pavimento, de puentes y de instalaciones pluviales se encontraban regados por las calles.

Además, el lugar se volvía más desolador al notar los rostros de los colonos, llenos de tristeza, enojo e impotencia al ver como algunos perdieron todo por lo que durante años trabajaron. Entre los escombros se pueden encontrar peluches, ropa y algunos juguetes inservibles, además partes de lo que solían ser vajillas de cocina.


Entre el lodo caminan dos niñas pequeñas. Con sus manitas tientan el suelo en busca de algo, ambas están tratando de encontrar algunos de sus juguetes entre el lodo y el agua, dicen que si los lavan podrán volver a usarlos.

Familia Jiménez, de los más afectados

Las pequeñas son primas y forman parte de la familia Jiménez, una de las más afectadas por las inundaciones del lugar.

Ellos viven junto a uno de los puentes peatonales que se vio bloqueado por dos vehículos que fueron arrastrados por la corriente del canal natural conocido como Huizache, de la avenida México, en la colonia Polvorera, donde al estancarse los autos, se formó un taponamiento que provocó el desborde del agua.

Juan, el padre de familia narró que cuando comenzó a llover no se imaginaban todo lo que iba a pasar. Mientras estaban dentro de su casa escucharon una especie de estallido y acto seguido una torrente de agua forzó su puerta principal, ingresó por un pasillo y finalmente llegó hasta una segunda puerta que también se vio forzada, además de que lo vidrios se quebraron.

Al ver que el agua y el lodo ingresaban a todas las habitaciones de su vivienda, y al verse inundados, tomó a su familia y como pudieron salieron del lugar.


La familia formada por mamá, papá y tres hijos, entre ellos un bebé de un año, tomó lo poco que pudo y salió del lugar, con rumbo colonia arriba y a contra corriente, pues Juan señala que a tres cuadras vive su suegra y ese era su lugar de destino para poner a salvo a sus hijos.

Todos lograron ponerse a salvo y durante la mañana volvieron para ver qué había pasado en su casa, encontrando un espacio completamente diferente a lo que ellos conocían, el piso de su casa ya ni siquiera era visible, además su ropa había formado una plasta junto con el lodo y nada era rescatable.

De sus muebles fue lo mismo, bases de camas, tarimas, roperos y todo lo de madera era inservible, por lo que solo pudieron pedir algunas palas y ayuda a sus vecinos y comenzar a limpiar el lodo y el agua que había en el lugar.

Faldas del cerro: zona casi apocalíptica

Como los Jiménez, decenas de familias de las colonias Polvorera, Camilo Torres, Torreón y Anexas, Victoria, José R. Mijares, Compresora y Morelos, sufrieron afectaciones tanto en sus casas como en sus vehículos, ya que un total de cinco automóviles fueron arrastrados por la corriente del arroyo.

Dicho arroyo es un cauce natural que comienza las faldas del Cañón del Cerro de las Noas, cerca de los límites con el Estado de Durango, donde el agua de lluvia que se escurre de los cerros toma camino y se desborda por el canal, donde posteriormente los habitantes de Torreón construyeron sus viviendas.

AARP

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