La crucifixión de Jesucristo fue revivida en varias partes de Monterrey. Al igual que en otras partes del mundo, miles de creyentes presenciaron la representación de la Pasión, uno de los eventos medulares de la fe católica.
Cerca de las 10:30, unas cinco mil personas, según información de Protección Civil de Monterrey, acudieron al Parque Fundidora, donde se llevó a cabo un Vía Crucis.
Inició con unas palabras del arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, quien explicó a los asistentes el significado de lo que los feligreses iban a ver.
La representación, en la que participaron 60 personas de diferentes iglesias, inició frente al Horno 3 con el Juicio de Poncio Pilatos.
Jesucristo fue representado por Carlos Padilla, de la iglesia Jesús de Nazaret, quien se preparó junto con el resto del grupo por cerca de dos meses. Cargó una cruz de 30 kilos y al final del recorrido lo esperaba una cruz de 100 kilos donde fue la representación de la crucifixión.
El recorrido fue encabezado por el padre Jacobo Salinas, quien recordó cada una de las 14 estaciones del Vía Crucis.
Más personas se sumaron al recorrido, que terminó frente al lago en el interior del Parque Fundidora.
Desde temprana hora, la lluvia cayó en la capital del estado, y aunado al cielo nublado, incrementaron el dramatismo de este evento religioso.
No obstante, el clima no fue obstáculo para que miles de personas acudieran al Vía Crucis realizado por la Iglesia María Goretti de la colonia Garza Nieto.
Bajo la lluvia, cerca de 100 jóvenes realizaron la representación en el cruce de Luis Mora y Martín de Zavala.
Jesucristo fue representado por Juan José Alamilla Zavala, de 27 años, quien cargó una cruz de 50 kilos.
El recorrido fue encabezado por el padre Felipe de Jesús Sánchez Gallegos por la avenida Ruiz Cortines, Villagómez, Lombardini y Miguel Nieto, hasta terminar en la Plaza del Ferrocarril.
Por la tarde, alrededor de las 17:00, Jesús moriría otra vez, y la lluvia cayó en la Independencia.
Como hace casi medio siglo desde que esta representación se realiza en la Indepe, miles se congregaron para atestiguar el deceso del Hijo de Dios en la cruz junto a los ladrones Dimas y Gestas.
En la explanada de la Basílica de Guadalupe el silencio era completo entre los miles de espectadores.
Si en algo ha cambiado el recorrido por las 14 estaciones de Jesús es que ya no se sube hasta el parque conocido como "el tanque" -hoy ocupado por el Centro Comunitario Bicentenario- pues ahora sólo se recorren las calles vecinas a la Basílica.
Para esta edición, la representación de los últimos días de Jesús contó con casi un centenar de participantes, entre actores y personal de organización, además de vestuaristas, escenógrafos y maquillistas.
Desde el comienzo, la explanada lucía llena. Muchos niños y jóvenes presenciaban, como podían, el juicio al que era conducido Jesús - representado por Luis Alberto López Escalón- por parte de los fariseos.
Fuera en las escaleras o sobre las cajuelas de las camionetas, todos buscaban un hueco para ver cómo los centuriones romanos lo flagelaban, antes de colocarle el manto púrpura y la corona de espinas.
Con la cruz a su espalda, Luis Alberto-Jesús inició el recorrido por la calle Libertad, escoltado por gladiadores modernos de la Policía Municipal y de la Fuerza Civil.
"¿Por qué le pegan?", preguntaba un niño sobre los hombros del padre. Éste simplemente le respondió: "Porque son malos".
La caminata prosiguió por la calle Jalisco, la cual lucía llena por las banquetas hasta la altura de Nueva Independencia, es decir, tres calles arriba de la Basílica.
Desde azoteas y terrazas, comiendo unas tostadas con salsa o tomando una cerveza, los vecinos salían para seguir los pasos del nazareno.
"¿Te acuerdas que antes era todo en silencio, no había tanto escándalo?", preguntaba una señora a otra, ambas sentadas afuera de su casa.
El Jesús de la Independencia pasó por todas las estaciones previas a la crucifixión descritas por los evangelios. Ahí salió el hombre que lo carga a él y a la cruz, así como la Verónica que le limpia el rostro. Todos conocen las escenas, pero nadie se las pierde.
"¿Dónde están las 'Verónicas' de hoy, quién les limpia los rostros a los enfermos?", cantaba un grupo de mujeres al frente de la procesión.
Después de casi una hora de recorrido, soportando los latigazos y el peso de la cruz, Jesús llegó de nuevo a la explanada de la Basílica tras peregrinar por las calles Nueva Independencia, Zacatecas y de nuevo por Libertad.
Aunque el nazareno lucía en su espalda y hombro tremendos moretones- una niña recibió la violencia del Vía Crucis, cuando el mecate utilizado para delimitar el paso de la peregrinación y el público se reventó, golpeándola en sus piernas.
"Fue en amor a Cristo", terminó por decir escuetamente el responsable de la vigilancia.
Si bien durante todo el recorrido hubo música, bullicio y cantos, ya durante el proceso de crucifixión de Jesús junto a los dos ladrones el silencio inundó por completo a la colonia.
Esta pausa sólo se rompió cuando el joven Luis Alberto, ya en lo alto de la cruz y sin aliento, alcanzó a gritar: "¡Padre, estoy en tus manos!" para después fallecer en punto de las 18:22.
A partir de este momento, la lluvia empezó a caer con mayor fuerza sobre la Basílica de Guadalupe.