Luego del fallecimiento de un puma en la carretera a Monclova, específicamente en el tramo conocido como La Muralla, Fernando Toledo, encargado de Desierto Viviente en el Museo del Desierto, señaló que, pese a que ya se está haciendo un mapa para identificar los cruces de fauna silvestre en el estado, aún falta mucho por hacer con las autoridades y la sociedad civil para el cuidado de estos animales en dichas circunstancias.
Según Toledo, se ha llegado incluso a matar de manera alevosa sobre todo a los ejemplares más pequeños, ya que no existe conciencia de su importancia en la cadena alimenticia y por ende en el equilibrio de los ecosistemas.
“Desafortunadamente es algo que pasa; yo llevo viviendo en Saltillo 23 años y en lo personal nunca me había tocado un caso de un puma atropellado. Nos ha tocado mucho con osos; hace un par de años, recibimos a más de 35 osos por diversas razones: atropellados, cualquier herida de arma de fuego, oseznos atacados por perros”.
Tras recordar que el caso del puma fue por atropellamiento y, debido a sus condiciones y la distancia, ni siquiera llegó al MUDE, dijo que, de llegar a tiempo a las instalaciones del museo, hay posibilidad de darles un tratamiento, ya que muchas veces requieren cirugías, todo para posteriormente regresarlos a la vida silvestre.
“Muchas veces, evidentemente, es un accidente, pero muchas veces, tristemente, es intencional el que atropella fauna. Y sobre todo con animales más pequeños, con reptiles, con aves, con anfibios, muchas veces hasta los centran para atropellarlos porque creen que están haciendo bien. En realidad, están haciendo mal. Hay que tener precaución, hay que tener respeto por la vida silvestre, y sí se tiene que trabajar con las autoridades para ver los cruces de fauna”.
Recordó que hay áreas ya ubicadas como el ejido Cuauhtémoc, donde hay un cruce natural de osos, al igual que La Muralla, pero se está trabajando para ubicar otros por parte de la Secretaría de Medio Ambiente. “Ellos tienen muy claro en dónde son puntos críticos”.
En este sentido, resaltó que hacerlo no tiene ningún impacto si los usuarios de los cruces carreteros no bajan la velocidad, pues subrayó, los letreros “son para nosotros, para que bajemos la velocidad, para que estemos pendientes en esos puntos y evitar tener un accidente”.
Explicó que, en el caso específico de los pumas, son animales muy nerviosos que salen poco durante la noche. “Para cuando nosotros nos damos cuenta de que hay un puma, normalmente el puma ya nos vio antes y se fue”.
Puntualizó que se debe tener conciencia de que, si tienen contacto ahora con los humanos, es más por una necesidad, debido a la fragmentación de su hábitat. “Las ciudades cada vez crecen. Vean la Sierra de Zapalinamé; cada vez va más arriba. Así estamos por todos lados. Evidentemente los animales siguen ahí, se van a mover”.
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