La familia Pérez Rentería jamás imaginó que una celebración de cumpleaños culminaría con la muerte de su hijo menor, Cris Hernán, un joven de apenas 24 años que asistió al bar Mr. Rabbit y terminó hospitalizado con una fisura en el cráneo, derivada de un fuerte golpe.
Hoy, la incertidumbre crece entre ellos tras escuchar las distintas declaraciones de las autoridades, pues cada vez surgen más preguntas que respuestas. Lo que sí queda claro para Guadalupe y Juan Carlos, padres de Hernán, es que no confían en las autoridades y consideran que algo ocurrió dentro de las celdas del Centro de Justicia Municipal (CJM).
En entrevista para Milenio, los padres de Hernán explicaron lo sucedido desde la noche del sábado 17 de enero, día del cumpleaños de su hijo menor, cuando comenzaron las incongruencias, irregularidades y cuestionamientos que se han extendido con el paso de los días.
La falta de confianza en las autoridades incrementa la incertidumbre de los padres, quienes desconocen si se hará justicia o si llegarán a saber qué fue lo que le ocurrió a su hijo durante la madrugada del domingo 18 de enero, cuando fue detenido y recluido en las celdas del CJM en Torreón.
“Yo no, francamente no (confío) porque no… y les vuelvo a decir, un corazón de madre no se equivoca. Ahí me lo golpearon, ahí le hicieron ese daño. Yo no voy a comprar el cuento de que él solo se cayó. Porque si eso hubiera sido, se hubiera caído desde el momento que lo bajan de la patrulla”, aseguró Guadalupe.
La mañana del miércoles, a unas horas de la muerte de Hernán, el fiscal general de Coahuila, Federico Fernández Montañez, indicó que hasta ese momento no contaban con datos de prueba suficientes para tipificar el deceso como homicidio, y poco se habló de los resultados de la autopsia, la cual ya se encontraba en un 90 por ciento de avance.
“Que la necropsia arroja todavía no está concluida. Que hasta el momento yo no puedo determinar, no podemos determinar que esto haya sido un homicidio. La causa del fallecimiento ahorita la va a profundizar el delegado. Pero no podemos determinar que haya sido un homicidio, hay un golpe, pero no necesariamente ocasionado por una persona”.
¿Qué sucedió esa noche?
Según la narrativa de Guadalupe Pérez, la noche del sábado Hernán le expresó su deseo de celebrar su cumpleaños en un antro de la ciudad de Torreón. Tomó un taxi y, en compañía de un amigo de 16 años, llegó al bar ubicado sobre la avenida Morelos. Ahí surgió la primera incongruencia, cuando el menor de edad pudo acceder al establecimiento y acompañar a Hernán durante algunas horas.
Fue mediante videos publicados por el propio Hernán que Guadalupe se percató de que su hijo estaba acompañado por dos parejas más. Tiempo después, confirmó la versión de que Hernán tuvo que pagar la cuenta él solo y no contaba con el dinero suficiente, por lo que en el bar le pidieron dejar dos teléfonos como garantía.
Alrededor de la 1:30 de la mañana llegó el momento de pagar, y los guardias de seguridad sacaron al menor del establecimiento, quien optó por solicitar un vehículo por aplicación para regresar a su casa.
“Dice el joven que cuando empezaron a cobrar lo sacaron a él, un guardia de seguridad que lo acompañó hasta una esquina y ya no vio a Hernán, él después le habló a su mamá para que le pidiera un carro. Y que los otros muchachos se levantaron y lo dejaron solo”, contó la madre del fallecido.
Fue entonces cuando el personal del bar retuvo a Hernán y llamó a la Policía, lo que derivó en la movilización de los elementos que realizaron la detención y posteriormente trasladaron al joven para cumplir con los protocolos correspondientes y su puesta a disposición.
Al respecto, Alfredo Flores Originales, titular de Seguridad Pública, señaló que están cooperando con la Fiscalía y que entregaron las pruebas correspondientes, como el certificado médico de Hernán mientras estuvo bajo su custodia y videograbaciones del momento en que fue ingresado a las celdas del Centro de Justicia.
“Estamos apoyando ahí por parte de Seguridad Pública, Fiscalía, donde ya se le entregaron todas las pruebas por parte de Seguridad Pública, donde Seguridad Pública va, hace la detención de esta persona, va y se entrega ahí a Artes Gráficas. Se entregan sus dictámenes médicos, se entrega también un video, que nosotros hacemos cada que se entregan los detenidos ahí. Ya estamos esperando a que Fiscalía haga lo correspondiente”, comentó el comisario durante la mañana del miércoles.
Precisamente esos videos fueron mostrados a Guadalupe después de la muerte de su hijo; sin embargo, las grabaciones que evidencien la supuesta caída dentro de las celdas o el deterioro de la salud de Hernán mientras permanecía ahí no han sido presentadas, lo que impide tener certeza sobre lo ocurrido.
“Nada más me han mostrado dos videos donde efectivamente mi hijo entra por su propio pie. Y el otro video es donde él está entregando pertenencias. Pues lo que quiero es que realmente demuestren lo que pasó, nada más, que demuestren cosas reales, justas y claras”, exigió Guadalupe.
En el recuento de los hechos permanece una gran laguna de información. Ni Guadalupe ni Juan Carlos saben qué ocurrió para que los custodios y trabajadores del CJM llamaran a una ambulancia que trasladó a su hijo, en calidad de desconocido, a la Cruz Roja. Ahí ingresó en estado grave, con una herida de cuatro centímetros de profundidad en la región occipital. Tras los estudios médicos y al determinar que requería una operación, sus padres decidieron trasladarlo al Hospital General de Torreón, donde Chris murió la madrugada del martes.
“Inclusive el ministerial cuando el que fue a levantar la denuncia, le preguntó al doctor, ¿La fractura que trae el cráneo, o sea, qué fue con lo que le dieron? El médico dice que ese golpe para que se hubiera hecho en el cráneo era máximo, era caer dos metros de altura. Y lo otro sería que le pegaron con algo muy fuerte”, narró la mujer.
Lamentablemente, Hernán no logró recuperarse y, tras confirmarse su muerte, sus padres se percataron de que el joven presentaba un brazo dislocado y heridas que iban del cuello a los hombros, no como simples rasguños, sino como si la piel hubiera rozado con algún objeto. También desconocen el paradero de su gorra, un detalle que les resulta significativo, ya que está cubría su cabeza.
“Cuando a mí me entregan las pertenencias, obviamente yo no las revisé en su momento porque, pues en el estado que yo encontré a mi hijo ya entubado, o sea, a mí quién me importaba era mi hijo. Sino que ayer, que ya fui y me bañé a mi casa, empecé a revisar y la gorra no estaba. Ni la gorra, ni los celulares , y la gorra porque va en la cabeza”.
Querido y trabajador
Juan Carlos describe a su hijo como un joven muy trabajador y sociable. A pesar de que tenían intereses distintos y de las discusiones propias entre padre e hijo, se sentía orgulloso de verlo salir adelante.
Destaca que a Hernán le encantaba cantar y que compuso varias canciones que logró vender. Ese talento lo llevó incluso al estado de Texas, en Estados Unidos, y le otorgó reconocimiento en redes sociales por parte de sus seguidores.
“Es que él se dedicaba a comprar y vender. Tenía su puestecito, en un tiempo fue fayuquero. Pero tenía el carisma para tratar a la gente y hacer negocios. Era una persona muy querida, y tenía muchos amigos. Cantaba, de hecho, él compuso varias canciones. Y las logró vender, fue a Houston a un casting, y las logró vender. De hecho, hay varios videos de él. Y ahí se quedó el puestecito de mi hijo adentro. Sus mesas, sus tenis, sus gorras. Todo lo que él vendía, ahí se quedó adentro”, relata Juan Carlos.
Aunque anhelan una respuesta y justicia por la muerte de su hijo, saben que no volverá. Lamentan profundamente no haber tenido la oportunidad de hablar con él una vez más y conocer qué fue lo que realmente ocurrió el día después de su cumpleaños.
dahh.