Los enfrentamientos entre oficiales de las corporaciones y civiles armados fueron y siguen siendo en algunas partes del país, el pan de cada día.
Durante todo ese tiempo, no fue prioridad contar entre sus fuerzas con un paramédico táctico.
Existió la medicina de guerra desde que los humanos comenzaron a pelear. Los tratamientos desde luego, eran precarios y apenas hacia las del siglo XVII, comenzaron a tocarse temas relativos, con pioneros de la talla de la gran Florence Nightingale.[OBJECT]
La Asociación de Policías y Sociedad Civil brinda este mes de enero un curso de paramédicos tácticos.
Daniel Castellanos, presidente de esta Asociación, ex policía y director del Movimiento Nacional por la Seguridad y Procuración de Justicia en Coahuila y Durango, fue el impulsor de esta convocatoria.
El curso tiene valor curricular y está avalado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
"Somos alrededor de cuarenta personas las que estamos tomando el curso. El paramédico táctico se rige bajo normas internacionales de la Asociación Médica", señaló.
La posibilidad de supervivencia de alguien lesionado por trauma, sea de accidente o arma de fuego o arma blanca, se eleva hasta en más de un 70% si se cuenta con un paramédico táctico cerca.
"Durante mi tiempo de policía, jamás se nos dio esta capacitación que ahora damos fuera de la policía. No puede ser posible que mejor los que estamos afuera nos preocupamos por capacitar a la gente", señaló.
Al mismo acuden paramédicos de Cruz Roja y elementos de las corporaciones que están en activo.
Los llamados momentos de crisis, fueron simulados en un lugar donde se practica Gotcha, que es lo más parecido que puede haber a una situación real de refriega.
Desde luego, en los hechos, las cosas suelen ser bastante diferentes. Pero sí parecidas.
"El hecho de que no tengo un uniforme, no significa que yo dejé de ser policía. Al ingresar lo hice por servir y proteger. Aún me siento policía, creo que no existen los ex policías, los que somos de carrera, vocación, corazón y espíritu, queremos colaborar con la gente", destacó.
Le tocó que en algún momento, uno de sus compañeros recibió un balazo, entre muchos de los enfrentamientos que les tocó vivir. Contar con los conocimientos que se impartieron, es básico.
"Aquí tal vez los funcionarios de primer nivel lo tengan. Pero las policías, deberían de tener al menos uno por turno. Es vital para ellos".
Adicional, contar con este conocimiento, puede ser útil para atender a civiles heridos, bajo los protocolos de asistencia médica y que obligan al oficial de una corporación, a brindar ayuda.
Las capacitaciones en este tenor van a continuar. No se abre el curso a civiles, pues es una especialización.
El salario de un paramédico táctico también debe ser más alto, al menos un 200%, que el de un paramédico normal. A la par, debe saber protegerse a sí mismo y a sus compañeros.[OBJECT]
La práctica hace al maestro y se desarrollaron prácticas tras conocer las teorías relativas. "No le vayan a tirar a la reportera, está de este lado", gritó el instructor en una frase que por desgracia en la vida real no se ejerce, pues de pronto el reportero es blanco perfecto.
Las balas de pintura tronaban muy parecido a las reales. Los movimientos se restringen al momento de saber que la vida de uno puede estar en riesgo.
Pero se llevó a cabo el simulacro de una refriega entre bandos, con hipótesis de una persona herida por arma de fuego en abdomen y cráneo, a quien empaquetaron, colocaron collarín y resguardaron bajo la cobertura de los compañeros.
"Es preocupante la falta de tacto por parte de las autoridades en estos temas. El hubiera no existe, pero se hubieran podido salvar muchas vidas si los elementos supieran lo que se está enseñando ahora", concluyó.
JFR