• Exceso de ruido, lugar de estacionamiento y basura: razones por las que uno de cada tres mexicanos ha peleado con su vecino

  • Las reglas básicas de convivencia vecinal parten del respeto y el apoyo mutuo; existen herramientas para evitar que los conflictos alcancen los tribunales.
Abadiel Martínez y Claudia Hidalgo
Toluca, Estado de México /

Los conflictos vecinales continúan como uno de los principales focos de tensión en las ciudades del país. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del primer trimestre de 2026, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 32 por ciento de la población de 18 años y más, es decir, uno de cada tres mexicanos, en promedio, reconoció haber tenido al menos un conflicto o enfrentamiento en su vida cotidiana.

El estudio consultado por MILENIO reveló que los problemas más comunes están relacionados con la convivencia diaria entre vecinos. El ruido encabezó la lista, con 14.7 por ciento de las respuestas; seguido de la basura tirada o quemada, con 14.6 por ciento, y disputas de estacionamiento, con 13.6 por ciento.

Al repertorio se sumaron conflictos relacionados con animales domésticos, con 10 por ciento; sobre el transporte público o privado, con 7.1 por ciento; y chismes o malos entendidos entre personas, con 6.6 puntos porcentuales.

La encuesta también identificó molestias ocasionadas por personas alcoholizadas, drogadictos o pandillas, con 5.4 por ciento; problemas con autoridades relacionadas con seguridad pública, 5.2 por ciento; y pugnas con personal de establecimientos comerciales, cinco por ciento.

Además, los ciudadanos reportaron cuestiones derivadas de peleas con hijas o hijos de vecinos, con 4.7 por ciento; grafitis o pintas en viviendas, 2.9 por ciento; ambulantaje o cuidacoches, 2.7 por ciento; disputas familiares, 2.4 por ciento; e incumplimiento de cuotas vecinales, 2.3 por ciento.

Vecinos, el principal foco de enfrentamientos

La ENSU evidenció que los vecinos representan el principal actor involucrado en los conflictos cotidianos. Del total de personas que tuvieron enfrentamientos directos, 72.2 por ciento señaló a vecinos como responsables de las disputas.

En segundo lugar aparecieron desconocidos en la calle, con 35 por ciento, mientras que el 15.5 por ciento mencionó a autoridades locales. También se reportaron controversias con familiares, establecimientos y compañeros de trabajo o escuela.

Los resultados reflejan que los desacuerdos cotidianos continúan concentrándose en temas relacionados con la convivencia urbana, principalmente en zonas habitacionales donde el ruido, la basura y el uso de espacios comunes siguen detonando fricciones entre ciudadanos.

La convivencia vecinal, clave para la calidad de vida

Parte de la estabilidad y calidad de vida entre las personas depende de las relaciones que logran construir con quienes viven en su entorno. En esa dinámica, la convivencia con vecinos y vecinas juega un papel importante, ya sea en casas de interés social, vecindades, fraccionamientos o residenciales.

El tema no solo cobra relevancia en comunidades densamente pobladas, sino también en zonas donde los vecinos viven a metros o incluso kilómetros de distancia, pues representan la red de apoyo territorial más cercana ante una emergencia, aunque también pueden convertirse en un problema constante.

Las reglas básicas de convivencia vecinal parten del respeto y el apoyo mutuo: desde saludar, evitar tirar basura o poner música a volumen excesivo, hasta respetar estacionamientos y áreas comunes.

Compartir espacios exige mucha organización y tolerancia. | Foto: Tania Contreras

Fraccionamientos y condominios multiplican retos

Aunque muchas vecindades han desaparecido en el Estado de México, las que permanecen continúan compartiendo espacios comunes como patios o sanitarios, lo que exige mayores niveles de organización y tolerancia.

Este modelo de convivencia fue retomado por las desarrolladoras inmobiliarias y actualmente predominan en la entidad los fraccionamientos, conjuntos habitacionales y residenciales.

El Inegi contabilizó 4 millones 568 mil 635 viviendas habitadas en el Estado de México en el censo más reciente, convirtiéndolo en la entidad con más familias del país.

Una parte importante de estas casas se concentra en conjuntos habitacionales con áreas compartidas como jardines, salones de usos múltiples, gimnasios, albercas y zonas recreativas, además de vigilancia privada y, en algunos casos, escuelas o centros de salud.​

La Ley de Condominios busca mantener la armonía

Con el objetivo de regular la convivencia en este tipo de espacios, en 2022 se instituyó en el Estado de México la Ley de Condominios, la cual establece reglas de organización mediante administradores, asambleas, pago de cuotas y lineamientos básicos de convivencia.

La legislación establece que cada condominio puede tener reglamentos internos, siempre y cuando no contravengan derechos fundamentales o disposiciones legales.

Entre los derechos de los condóminos destacan el respeto a su propiedad exclusiva, participar con voz y voto en asambleas, utilizar áreas comunes y solicitar información sobre el manejo de recursos económicos del conjunto habitacional.

También tienen derecho a acudir a mesas de arbitraje, mediación o conciliación para resolver conflictos relacionados con la convivencia o el incumplimiento de reglamentos.

Áreas comunes, uno de los principales puntos de disputa

La ley establece como áreas comunes espacios como patios, jardines, corredores, elevadores, estacionamientos colectivos, salones sociales, instalaciones hidráulicas, deportivas y recreativas.

Por ello, cualquier daño o afectación en estas zonas debe atenderse de manera conjunta entre los condóminos.

Asimismo, la legislación señala que las viviendas deben utilizarse de manera ordenada y pacífica, sin afectar la tranquilidad, seguridad o comodidad de los demás habitantes.

También prohíbe realizar actividades nocturnas que alteren el descanso, invadir cajones de estacionamiento ajenos o efectuar modificaciones que afecten la imagen general del condominio.

Parte de la estabilidad de una persona depende de las relaciones que construye. | Foto: Archivo

Justicia cívica y mediación, alternativas para evitar violencia

La convivencia vecinal también es abordada en la Ley de Justicia Cívica del Estado de México, la cual contempla sanciones y medidas orientadas a mejorar la convivencia comunitaria.

Estas estrategias pueden incluir trabajo comunitario o acciones terapéuticas y reeducativas con el objetivo de evitar que las conductas conflictivas se repitan.

En paralelo, existe la Procuraduría del Colono (Procoem), instancia de la Consejería Jurídica estatal encargada de asesorar y fomentar la cultura de paz entre asociaciones vecinales y condóminos mediante mecanismos de mediación y conciliación.

La dependencia puede intervenir en conflictos vecinales e invitar a las partes involucradas a sesiones de diálogo para alcanzar acuerdos.

Poder Judicial apuesta por mecanismos alternativos

Por su parte, Blanca Colmenares Sánchez, magistrada del Poder Judicial del Estado de México y directora de los Centros Públicos de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, señaló que estas herramientas buscan evitar que los conflictos vecinales escalen a procesos judiciales o hechos violentos.

“La idea es que se cumplan los convenios y en la mayoría de los casos así ocurre”, afirmó.

La magistrada explicó que estos mecanismos permiten resolver disputas mediante el diálogo y acuerdos entre las partes, sin necesidad de acudir directamente ante un juez.

“El conflicto es connatural; no somos violentos por naturaleza, pero sí vivimos situaciones cotidianas que pueden generar tensiones”, señaló.
Existen estrategias de convivencia para evitar que algunos conflictos escalen a temas legales. | Foto: Tania Contreras

Un “mal día” puede detonar un conflicto mayor

Colmenares Sánchez explicó que factores como el estrés, problemas laborales o el tráfico pueden provocar reacciones desproporcionadas ante desacuerdos vecinales aparentemente menores.

“A veces la preocupación social, el estrés o la falta de oportunidades hacen que cualquier situación, como que un vecino invada un espacio, provoque reacciones violentas”, comentó.

Añadió que problemas como filtraciones de agua, daños materiales o molestias cotidianas pueden resolverse mediante acuerdos de reparación económica y diálogo, evitando llegar a instancias judiciales.

Finalmente, recordó que los convenios alcanzados mediante mediación tienen validez jurídica y pueden ejecutarse legalmente en caso de incumplimiento.

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ksh

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