En la zona metropolitana de Puebla, en promedio, las personas viven a 17 kilómetros de sus centros de trabajo, destinan 43 por ciento de su salario en los traslados y tardan entre 45 minutos y una hora y media para llegar a su destino.
De acuerdo con el análisis denominado “Retos de la movilidad en Puebla” realizado por la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), el tiempo de traslado diario influye en la calidad de vida de la población.
La investigación que englobó los viajes que realizan los habitantes de la zona metropolitana que incluye los municipios de Puebla, San Pedro y San Andrés Cholula, Coronango, Amozoc de Mota y San Juan Cuautlancingo, se realizan todos los días más de 3.5 millones de viajes.
En la zona metropolitana de Puebla, la cuarta más grande del país, 50 por ciento de los traslados, 1.8 millones, se hacen en transporte público, que es atendido por seis mil unidades; 15 por ciento de los traslados, es decir, alrededor de 500 mil viajes, se hacen en vehículo particular. Un millón de traslados, es decir, 30 por ciento de los viajes de los poblanos, se realizan a pie o en bicicleta; mientras que el 5 por ciento son viajes de otro tipo como taxi.
Del total de viajes, la mitad son de regreso al hogar; mientras que el 37 por ciento son traslados al trabajo, 1.3 millones; y 30 por ciento son a la escuela, un 1 millón.
“De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hacinamiento en los congestionamientos urbanos, puede propagar enfermedades infectocontagiosas, como la influenza; además de que el tráfico pesado dificulta el manejo de productos de desecho o en mal estado, provenientes de hospitales o cinturones industriales”, destaca el análisis de la AMTM.
Ante el crecimiento de la mancha urbana, el número de traslados y el tiempo de traslado, la AMTM resalta la importancia de que la sociedad aspire a una “movilidad sostenible”, capaz de satisfacer las necesidades sociales básicas: moverse libremente, comercializar productos y mantener la calidad de vida.
El estudio destaca que la producción de la industria automotriz, el uso del automóvil a nivel urbano, y el nivel socioeconómico no tienen una correlación directa: existe evidencia en las ciudades con alta producción automotriz de un bajo uso de automóviles y un alto nivel de vida.
“En Puebla se pueden crear medios de transporte alternativos y eficientes que desalienten el uso del automóvil. El ser humano ha perdido el poder de concebirse a sí mismo, como algo diferente de un usuario del transporte motorizado”, finaliza el análisis.