En el marco de la edición número 28 de la Feria Internacional del Libro de Coahuila 2026 en la Región Laguna, la tarde del pasado viernes se llevó a cabo la charla "Fomentar la lectura en clase o en casa", en la sala Francisco José Amparán del Centro de Convenciones de Torreón, donde compartieron sus experiencias los mediadores del Programa Nacional de Salas de Lectura en el Estado de Coahuila: Genoveva García Montoya, Magdala Valdés de León, Judith Escandón, Alejandro Luna Gutiérrez y de Saltillo, Perla Adilene Palma.
Todos coincidieron en que los menores que nacen en hogares donde hay libros, logran un desempeño escolar más fructífero; por lo tanto, las familias que hablan de las cosas que leen tienen más palabras para compartir su mundo interior y brindar soluciones a su realidad cotidiana.
"Desde algo muy personal, compartiendo mi experiencia, a mí me tocó tener personas que estaban cerca de mí muy al pendiente de cómo aprendí a leer y recuerdo una experiencia desde pequeña cuando recién aprendí a leer. Me tocó en unas vacaciones ir a la casa de mi abuelita materna, el fin de año cuando recién aprendí a leer. La maestra les compartió a mi mamá y abuelita lo emocionada que estaba de cómo aprendí tan rápido a leer y eso de alguna forma motivó a mi mamá y a mi abuelita a seguirme apoyando en ese sentido", compartió Magdala.
Agregó que la casa de su abuelita era muy pequeña y no había tanto espacio para ponerse cómoda a leer; sin embargo, nada fue impedimento para continuar con esta habilidad. "Ella me hizo parte de sus actividades diarias; un día pasó un señor vendiendo unas sillas pequeñas, me compró una y fue la silla de la lectura en voz alta. Acercó su silla a donde ella estaba sentada preparando tortillas de harina, y mientras ella amasaba, buscó un libro que tenía guardado, sin pasta, con hojas amarillas; era un libro de cuentos con el que mi mamá aprendió a leer. Me sentó a su lado y me decía: "Léeme este cuento mientras ella amasaba; yo leía en voz alta los cuentos que me iba indicando".
Para Magdala es muy importante la conexión de los niños con los adultos, ya que son guías importantes para que el menor continúe leyendo de la mejor manera, ya que la lectura nos mueve, nos lleva a mundos por descubrir, nos hace sentir, nos brinda conocimiento y nos invita a seguir aprendiendo.
Un libro, sin duda alguna, ayuda al lector a viajar, a imaginar infinidad de cosas e incluso a sanar.
"Yo perdí a un hermano, todo el tiempo vivimos juntos, compartimos tantas cosas, y cuando partió sentí que todo se acababa, no podía avanzar, y decidí meterme de lleno a la poesía; también ahora escribo, y esa fue la forma de ir sanando. A través de la poesía, escribir y pensar nuestros recuerdos nos puede ir sanando; ese ánimo de seguir escribiendo es para hacer algo positivo", expresó Valdés de León.
Por su parte, Alejandro Luna, en su experiencia de lectura en las escuelas, aseguró que ha sido grata su participación, logrando infinidad de vivencias con los menores.
"Mi sala de lectura es itinerante, se llama 'Encausarte', empecé en Gómez, luego me vine para acá. A raíz de la biblioteca donde estuve en el colegio, dije: 'Es momento de que la sala de lectura salga, para que los libros fluyan y empiecen a tener movimiento'". Aseguró que la lectura se debe compartir, llevar a los niños. "Nosotroscomo mediadores tenemos el compromiso de llevar la lectura, llevar los libros a los niños, a las comunidades, escuelas, a sinfín de lugares. En estos años que he estado como mediador, desde el 2014, he trabajado en más escuelas; yo hago dinámicas de lectura lúdica, les cuento un cuento, leo un poema y les pongo una dinámica".
Para finalizar, recomendaron que los menores tengan un libro en físico, para que lo sientan, lo huelan y lo hagan parte de ellos, ya que con la tecnología, no es lo mismo leerlo en un celular. "Creoque si seguimos trabajando en las escuelas, centros de formación, vamos a cambiar nuestra perspectiva a las nuevas generaciones", finalizó Luna Gutiérrez.
daed