La entrada en vigor a partir de este 3 de noviembre de la regulación del uso de celulares en las escuelas de nivel básico, impulsada por el Gobierno Federal y la Secretaría de Educación Pública (SEP), generó opiniones divididas entre madres, padres de familia y docentes que compartieron sus comentarios con Telediario.
Mientras algunos respaldaron la medida para evitar distracciones durante las clases, otros cuestionaron cómo se atenderán las emergencias y pidieron que la restricción también se aplique a las y los profesores.
Una de las principales inquietudes fue el uso que hacen los maestros de estos dispositivos durante la jornada escolar. Edith, madre de familia, relató que en la escuela primaria Guadalupe Cisneros Zabaleta, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, las docentes utilizaban sus teléfonos durante las clases, por lo que pidió que la regulación también los contemple.
“Las maestras siempre estaban hablando por celular en clases y por eso nunca les ponían atención; también que lo aplique para profesores”, comentó.
En este sentido, Marimell señaló que algunos profesores utilizan los teléfonos para atender asuntos personales mientras las y los alumnos permanecen sin actividades hasta por una hora.
“Hay maestros que dejan el horario libre, se pierden en el celular, entregan palabras a los alumnos para entretenerlos y ellos solo se dedican a arreglar sus asuntos personales”, escribió. También consideró que la restricción debe comenzar desde casa.
Otra de las preocupaciones expresadas fue la comunicación con los familiares ante una emergencia. Violeta compartió el caso de un estudiante que se sentía mal y pidió a su maestra que llamara a su mamá, pero la docente se negó y lo regañó. Al no tener respuesta, acudió con la directora, pero se repitió la misma situación.
“No estoy muy de acuerdo en que se les quite el celular; puede ser que la negligencia y el maltrato de los profesores hacia los niños se incremente porque ya no llevan celulares”, advirtió.
En contraste, Mimi explicó que en la escuela de sus hijas los alumnos de primaria no llevan teléfono y que, en secundaria, quienes necesitan uno para trasladarse solos o por alguna otra situación lo dejan en la entrada y lo reciben al terminar las clases.
“Cuando llega a haber alguna emergencia, se comunican directamente con los padres de familia”, señaló. Añadió que, desde su experiencia, “la escuela no es para el celular” y que en casa deben establecerse límites para su uso.
También hubo quienes señalaron que la prohibición ya se aplicaba en algunos planteles. José Javier Vite Velázquez comentó que en Quintana Roo el Marco de Convivencia Escolar contempla desde hace más de cinco años restricciones al uso de estos dispositivos.
“También se los deben prohibir a los maestros, médicos y todos los servidores públicos, ya que muchas veces no atienden a las personas por estar con el celular y no hacen bien su trabajo”, indicó.
Por su parte, Wen compartió que en la secundaria a la que asiste su hija los teléfonos se dejan en la entrada y se devuelven al finalizar las clases. En tanto, el profesor de primaria Giovanni Rodríguez señaló que en su experiencia no se solicita ni permite el ingreso de celulares a nivel básico, y consideró que el control de su uso también debe trabajarse en casa.
Entre quienes respaldaron la regulación, Ricardo García Galán cuestionó la necesidad de que los menores tengan acceso a sus teléfonos durante las clases: “¿Qué emergencia puede tener un niño? Las emergencias serán muy pocas, serán una vez al año”, escribió.
Amalia también se pronunció a favor de que las y los estudiantes no utilicen celulares durante la jornada escolar, pues consideró que ese tiempo debe destinarse a convivir con sus compañeros.
“En la escuela de mis hijos, los alumnos dejan su celular en una cesta, se resguarda y al final de clases se los entregan”, compartió.
Sin embargo, Sergio, habitante de Lázaro Cárdenas, Michoacán, planteó que los celulares también cumplen una función de seguridad y comunicación, por lo que propuso permitir que los estudiantes de secundaria en adelante los lleven, aunque no los utilicen dentro de las aulas.
“El celular en estos días ya se convirtió en un elemento de seguridad, comunicación primordial”, afirmó. Sugirió que los dispositivos permanezcan en silencio y sean entregados al finalizar las clases, con acceso en caso de emergencia.
Por otra parte, Vicky señaló que los dispositivos también han servido para documentar situaciones dentro de los planteles. “En varias ocasiones por el celular se han dado cuenta de cómo son los maestros o cosas que pasan en la escuela si algún profesor se pasa de listo”, comentó.
Los comentarios también incluyeron cuestionamientos sobre los límites que deben establecerse desde las familias. Claudia consideró que los padres deben asumir esa responsabilidad y preguntó por qué fue necesario que la SEP estableciera un lineamiento ante los problemas relacionados con el uso de celulares.
“Son generaciones digitales, no comprenden ni acatan las normas y reglas de cómo utilizar estos dispositivos”, expresó.
Finalmente, Ángeles consideró que las y los docentes tienen criterios distintos para utilizar responsablemente los teléfonos y señaló que los estudiantes podrán acceder a ellos durante la tarde, una vez que estén en casa.
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