• El gigante espiritual de La Laguna pide auxilio: el Cristo de las Noas de Torreón va por su restauración

Con más de 50 años expuesto al clima y convertido en emblema espiritual, cultural y turístico de la Comarca Lagunera, el Cristo de las Noas enfrenta una restauración integral.

Enrique Torres
Torreón, Coahuila. /

Por más de cuatro décadas, la monumental escultura del Cristo de las Noas ha sido emblema de Torreón, Coahuila, y de toda la Comarca Lagunera. Hoy, a más de 40 años de su construcción, el monumento se prepara para una restauración histórica.

En lo alto del cerro de las Noas, visible desde prácticamente cualquier punto de Torreón, se erige uno de los símbolos más representativos del norte de México: el Cristo de las Noas. La escultura, de 22 metros de altura y construida con 579 toneladas de hormigón armado, fue inaugurada en 1973 como resultado de un sueño que había iniciado dos décadas antes.

La primera chispa de esta obra monumental surgió a finales de los años cincuenta, cuando el sacerdote jesuita Manuel Hernández decidió colocar una pequeña figura de Cristo en el cerro, como signo de fe para los habitantes de la región.

La iniciativa fue retomada en la década siguiente por el padre José Rodríguez Tenorio, quien consiguió el apoyo del obispo Fernando Romo Gutiérrez y de la comunidad para materializar la escultura que hoy se conoce como el Cristo Rey de las Noas.

El impulso comunitario detrás del proyecto


El cronista de Torreón, doctor Jesús Sotomayor Garza, recuerda con claridad los primeros pasos de aquel proyecto: “Esto se lo debemos al padre José Rodríguez Tenorio, con quien tuve una gran amistad. Él ya traía la idea muy clara y no puedo decir que le ayudé a diseñarla, pero lo acompañaba cuando buscaba el respaldo de gobernadores y empresarios, a quienes pedía apoyo económico para levantar el famoso Cristo de las Noas”.

La obra no tardó en convertirse en un referente cultural, social y espiritual. Apenas unos años después de su inauguración, el obispo Fernando Romo declaró el espacio como Santuario del Cristo Rey, reconociendo su importancia no solo para los fieles católicos, sino también como un punto de identidad lagunera.

A diferencia de otros santuarios del país, que suelen nacer de tradiciones o leyendas, el de las Noas se edificó a partir de la iniciativa de un sacerdote y la colaboración directa de la sociedad. En este proceso, obispos como Luis Morales Reyes y José Guadalupe Galván Galindo continuaron brindando respaldo al padre Tenorio para consolidar la obra.

Actualmente, el obispo Luis Martín Barraza ha confiado la misión de preservar el santuario al padre Víctor Manuel Gómez, rector del recinto, quien ha asumido un nuevo reto: la restauración integral de la escultura y su entorno.

La obra no tardó en convertirse en un referente cultural, social y espiritual. | Verónica Rivera

Una restauración necesaria


Tras más de 50 años de exposición al sol, al viento y a las inclemencias del clima, el Cristo de las Noas requiere un mantenimiento profundo.

De acuerdo con el rector Gómez, se ha diseñado un plan de siete proyectos de restauración y embellecimiento que, en conjunto, demandarán una inversión estimada en ocho millones de pesos.

“El Cristo necesita una restauración mayor. No se trata solo de la escultura; también queremos mejorar el entorno, embellecer los accesos y renovar las instalaciones. Son siete proyectos en total y requerimos la participación de todos, pues el costo es alto y buscamos que se financie a través de donativos”, explicó el sacerdote.

La campaña de recaudación busca involucrar a fieles, empresarios y ciudadanos en general, apelando al valor simbólico del Cristo como patrimonio regional.

Un esfuerzo que compete a toda la comunidad


El cronista Sotomayor Garza comparte la misma visión: “Hoy que se planea reparar el Cristo, debemos entender que no es solo responsabilidad de la Iglesia. Cada uno puede aportar lo que esté en sus posibilidades, porque este monumento es un emblema de Torreón y de toda la Comarca Lagunera”.

El complejo del Santuario del Cristo de las Noas está conformado no solo por la imponente escultura, sino también por un templo, diversas capillas dedicadas a Tierra Santa y espacios en honor a distintos santos. Estos elementos han generado, a lo largo de los años, una intensa actividad turística y religiosa.

De acuerdo con el padre Gómez, la mayoría de los visitantes llega con profunda devoción, aunque también se ha consolidado un flujo constante de turistas nacionales y extranjeros interesados en conocer un sitio único en el norte del país.

En años recientes, la experiencia se ha diversificado con la inauguración del Teleférico de Torreón y del Puerto Noas, proyectos que han facilitado el acceso al cerro y convertido al santuario en un atractivo turístico de primer orden.

No obstante, pese al crecimiento de la oferta cultural y recreativa, la esencia religiosa del sitio se ha mantenido intacta.

Un futuro compartido


El reto actual es conjugar la preservación de un espacio de fe con la necesidad de adaptarlo a las exigencias del turismo moderno. La restauración del Cristo de las Noas no solo busca reforzar la estructura física de la escultura, sino también revitalizar su entorno para las próximas generaciones.

La historia del monumento es la de una comunidad que unió fe, identidad y cooperación para construir algo más grande que ella misma.| Verónica Rivera.

La sociedad lagunera enfrenta ahora la oportunidad de participar en la conservación de su máximo símbolo. Como coinciden líderes religiosos y cronistas, la historia de este monumento es, en realidad, la de una comunidad que supo unir fe, identidad y cooperación para construir algo más grande que ella misma.

El Cristo de las Noas, con sus brazos abiertos sobre la Comarca, no solo representa un refugio espiritual, sino también la certeza de que los pueblos encuentran en sus símbolos el motor para seguir adelante.



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