Con sus más de 30 años de sepulturero don Sabino Rodríguez se ha habituado a las tumbas, los olores y los sonidos del campo santo, es algo tímido al hablar, pese a que sonríe poco inspira confianza.
Al conocer a don Sabino uno se imagina que al haber pasado tanto tiempo de su vida en un panteón pudiera tener un sin fin de historias de fantasmas, brujas, espantos o cualquier cuento digno de una noche de terror, pero es reservado y compartió solo algunas de sus experiencias con lo extraordinario.
El "enterrador" aseguró que en promedio una vez al mes, mientras que realiza los recorridos y la limpieza por las diferentes tumbas, sobre todo aquellas que están abandonadas, ha encontrado rastros de brujería de diferentes tipos.
[OBJECT]"Lo que me he encontrado son frascos que al interior tienen fotografías de las personas, algunas sumergidas en alcohol, algunas traen las fotos de toda la familia completa, otras traen tierra y el nombre de la personas", comentó.
Ante esta situación dice no tener miedo, pero señala que sí lo hacen creer en la brujería, por ello toma sus precauciones y ese tipo de "hechicerías" son quemadas de manera inmediata.
Asimismo reveló que entre las lápidas también ha encontrado muñecas, pero no del tipo de muñecas viejas que son despechadas, sino muñecas muy peculiares, pues en todo su cuerpo se les incrustaron alfileres, enredadas en listones, algunas con los ojos o boca vendados.
Don Sabino comentó que su trabajo de sepulturero no tiene nada de extraordinario, es un trabajo como cualquier otro, dijo no sentir nada al momento de que esta enterrando un cuerpo, o al momento de exhumarlo, pues también le toca desenterrar los cadáveres.
Sin embargo algo especial tiene este "enterrador", pues no es un oficio que cualquier persona estaría dispuesta a realizar, trabajar día a día entre muertos no tiene nada de común.