Son pocos los ganaderos caprinos de campo, o chiveros, como son conocidos, que se pueden ver en los montes sampetrinos, pues la falta de pasto, de agua y de apoyos gubernamentales los ha orillado poco a poco a vender sus rebaños.
Fernando es uno de los pocos chiveros que aún recorren la parte baja de San Pedro, Coahuila. A caballo o a pie, busca pasto y agua para sus animales.
El trabajo es duro y, cobijado con su sombrero, soporta los fuertes calores y los rayos del sol para llevar el sustento a su familia.
Para Fernando y otros ganaderos, el orgullo, la tradición familiar y el amor por sus animales son lo que los impulsa a seguir trabajando, aunque la utilidad sea poca.
"Este trabajo ya no es redituable, el lácteo que producen nuestras cabras tiene bajo precio, y a falta de alimento dan poca leche, y se hace insostenible la situación económica de nuestras familias", señala.
"Ya no son los tiempos de antes, cuando tener chivas u otro tipo de ganado era satisfactorio y el trabajo, aunque duro, dejaba buenas utilidades", indica.
La búsqueda de alimento y agua
Para el ganadero y otros compañeros del mismo rubro, resulta difícil encontrar lugares adecuados para instalar sus corrales o mangas, como ellos llaman al sitio donde se establecen con sus animales.
Es poca la lluvia que ha caído. Sí ha habido actividad pluvial en estos meses, pero no es suficiente para establecerse por largos periodos en un solo lugar, ya que el poco pasto que crece se seca rápidamente y, al ser pisoteado por los animales, deja de ser consumible.
Indica Fernando y otros ganaderos que tienen que alejarse de sus hogares en busca de alimento y agua para las cabras. Se han vuelto nómadas y el cambio de sede les genera gastos, como gasolina, alimentos y mudanza.
En ocasiones, los chiveros tienen que emigrar a otros municipios e internarse en los montes y serranías, donde puedan encontrar pasto verde y algún pozo con agua almacenada. Son riesgos que deben correr, porque no saben a qué se pueden enfrentar.
Sin apoyos y con baja rentabilidad
El agua es el problema más común para los ganaderos y, si la naturaleza no la brinda a través de la lluvia, tienen que comprarla.
Comentan que anteriormente llovía más y las reservas naturales en llanos y montes siempre contaban con agua. Ahora deben buscarla o trasladarla de un lugar a otro, lo que representa uno de sus mayores gastos.
Refieren que para ser chivero hay que tener temple y buena condición física, ya que el trabajo es de todo el día y sin descanso. "Aquí no hay fines de semana, ni vacaciones ni mucho menos días festivos, todos los días hay que trabajar, porque los animales, todos los días comen y toman agua", refieren.
El ganadero asegura que no reciben apoyos gubernamentales y que la comercialización de sus productos deja poca utilidad. Explica que el precio del lácteo es bajo y que también enfrentan la intervención de intermediarios en la venta de cabritos.
Pese a ello, continúan con la actividad, aunque advierten que, de mantenerse las mismas condiciones, los chiveros desaparecerán, pues muchos ya han vendido sus rebaños a bajo precio.
e&d