En México se registraron 8 mil 856 suicidios durante 2024, con una tasa nacional de 6.8 por cada 100 mil habitantes, mientras que en Querétaro el indicador alcanzó 9.7 por cada 100 mil, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La tasa nacional de suicidio aumentó 33 por ciento en una década, al pasar de 5.1 casos por cada 100 mil habitantes en 2014 a 6.8 en 2024, según las estadísticas de mortalidad del INEGI.
Se trata de personas de 15 a 34 años, en el caso. La tasa entre los hombres fue de 11.2 suicidios por cada 100 mil habitantes, frente a 2.6 entre las mujeres.
Lanzan campaña
Ante este panorama, la Escuela de Bachilleres de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) puso en marcha su primera Campaña de Prevención del Suicidio, que se realizará de manera virtual durante septiembre mediante charlas, talleres y conversatorios.
Jennifer López Nava, coordinadora de la Escuela para Padres, Madres y Tutores de la Escuela de Bachilleres, señaló que la prevención requiere ir más allá de la atención especializada y construir redes de acompañamiento en las que participen instituciones educativas, profesionales de la salud, docentes y familias.
La especialista advirtió que, pese al mayor acceso a información sobre salud mental y a la participación de profesionales de distintas áreas, persiste el reto de lograr un trabajo verdaderamente multidisciplinario e interdisciplinario.
Advierte especialista
Explicó que las instituciones educativas deben considerar que los jóvenes llegan acompañados de una realidad familiar que también influye en su bienestar emocional.
La Escuela para Padres, Madres y Tutores, precisó, no pretende “reeducar” a quienes ejercen la maternidad o paternidad, sino proporcionar herramientas para identificar cambios en sus hijos, formular preguntas y acercarse de manera más sensible.
Entre las señales que pueden justificar un mayor acercamiento familiar mencionó el aislamiento, dejar de convivir con amistades, permanecer encerrados, presentar irritabilidad o enojo, descuidar el arreglo personal o registrar cambios importantes en el desempeño escolar.
López Nava aclaró que estas conductas no deben interpretarse automáticamente como señales de riesgo suicida, sino como posibles motivos para preguntar, escuchar y ofrecer acompañamiento.
¿Qué cubre la campaña?
La campaña abordará ansiedad, duelo, salud mental, señales de alerta, prevención del suicidio, redes de apoyo, comunicación familiar y acompañamiento desde el hogar.
La UAQ sostuvo que fortalecer la participación de madres, padres y tutores puede ampliar las redes de cuidado y apoyo para adolescentes y jóvenes.
Por separado, el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio advirtió que los centros laborales también pueden convertirse en espacios de detección temprana y canalización de personas que atraviesan una crisis.
Más propuestas
Ivonne Vargas, directora del Observatorio del IPBI de Tecmilenio, señaló que cambios como aislamiento, disminución drástica del rendimiento o ausencias injustificadas pueden ser advertidos inicialmente por quienes trabajan de manera cercana con la persona.
El IPBI propuso capacitar a líderes de equipos para identificar cambios atípicos de conducta, sostener conversaciones privadas sin juzgar y activar la canalización inmediata hacia servicios especializados.
ABF