Los efectos climáticos asociados al fenómeno de El Niño podrían generar un escenario de sequía en el sur de Tamaulipas, norte de Veracruz y oriente de San Luis Potosí durante 2026 y parte de 2027, debido a la escasez de lluvias y a la falta de acciones preventivas para almacenar el agua, advirtió el consultor hídrico Refugio Delgado Delgado.
Explicó que, “de acuerdo con pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en Inglés), se prevé un periodo de sequías prolongadas que se extenderán hasta el próximo año e impactarán las cuencas del río Pánuco, Moctezuma, Tampaón y el sistema lagunario Chairel Tamesí”.
El Niño afectará lluvias y huracanes en el Golfo de México
El Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas del Pacífico se calientan más de lo normal durante varios meses, lo que altera los patrones del clima y afecta significativamente al Atlántico, al producir vientos que rompen las tormentas e inhiben el desarrollo de huracanes en este último.
“Los principales efectos se reflejarán con sequías, pues la falta de lluvias comenzará a manifestarse desde mayo y continuará durante junio; posteriormente, se acentuará de julio a octubre, aunque podría extenderse hasta finales de año e incluso principios del próximo”.
Sistema lagunario Chairel-Tamesí resentirá bajos niveles
Las cuencas hidrológicas, dijo, se verán afectadas con la disminución de escurrimientos en ríos y lagunas, bajos niveles en presas e impactos en el sistema Chairel-Tamesí que abastece de agua dulce a ciudades y comunidades.
“Se verán afectados principalmente los embalses de agua dulce, los aprovechamientos que se tienen para consumo humano se verán limitados por los bajos niveles y también habrá un impacto en la ganadería y la agricultura”.
Lluvias por frentes fríos podrían aliviar sequía
Refugio Delgado mencionó que la única ventaja es que en nuestra región pueden interactuar las ondas de calor de El Niño con los frentes fríos del norte, lo que propicia lluvias que aportan beneficio y deben aprovecharse.
Desde su perspectiva, el problema se agudiza porque han transcurrido años sin que logren concretarse soluciones reales para garantizar el almacenamiento de agua, mediante proyectos de prevención específicos. “Se ha perdido tiempo en la inacción de los sectores responsables de la gestión del agua”.
Crisis hídrica en Tamaulipas dejó niveles históricos en 2024
Delgado Delgado recordó que la región se recuperó de la severa sequía registrada en 2024, considerada una de las peores en décadas, cuando los niveles del sistema lagunario del Tamesí descendieron hasta niveles históricos.
“Tiene una resiliencia muy importante esta zona, vimos cómo superó la crisis hídrica del 2024, después de bajar los niveles del sistema lagunario a -80 centímetros, algo que yo nunca había visto en 50 años de vivir aquí. Este signo de resiliencia nos daría cierta tranquilidad”.
El especialista apuntó que, pese a la aprobación de la nueva Ley General de Aguas y las reformas a la Ley de Aguas Nacionales, no existen resultados visibles en la recuperación de concesiones o volúmenes de agua en la región.
“Dijeron que se iba a hacer la revisión y ordenamiento de las concesiones y se iban a poder rescatar volúmenes necesarios en cada zona. En otras partes del país ya se habla de recuperación de millones de metros cúbicos de agua; acá en el sur de Tamaulipas, norte de Veracruz y oriente de San Luis Potosí, tres estados que comparten corrientes principales, no sabemos cuánto se ha revisado, ni cuánto se ha recuperado”.
Polo de Desarrollo de Altamira dependerá del agua
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades federales, estatales y locales a priorizar una gestión integral del agua, especialmente ante proyectos estratégicos como el Polo de Desarrollo de Altamira, cuyo crecimiento dependerá del suministro suficiente de agua y energía. “Las herramientas legales ya existen; falta voluntad para aplicarlas”, concluyó.
SJHN