Accidentes en moto amenazan el futuro cerebral de los adolescentes en Torreón

Especialistas de La Laguna advierten sobre un alarmante aumento de menores con traumatismo craneoencefálico y secuelas neuronales irreversibles.

Accidentes en moto dejan secuelas cerebrales en jóvnes en Torreón.| Rolando Riestra.
Torreón, Coahuila. /
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En lo que va del 2026, en Torreón se contabilizan al menos 19 decesos de motociclistas que participaron en siniestros viales recabados por MILENIO, lo que representa más de la mitad del total, superando a las muertes de automovilistas. Sin embargo, la otra cara de la moneda gira hacia los que no perecen y sufren secuelas, sobre todo si los motociclistas son menores de edad.

Desde la experiencia de la pediatra intensivista Gabriela Alvarado Jiménez, adscrita a la Unidad Médica de Alta Especialidad 71 del IMSS en Torreón, el número de atenciones de urgencia por traumatismo craneoencefálico severo en menores de edad ha crecido alarmantemente, en especial en adolescentes que sufren percances por andar en motocicleta.

“Hemos visto un incremento en los ingresos por traumatismo craneoencefálico severo, es decir, que requieren estar en terapia intensiva para recibir soporte vital, ya sea con ventilación mecánica o medicamentos para presión arterial para regular frecuencia del corazón, y muchos de ellos requieren cirugía de cerebro para drenaje de coágulos o hematomas”.

Alvarado explica que un traumatismo es una fuerza o impacto absorbido por el cráneo, donde generalmente el hueso absorbe el impacto, pero cuando es de extrema intensidad, la energía puede proyectarse hacia las estructuras intracerebrales, dañando no solo el parénquima cerebral, sino los vasos que cubren el cerebro, lo que genera hematomas o contusiones graves.

La especialista comparte que regularmente los traumatismos en niños se dan por caídas, sobre todo en los lactantes; por accidentes de deportes y por percances automovilísticos, de los que han detectado que cada vez son más por motocicletas.

“Probablemente en los últimos tres años hemos detectado un incremento considerable de los pacientes menores que ingresan por accidentes viales relacionados con motocicletas, con adolescentes entre los 14 y los 17 años de edad, que es lo que nosotros atendemos en terapia intensiva”, detalla Alvarado.

La especialista explica que, mientras que cerca de un 10 % de los ingresos a una terapia intensiva son por traumatismo craneoencefálico severo en México, en la región lagunera se ha visto que representan hasta un 20 % de los ingresos, aunque consideró que la mortalidad suele ser muy pequeña, entre el 1 y 3 %; lo que quedan son las posibles secuelas.

El peso de las secuelas

Una secuela por traumatismo craneoencefálico es un daño físico, cognitivo o emocional persistente tras la fase aguda de la lesión. Según la gravedad del golpe y la zona del cerebro afectada, sus efectos pueden prolongarse por varios meses o volverse permanentes.

Explicó que en las etapas iniciales, las secuelas en un traumatismo de cráneo grave implican que el paciente pierda su autonomía, requiriendo asistencia para alimentarse o respirar (como el uso de traqueostomía), además de enfrentar limitaciones de movilidad que exigen rehabilitación prolongada para recuperarse lo mejor posible.

“Todo es más fácil en menores que cuando son más grandes, por su capacidad de plasticidad cerebral que permite ir recuperando esas células que se dañaron con terapia física, rehabilitación y estimulación”, complementa la doctora Alvarado.

Secuelas definitivas

En eso coincide Juan Antonio García Martínez, neurocirujano del Hospital Ángeles Torreón, quien agrega que la neuroplasticidad de los niños ayuda a que salgan adelante por su facultad de adaptarse y reorganizar sus conexiones neuronales, pero en una edad adolescente las cosas cambian y pueden quedar secuelas en áreas específicas del cerebro o en el neurodesarrollo a largo plazo.

Aclara que el cerebro de los niños aún es inmaduro y no ha formado las conexiones definitivas, por lo que otras partes de su cerebro sin daños pueden tomar la función de la que sí se afectaron. Sin embargo, el cerebro de un adolescente de entre 15 y 17 años se aproxima mucho al de un adulto.

“A mayor edad al momento del traumatismo, mayor es el riesgo de secuelas definitivas en áreas específicas como el lenguaje o el movimiento”, explica García Martínez.

“Entre más edad llegue a pasar un traumatismo, es más propenso a que se tengan secuelas definitivas. Los de edad intermedia y adultos ya tienen áreas específicas en el cerebro para realizar determinadas tareas, y si se pierde una función, como la del lenguaje, se verá afectada; si es de movimiento, tendrán una secuela al mover algún brazo o caminar bien”.

Juan Antonio García precisa que el cerebro humano completa su maduración entre los 22 y 25 años, por lo cual, entre los 15 y 20 años, es cuando se está formando la última parte del neurodesarrollo en la corteza prefrontal, donde se desarrolla el juicio, el pensamiento abstracto, la regulación emocional y los valores éticos y morales.

“Cuando un menor sufre un traumatismo o daño cerebral, al paso del tiempo el cerebro no alcanza a cubrir ciertas exigencias futuras. A menudo se confunde con problemas de lento aprendizaje, rebeldía o falta de atención, cuando en realidad es la consecuencia de un daño que recibió el cerebro durante la etapa del desarrollo prefrontal”, enfatiza el neurocirujano.

Concientización y responsabilidad familiar

Ambos especialistas también estuvieron de acuerdo en la necesidad de concientizar a la ciudadanía sobre las consecuencias que puede tener un adolescente que sufre un percance vial en motocicleta, en especial porque detrás de cada accidente hay un entorno familiar que debe reconfigurar su vida para asumir el cuidado y la rehabilitación del paciente de la mano con especialistas en su proceso.

El doctor García Martínez destaca que el aumento de casos de atenciones por percances en motocicletas responde tanto a un mejor registro estadístico como a una realidad evidente, la conducción de vehículos automotores a edades cada vez más tempranas.

“Los padres tienen culpa por omisión de cuidados, pero en la recuperación la misma familia es el eje principal. Los neurocirujanos nos encargamos de las consecuencias inmediatas, pero a largo plazo el trabajo es en conjunto con otros especialistas y la familia. Los profesionistas damos las herramientas a las familias, pero ellas las aplicarán”.

“Un accidente vial puede cambiar por completo el devenir de toda una familia, no solo del paciente”, expresa Gabriela Alvarado, quien también es presidenta del Colegio de Pediatras del estado de Coahuila, capítulo Torreón, por lo que llevan acciones para permear la información preventiva a los padres de familia en las consultas diarias.

Riesgos en infancia temprana

Más allá de los percances viales, los especialistas recuerdan que los traumatismos también ocurren en otras etapas del desarrollo. Mientras que en los primeros años prevalecen las caídas de cama o escaleras, entre los 10 y 15 años aumentan los percances por deportes de contacto.

“El principal error de los padres es minimizar el impacto y pensar que solo fue un golpe. Tras un traumatismo en deportes de contacto, debe indicarse al menos dos semanas de reposo físico, pues existen pequeños sangrados que pueden complicarse”, advierte García Martínez.

Así, enfatizan que un golpe no atendido a tiempo puede frenar el desarrollo cerebral de forma silenciosa, manifestando sus limitaciones años después ante altas exigencias académicas o laborales.

Lo que debes saber

  • Los principales tipos de lesiones que presenta un paciente con accidente en motocicleta.
  • Lesiones en el cráneo, cara, extremidades inferiores y superiores; específicamente en las extremidades inferiores son fracturas de tibia, peroné, tobillo, fémur; en las extremidades superiores, antebrazo o en manos.

Secuelas comunes del traumatismo craneoencefálico

  • Problemas cognitivos: Pérdida de memoria, dificultad para concentrarse y déficit de atención a largo plazo.
  • Alteraciones emocionales y de conducta: Cambios de personalidad, depresión, irritabilidad y ansiedad frecuente.
  • Trastornos físicos y motores: Dolores de cabeza crónicos, mareos, convulsiones, problemas de equilibrio y alteración en la coordinación motora.
  • Daño severo: Estado de coma o daño cerebral permanente que requiere dependencia total de la familia.

Recomendaciones

  • Utilizar equipo de protección adecuado como chamarra, espinilleras, coderas, guantes especiales y casco a la medida.
  • Respetar íntegramente el Reglamento de Tránsito, principalmente la velocidad permitida en cada vialidad.

El IMSS contabilizó hasta agosto del 2025 un total de 525 pacientes egresados de los servicios de Urgencias atendidos con diagnóstico derivado de accidente en motocicleta, ante lo cual ha reforzado la atención en hospitales con capacitación a personal de salud para atender estos casos.


Fuente: IMSS, Secretaría de Salud (SS).



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  • Jorge Maldonado
  • Reportero de la fuente empresarial y negocios. Comunicador egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) con acentuación en Periodismo en la carrera de Ciencias de la Comunicación.

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