Tras la masacre llegaron la desesperación y la ira

El multihomicidio ocurrido en elpenal el jueves, dejó a Monterreycon un 'olor a sangre' e incertidumbre.

Desde temprana hora, madres y esposas de los internos se asentaron en la entrada del penal.
Los familiares de los reos intentaron ingresar a la fuerza entre una barrera de elementos policiacos.
Algunos, desde la reja lateral del centro penitenciario, buscaban tener alguna señal de su familiar.
Varias personas tuvieron éxito y pudieron desde lo lejos comunicarse con sus seres queridos.
Decenas de unidades del Semefo, trasladaron por la tarde los cuerpos de los 49 presos fallecidos al anfi teatro del hospital Universitario.
Escaparate
Monterrey /

El no saber si sus parientes presos habían sobrevivido tras la masacre en el reclusorio llevó a la desesperación a los familiares, quienes intentaban a toda costa ingresar al centro penitenciario con la intención de tener noticias de los internos. La incertidumbre llegó a su límite al grado de desbordar la ira de quienes esperaban a las afueras. Llanto, gritos, empujones y golpes hacia las autoridades fueron el común denominador durante las primeras horas de ayer, cuando la información corría a cuentagotas, situación que prolongó por más tiempo la ansiedad entre una multitud que estalló de impotencia.

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