Vestidas de blanco con su chaleco y “naguillas” en dorado, las integrantes del grupo Corazón Guadalupano van saliendo de la Basílica de Guadalupe tras su ofrenda.
Se trata de una agrupación de danza conformada por puras mujeres, todas vecinas del municipio de San Pedro Garza García. Con un año de existencia, han realizado dos visitas al templo de la colonia Independencia con las danzas de matachines.
Las hermanas Mirna y Maricarmen Garza forman parte de este grupo conformado por 14 mujeres. Relatan que el formar parte de una agrupación de matachines era una inquietud que tenían desde la infancia.
“Una compañera nos dijo que se estaba formando el grupo y nos interesó. Nosotras siempre habíamos tenido la intención de bailar porque mi mamá desde chiquitas nos traía a la Basílica con los matachines”, relata Mirna Garza.
La agrupación Corazón Guadalupano es dirigida por el maestro Roberto Espinoza, quien ha enseñado los bailes más representativos como la “Danza del indio”, del “Venado” y de “la palma”.
“Al menos ensayamos una vez a la semana, desde que se formó el grupo”, añade Maricarmen en la entrevista.
Una de las particularidades en Corazón Guadalupano es que todas sus integrantes son mujeres de distintas edades. No obstante, aclaran que en ocasiones las acompañan hombres ayudando con el estandarte en las peregrinaciones.
El traje es completamente en blanco, tanto desde el penacho de plumas que usan, así como las sonajas que agitan al bailar. El chaleco y las naguillas, nombre que se le da a la falda que lucen en dorado con imágenes de flores estampadas.
Si bien pudiera pensarse que el baile rítmico de los matachines es básico, pues se compone de tres pisadas, cada uno de los sones tiene sus particularidades, por lo que no es nada fácil la tarea.
A esto hay que sumar el peso del traje y en particular de las sandalias, al contar con la suela de lámina gracias a la cual se produce su sonido característico.
“Es mucho ejercicio porque si es cansado venir bailando. Son diferentes danzas y cada una tiene sus pasos, tiene su chiste como se dice”, comenta Maricarmen Garza.