Calle Ocho, la pequeña Habana de Miami

En esta calle abundan los negocios de puros, las galerías de arte y puestos de souvenirs, un destino turístico muy popular que refleja la Cuba del pasado y los inmigrantes de hoy.

Caricatura del cantante cubano-americano Pitbull.
Jorge Gonzalez, de la Ciudad de México, se asoma a través de una figura durante su paseo por la Calle Ocho.
Pedro Bello sentado afuera de Cuba Tobacco Cigar Factory en la Calle Ocho.
Un colorido mural en un edificio de departamentos en la Calle Ocho.
Señores jugando al dominó en el Parque Máximo Gómez.
Editorial Milenio
Miami /

Otrora refugio de exiliados cubanos que añoraban el sabor y los sonidos de su tierra, la Pequeña Habana de Miami es hoy un mosaico de culturas y un destino turístico muy popular.

En la arteria principal, la Calle Ocho, abundan los negocios de puros, las galerías de arte y puestos de souvenirs que intentan recuperar la nostalgia de otros años.

En la Cuba Tobacco Cigar Factory, Luis Mator enrolla puros y su propietario, Pedro Bello, se sienta afuera del local, con gafas para sol y firma cajas, puro en mano. Cerca suyo, Pablo González Portilla golpea rítmicamente un par de bongós frente al negocio.

Turistas de Estados Unidos, América Latina y el resto del mundo llegan en grandes autobuses, posan para fotos junto a un colorido gallo, símbolo de la cultura cubana, toman café cubano y observan a gente mayor jugando al dominó en el vecino Parque Máximo Gómez.


Hay indicios, no obstante, de que el barrio está cambiando: murales frescos cubren parte de los edificios que alojan restaurantes colombianos y hondureños, que empiezan a mezclarse con los cubanos.

Es una mezcla que refleja la Cuba del pasado y los inmigrantes de hoy, un barrio y una historia únicos en Miami.


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