Un equipo de investigadores trabaja en una armadura para proteger de los depredadores a las pequeñas tortugas del desierto. Los científicos, parte del equipo de Hardshell Labs, imprimen caparazones en su laboratorio de California, para distraer a los cuervos que suelen comerse a las tortugas más jóvenes.
Los caparazones, hechos con tecnología 3D, semejan en tamaño, color y patrones al de una tortuga joven, están equipados con sensores que monitorean la actividad de los cuervos y están rociados con un spray que los aleja, con la esperanza de educarlos a que dejen de atacar a las tortugas.
El proyecto está en las primeras fases de prueba y tiene una campaña en Kickstarter para que ayudes a financiarla. Por el momento sólo han situado tres de estos caparazones que tienen monitoreados con cámaras de video.
Hardshell Labs se ha dedicado a desarrollar productos que involucren a la tecnología en el cuidado y preservación de especies.
La tortuga del desierto está clasificada como una especie amenazada, principalmente a causa de los cuervos, que suelen alimentarse de las tortugas jóvenes que llegan a pasar hasta 10 años para que alcancen una edad adulta y un caparazón duro que las proteja.