La Cetto desliza tradición y relato en Millesime GNP Weekend

La Cetto ofreció a clientes distinguidos de Multimedios una cata dirigida por la sommelier Laura Medina durante el encuentro culinario en San Miguel de Allende

Personalidades como Ilse Nieto y Patricia Iturbe representantes de Caliente.mx, Salvador López de la agencia LLyc, degustaron de la cata. (Selene Gonz
Selene González
San Miguel de Allende /

En el marco de la quinta edición de Millesime GNP Weekend, bodega La Cetto reafirmó su papel como embajadora de la viticultura mexicana. Su participación puso en relieve la tradición familiar y el trabajo del Valle de Guadalupe.

Durante el encuentro gastronómico, bajo la dirección de la sommelier de la casa Laura Medina, se llevo a cabo una cata para clientes distinguidos de Multimedios que combinó saber técnico y cercanía afectiva.

En un ambiente cercano y acogedor, Medina condujo la degustación en torno a la emblemática línea Don Luis, una familia de vinos que celebra 25 años en México y que hoy reúne a cuatro generaciones bajo un mismo apellido. En palabras de la sommelier, la costumbre de incorporar el nombre Luis más un nombre con inicial A en las etiquetas “es una tradición familiar: cada vez que nace un nuevo integrante de la dinastía, se honra con ese nombre en la botella”.

Durante la experiencia vitivinícola, la sommelier también hizo un repaso en voz alta por el linaje que dio forma a la casa: Luis Angelo, asociado a tiempos históricos como la Segunda Guerra Mundial; Luis Agustín, figura clave en la consolidación del Valle de Guadalupe; y las generaciones posteriores, que han enriquecido la línea hasta ampliarla con cada relevo familiar. Cada botella, explicó Medina, sintetiza mezclas emblemáticas que responden a la mano y al gusto de su época, sin perder la vocación de versatilidad.

Esa versatilidad se hizo tangible en la mesa: los vinos de la línea Don Luis, dijo la sommelier, maridan con preparaciones tan sencillas como unas palomitas de mantequilla con rayadura de trufa, prueba de que un buen vino puede elevar lo cotidiano.

Laura Medina, sommelier de la Cetto. (Selene González)

Más allá del maridaje, Laura Medina puntualizó algo que resonó entre los asistentes: el vino es un hilo conductor para contar historias; de familias, de regiones y de proceso y que cada copa permite recorrer esas narrativas.

La participación de La Cetto en Millesime GNP Weekend no fue solo una muestra de producto sino una lección de memoria y territorio: la marca preserva un legado que se actualiza con la mano de cada generación, mientras sus mezclas siguen encontrando espacios inesperados en la gastronomía contemporánea.


GCM

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