Cada vez lo vemos menos, pero en la arquitectura es vital conectar con el entorno. En el pasado era más común, sin embargo, el uso de la tecnología y más factores acabaron poco a poco con esta práctica.
El arquitecto David Pedroza Castañeda, director de la firma regiomontana P+0 Arquitectura, explica: “La tecnología nos permitió controlar artificialmente nuestra comodidad y las estrategias de control climático por terrazas, porches y ventilaciones cruzadas se abandonaron en muchos proyectos. Tras sobrestimar la practicidad de la climatización e iluminación artificial el diseño se centró por un tiempo en piezas que ignoran la relación con su entorno, al grado que en ocasiones no puede hacerse algo tan simple como abrir una ventana”.
Esto sin duda hizo un enorme daño al medio ambiente y banalizó el diseño. Afortunadamente esta estrategia de diseño, como la llama David, ha resurgido con mucha fuerza.
En P+0 mantienen la filosofía de “analizar cuidadosamente el entorno de un proyecto para enriquecerlo con una relación íntima y meditada con el espacio exterior, y así ubicar espacios que sirvan no sólo como transición sino como estancia”.
El recurso principal para fusionar el interior con el exterior es el planteamiento de espacios como terrazas y patios con gran amplitud para darles un uso intenso. El Arquitecto establece la importancia de que los espacios al aire libre se conviertan en protagonistas del proyecto al colocarse en sitios clave, de modo que sean indispensables para el interior. Otro recurso es la aplicación de ventanas generosas y puertas corredizas que fomenten la relación interior-exterior.
Otra manera de integrar ambos espacios es mediante la tendencia greenterior, término que se refiere a la presencia de plantas en espacios cerrados. Aunque el trabajo de David y su equipo no se rige por tendencias, asegura que es una opción viable para interiores.
“La incorporación de elementos naturales como muros verdes, paisajismo interior, mobiliario y accesorios hechos con materiales reciclados es muy recomendable. Esto lo hemos puesto en práctica al añadir vegetación sobre los privados en las oficinas de Polaris México, además de planear el diseño en función de la iluminación natural”, afirma.
Por último, menciona puntos básicos para lograr el objetivo por medio de iluminación, mobiliario, colores y aromas. Por ejemplo, hablando de iluminación, en espacios abiertos como jardines o patios debe mantenerse una cantidad de luz precisa, ni más ni menos, para acentuar elementos como árboles, caminos o muros. Así se evitan accidentes y contaminación lumínica.
Mientras que en espacios techados como terrazas la luz debe ser versátil para dar distintos usos; tampoco debe ser excesiva, pues estos lugares tienen funciones sociales y recreativas.
Sobre el mobiliario, propone piezas que resistan la intemperie y a la vez sea tan cómodas para pasar mucho tiempo al exterior. Ojo, esta condición no implica altos costos, la típica Silla Acapulco y un equipal son excelentes opciones.
En cuestión de aromas y paleta de colores no hay fórmulas, lo ideal es que todo sea natural. Que el aroma lo provea la vegetación nativa del lugar, mientras que los colores se definan por el uso de materiales aparentes como piedra, metal, concreto gris o pigmentado. Esta paleta de colores va más hacia tonos tierra, ocres y grises oscuros que se equilibran muy bien con las montañas de la ciudad.