Mercedes D´Acosta, especialista en quiropráctica, es contundente al hablar de la importancia del descanso para el ser humano, pero sobre todo de tener la superficie adecuada para lograrlo a la hora de dormir.
"Cuando alguien duerme mal, todo el día lo siente, en contraste cuando alguien duerme bien, no se vuelve tema de conversación", aseguró la especialista durante la charla que ofreció como parte de los festejos por el 80 aniversario de Atlas del Descanso.
Para explicar el efecto que tiene no descansar plenamente durante el horario de sueño, D´ Acosta hizo una analogía entre el comportamiento que tenemos con el celular y el que aplicamos a nuestro cuerpo.
"Cuando nos estamos quedando sin pila en el celular empezamos a quitar aplicaciones, priorizamos la información que realmente necesitamos; lo mismo sucede con el organismo, cuando no tenemos la suficiente ´pila´, el cuerpo deja de funcionar de la misma manera, porque nuestro sistema operativo reacciona y entonces no pensamos, ni nos movemos, ni actuamos igual".
La experta destacó que son varias las razones por las que no dormimos bien y van "desde la postura, el soporte del cuerpo, la condición del colchón y la almohada que usamos, así como algunos factores cotidianos como el estrés, las pantallas y los horarios que no permiten la recuperación del organismo que se genera cuando dormimos".
Al hablar concretamente del colchón se refirió a la relevancia "de contar con uno que realmente sea el adecuado para las necesidades de nuestro cuerpo; ya que de otra forma surgen las molestías y afectaciones a la columna", pero también efectos que a la larga pueden desencadenar "situaciones tan graves como el Alzheimer debido a que el cansancio se va incrementando".
Ante este panorama destacó la importancia de elegir bien el colchón que usamos, pero también saber que este artículo tiene un tiempo de vida.
"Lamentablemente en México tenemos la cultura de lo heredado y muchas veces heredamos el colchón de la mamá, del tío, del primo y hasta de la abuelita, lo que genera un perjuicio porque ese colchón ya se amoldo a ese dueño; pues estos artículos están hechos de fibras que se van deformando con el uso, por lo que es relevante saber que un colchón tiene de 7 a 10 años de vida".
E incluso explicó que una buena manera de identificar si nuestro colchón es el que está provocando que no descansemos es "checando cuando vamos de visita o salimos de viaje, si al despertar en una cama diferente seguimos cansados es que el malestar proviene de otro factor, como los que ya cité que pueden ser los malos hábitos, el uso de pantallas, los horarios; pero si despertamos bien es una indicación para cambiar nuestro colchón".
"No existe el mejor colchón del mundo"
En la experiencia también participó Claudio Cervantes, Especialista en descanso, innovación y desarrollo de Spring Air, quien fue preciso al comentar que "el mejor colchón del mundo no existe", por lo que al adquirir un colchón "la persona debe elegir el mejor para ella", pues todos somos diferentes.
"Tenemos complexión distinta, dormimos de diferente lado, incluso hay quien duerme solo o quien duerme acompañado, así que a la hora de checar el colchón que usamos o bien comprar uno, debemos considerar todos estos detalles y en el caso de la compra, además de atender la recomendación del experto que nos atiende, debemos probarlo, sentarnos, acostarnos y permanecer en el colchón para ver si realmente va acorde a nuestra necesidad".
En el proceso del descanso "la almohada tiene un rol especial", por lo que el direectivo preciso la necesidad de la higiene en este artículo.
"Una almohada que no se lava puede llegar a tener hasta un 30% de su peso en heces de ácaros; además una persona puede perder hasta 1 litro de sudor durante el horario del sueño lo que va generando que la almohada lejos de ofrecer descanso pleno, provoque molestías", dijo y comentó que estos artículos deben lavarse por lo menos "cada tres meses".
“Hablamos mucho de hidratarnos, hacer ejercicio y comer bien, pero pocas veces nos preguntamos cuánto estamos invirtiendo en nuestro descanso. Podemos tener un reloj que mide nuestras horas de sueño y una aplicación que nos dice cómo dormimos, pero si llevamos años durmiendo en el mismo colchón o con una almohada que ya perdió su forma, hay una parte de la ecuación que estamos dejando fuera”, destacó.
Por lo que Cervantes recomendó poner atención tanto al estado como a las características de los productos de descanso.
"La experiencia de compra ha cambiado"
Abraham Cohen Tawil, CEO de Atlas del Descanso, anfitrión de la charla, se refirió al cambió que en 80 años ha tenido la experiencia de compra de un colchón; ya que ahora la gente investiga y se documenta antes de elegir una opción.
“En 80 años hemos aprendido que no hay dos personas que descansen exactamente igual. Hay quien duerme de lado, boca arriba o boca abajo; hay diferentes complexiones, sensibilidades y formas de compartir la cama. Por eso creemos que no puede existir una solución de talla única para algo tan personal como el descanso. Y eso la gente lo ha aprendido, por lo que la experiencia de compra ha cambiado".
De acuerdo a su experiencia: "La manera de elegir un colchón ha cambiado, hoy una persona puede investigar primero en internet, comparar alternativas, acudir a una tienda para probarlas y después decidir dónde comprar".
AJR