Diseñan en armonía espacial

Crear espacios armónicos en los que sus habitantes se sientan en concordancia con su hábitat, es uno de los fines que las fundadoras de Uribekrayer persiguen en su trabajo

Ofelia Uribe y Erica Krayer, fundadoras de Uribekrayer
Los interioristas tenemos que ser sociólogos, antropólogos y psicólogos. Tenemos que analizar cómo viven los clientes
Usamos mucho artesanías, rescatamos el trabajo de los artesanos para darle un valor artístico; tenemos la fortuna de estar en un país en el que hay pi
Hay que considerar que todo ambiente provoca emociones y sensaciones. Tener la sensación de bienestar, de armonía, sentirse acogido en un espacio es s
María Caccini
Ciudad de México /

Cuando Ofelia Uribe y Erica Krayer trabajaban en uno de los despachos de arquitectura más importantes de México, les encomendaron el departamento de arquitectura de interiores. Esta experiencia les hizo ver que era a esta rama a la que querían dedicarse. Tiempo después fundaron su propia firma con la que han realizado muchos y exitosos proyectos.

¿Cómo definen su estilo?

No tenemos un estilo definido, pero podríamos describir nuestros interiores como mexicano-contemporáneo. No son minimalistas, pero tampoco recargados. Nos gusta incorporar arte en los espacios, manejar color, líneas sencillas y usar materiales naturales que expresen su propia riqueza. Rescatamos el trabajo de los artesanos para darle un valor artístico. Nunca usamos en un mismo espacio solo muebles diseñados por nosotras, siempre los combinamos con otros de línea. Toda esta combinación crea ambientes muy cálidos. Creamos espacios contemporáneos, pero no nos vamos por lo que está de moda. También invitamos a diseñadores y artistas a trabajar en equipo, pues le da mucha riqueza a los proyectos. Nos importa que el espacio envejezca dignamente, que sea atemporal, para que al paso del tiempo sus habitantes lo sigan disfrutando.

Su lema es “tu mundo, nuestra inspiración”, ¿cómo lo aplican?

La manera como nos aproximamos al diseño depende del usuario. La persona que va a usar el espacio es la que te da la clave para saber por dónde ir. También el sitio en donde se sitúa, la arquitectura y el espacio nos dictan qué hacer. Todo esto representa nuestra inspiración de la cual partimos para hacer nuestro propio diseño. Se trata de entender los lineamientos del cliente y combinarlos con las condiciones del lugar.

En su trayectoria han colaborado con muchos arquitectos, ¿es fácil trabajar así o prefieren abordar un proyecto propio?

Siempre que es posible, nos gusta involucrarnos desde que el proyecto arquitectónico se está desarrollando, desde su conceptualización, trabajar de la mano con los arquitectos. Así podemos analizar juntos los espacios y su funcionamiento, resolver detalles para que, después, no afecten el diseño de los interiores. También nos gusta conceptualizar junto a ellos los acabados y elegir los materiales que se usarán. Siempre respetamos la arquitectura original de manera que los interiores respondan al estilo y que hablen un mismo lenguaje. Trabajar así es interesante, además de conocer otras maneras de resolver las cosas, se tiene la oportunidad de intervenir más en el espacio. Sin embargo, hemos proyectado muchos espacios cuando estos ya están terminados; ambas formas de trabajar tienen un reto. En cualquier proyecto hay que considerar que no se debe de trabajar desde el ego sino desde el mundo del cliente.

Además de ser interioristas son consultoras de arte...

Siempre nos ha gustado el arte y de una u otra manera hemos estado involucradas. Un amigo nos pidió ayuda para escoger y conseguir obras para una empresa. A través de galeristas y artistas conseguimos piezas que siguieran el estilo que la empresa ya tenía en su colección. Después de esto, los clientes nos volvieron a llamar para completar la colección. Y así fue como empezamos en esto. A la fecha, hemos trabajado en muchos proyectos: hoteles, casas privadas y oficinas. Ha sido muy bueno porque nos hemos contactado con artistas talentosos. También hacemos consultoría de arte para nuestros proyectos. Invitamos a los artistas a que vean los espacios para que juntos los analicemos y hagamos propuestas específicas para cada uno.

¿Cómo es un espacio “bien diseñado”?

Cuando hay un buen diseño de interiores el espacio funciona en todos los sentidos. No se trata solo de que se vea bien o que sea estético, tiene que ser cómodo, funcional, que sus partes estén bien integradas, que cada una de sus áreas cumpla con sus funciones. También hay que considerar que todo ambiente provoca emociones y sensaciones. Tener la sensación de bienestar, de armonía, sentirse acogido en un espacio es señal de que este está bien diseñado. El aspecto emocional es tan importante como el funcional.

¿Cuál es la visión que la gente tiene acerca del interiorismo?

Se suele pensar que el interiorismo es carísimo, que es un lujo. Pero en realidad no. Es una manera de hacerse la vida más agradable, de optimizar tu espacio. No tienes que gastar demasiado para que quede bien diseñado. Nosotras hemos desarrollado todo un sistema para organizar los proyectos, que incluye la manera de mandar a hacer las cosas y de comprarlas, que a la larga, si no resulta más barato sí aprovecha los recursos del cliente. Esto nos ha permitido pensar bien los detalles de un proyecto desde un principio, las necesidades que hay que resolver con ese dinero. Sí, el diseño cuesta, pero hay que valorar la creatividad para que los demás la valoren. Otro mito es que el cliente no va a opinar o decidir, que el interiorista va a hacer lo que quiera. Pero se trabaja de la mano de ellos, están siempre presentes y nunca hay sorpresas. Hemos trabajado con clientes que tienen piezas y cosas que han coleccionado y comprado durante toda su vida. Muebles que a lo mejor nosotras no hubiéramos escogido pero que para ellos tienen un significado especial. Les aconsejamos lo que creemos que es rescatable o no pero tratamos de integrar estas piezas a los proyectos. Al final estas cosas son sus memorias, sus recuerdos, su cariño, no puedes imponer tu ego.

Entrar a los espacios íntimos de las personas no debe ser fácil, ¿cuál es su secreto para lograrlo?

Los interioristas tenemos que ser sociólogos, antropólogos y psicólogos. Tenemos que analizar cómo viven los clientes, sus hábitos, qué les gusta hacer. Se puede moldear su manera de vivir, o trabajar, dependiendo de cómo se resuelve su ambiente. Hay que saber negociar y conciliar. Hemos tenido la suerte de que, casi siempre, terminamos como amigos de los clientes.

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