A medida que los niños crecen muestran interés en los deportes, y más si alguno de sus padres o los dos, practican alguno con frecuencia. Sin embargo, muchos pequeñitos todavía no pueden definir por sí mismos cuál deporte practicarán o cuál les gusta más. “La mayoría de las actividades físicas, recreativas y deportivas en los pequeños de 3 a 7 años suelen ser lúdicas, pues el niño está en un fase de goce y de aprendizaje, por ello para inscribirlo a alguna hay que ver qué es lo que le gusta, pero sobre todo, cuál es el deseo real que tiene tu hijo de realizar determinada práctica deportiva” explica la doctora Hayde Rodríguez.
Ahora bien, debes tener presente, que por lo menos hasta que cumpla nueve o diez años, tu hijo podrá cambiar constantemente de actividad deportiva, y no por ello deberás sentirte frustrado o defraudado, pues al igual que en el resto de sus actividades, está experimentando y viendo qué es realmente de su interés.
El deportista ¿nace o se hace?
Sin embargo, si tu hijos ya se decidió por su actividad favorita, el siguiente paso es revisar si tiene o no potencial para practicarlo. Tienes que verlo de manera objetiva y hacerte preguntas concretas como: ¿es el deseo de mi hijo, o es mi deseo personal? ¿De verdad tiene potencial o así lo veo yo porque lo amo? Es bueno saber que no todos pequeños interesados en los deportes van a tener éxito en ellos. ¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a descubrir y desarrollarse en una disciplina deportiva?
“Para tener un diagnóstico preciso, medimos a través de instrumentos de alta precisión las capacidades que tiene un pequeño para ver si es capaz de realizar esas disciplina o no. Esto se hace a partir de los 9 o 10 años, que es la edad en la que ya están en la pre adolescencia y sus capacidades motrices y de coordinación están prácticamente desarrolladas”, explica Hayde Rodríguez. Empezamos con un análisis de composición corporal: cómo está físicamente ese niño, cómo se va desarrollando y creciendo, cómo está el peso en comparación con su talla, cuál es su porcentaje de grasa corporal y de músculo, pues esa composición en conjunto repercute sobre la actividad física que realiza o quiere realizar”, explica Rodríguez. Entre otras evaluaciones que pueden realizar a tu pequeño son:
Consulta médico-deportiva
Revisa las curvas de crecimiento en relación con la edad para detectar alteraciones funcionales que afecten el rendimiento deportivo, y para disminuir el riesgo de lesiones. Otros aspectos que se revisan son la composición corporal del pequeño, su nivel de flexibilidad y elasticidad, así como su velocidad de reacción. También ciertas alteraciones: pie plano, el pie cavo (arco muy pronunciado), genu valgo (rodillas muy juntas) o geno varo (rodillas muy separadas).
Consulta nutricional
Detecta y corrige posibles deficiencias nutricionales.
Consulta psicológica
Brinda orientación sobre la disciplina más afín a tu niño, desarrollando el espíritu de superación y evitando la frustración.
Cómo sé que es bueno, y para qué
Debes tomar en cuenta que pese a que tu hijo obtenga buenos resultados en su estudio, tiene que probarse en el campo del la actividad deportiva que haya elegido. Esta acción, sin duda, será determinante en la detección del talento de tu peque. La razón es muy simple: puede ser que haya tenido muy buenos resultados en laboratorio, pero al momento de enfrentarse a la presión que significa estar en un campo de juego grande y rodeado de gente extraña, se retrae, siente miedo o le da vergüenza, no podrá desarrollarse tan fácilmente en ese terreno.
También puede ser, que de manera física, no cubra ya las expectativas y exigencias del deporte (que no tenga mucha fuerza en su brazo, en el caso de beisbol, que se canse al correr en el terreno al jugar futbol, o que no tenga el equilibro suficiente para la gimnasia rítmica u olímpica). En ese caso, lo mejor es optar por una actividad diferente.
Involúcralo en los deportes
Antes de tomar una decisión en cuanto al deporte que tu hijo podría practicar, llévalo a que conozca varias opciones, ya que esto le permitirá descubrir cuál le interesa, le divierte y con cuál se siente más cómodo. Para ti también servirá de mucho, ya que podrás observar los beneficios que brinda cada disciplina, como equilibrio, coordinación ojo-mano, concentración, trabajo en equipo o capacidad aeróbica. Pero debes estar preparada, pues si tu retoño, a corto plazo, se harta, se aburre, llora o ya no quiere ir, no debes forzarlo a que vaya. Por el contrario, debes permitirle cambiar y experimentar otra cosa, pues recuera que hasta que no cumple 9 años, toda esta actividad física extra escolar es lúdica y, en consecuencia, parte de su desarrollo físico y mental.
Observa su personalidad
Este es otro de los factores que no puedes pasar por alto, ya que puede ser hasta más importante que sus capacidades físicas. Por ejemplo, si tu peque es tímido quizá se desempeñaría mejor en artes marciales u otros deportes no grupales, como la natación o la gimnasia, que en soccer o futbol americano. Sin embargo, “lo ideal es que los niños practiquen dos tipos de actividades, una que sea individual (gimnasia, natación, karate, tenis) y otra grupal (soccer, futbol americano, rugby, beisbol), ya que de esta manera aseguras su triunfo individual, pero le aseguras un lugar en la sociedad, ya que aprende a trabajar en equipo”, comenta la experta.
Si quieres realizar una evaluación a tus pequeños para encaminarlos correctamente en la práctica deportiva, solicita una consulta en Clínica Cerebro: Avenida California 211, Col. Del Valle, Teléfonos: 5559 1516 y 01 800 5559 1516.
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