El chef Daniel Ovadia luce emocionado y lo confiesa tras dar la bienvenida a sus invitados, una veintena de comensales con quienes estrenará parte de su nueva propuesta, en la que se funde el amor por su tradición familiar con su gusto por los sabores, aromas y colores mediterráneos que van más allá de los clásicos.
"Estoy muy emocionado, hace año y medio cerramos Umbral -- la terraza que tenía en el Centro Histórico-- y dije que nunca más un lugar elegante en la ciudad, pero llegó este proyecto a la mesa y era algo que no podríamos librar, es un proyecto increíble que nos permitió impregnar nuestra presencia y sabores", dice el anfitrión en su nueva sede, Mistral, el restaurante que comanda en la esquina de la calle de Puebla en la colonia Roma.
Enseguida comparte la razón por la que de nueva cuenta ha entrado a la cocina para preparar una propuesta con el sello que lo distingue.
"Le tengo cariño personal --al nuevo concepto-- porque son los sabores de mi familia, de mi infancia", aunque explica que a la hora de crear el menú bajo la idea de hacer una propuesta mediterránea decidió aplicar su estilo. Ese afán por ir más allá de lo clásico para servir un menú que está inspirado en los sabores del norte de África y del Medio Oriente.
"Cuando me comentaron que era comida mediterránea traté de hacer algo diferente, porque creo que todos la conocemos -- la comida mediterránea-- pero tenemos la idea de que solo es la gastronomía griega o española, así que el objetivo fue crear una propuesta a partir de los sabores y aromas de Siria, Líbano, Egipto, toda esa parte que es un poco desconocida", precisó el chef, quien empezó la demostración de su nueva propuesta mandando a la mesa un Crudo de Kampachi con hinojo y uva verde.
Entonces la vista, -- que ya se había deleitado con la atmósfera de Mistral, cuya decoración complementa la propuesta gastronómica porque también está inspirada en detalles de familia del anfitrión; así que instala al comensal en un ambiente idóneo para disfrutar los sabores-- y el gusto adoptaron un rol protagónico al degustar del platillo; aunque la siguiente propuesta, Ostión gratinado a la leña con harissa y queso parmesano elevó el nivel y el paladar lo celebró.
"Tenemos platillos muy complejos con muchas especies porque considero que es el distintivo de esa gastronomía del mediterráneo que no se conoce, pero que es tan rica que vale la pena traerla a la mesa", dijo el chef al volver a la sala para explicar detalles de otra de sus preparaciones, la cual confesó es mi preferida.
"Ahora tenemos un pescado entero frito glaseado con miel de dátiles y cítricos y ensaladita de cilantro, colas de caballo, za´atar y ajonjolí tostado, la verdad es de mis preferidos, bueno en realidad es mi platillo preferido", compartió tras recomendar un champagne (Louis Roederer Collection) para el maridaje.
Un Pato añejado con salsa de vino tinto con higos con puré de camote con guayaba y Softshell crab en costra crujiente de ajonjolí y pan pita dieron secuencia a la experiencia por el mediterráneo del chef Ovadia, quien preciso "pero también tenemos varias preparaciones francesas, españolas e italianas".
El cierre llegó con un par de postres que a la vista pusieron en aprietos a los comensales, pero al degustarse dividieron opiniones; así que la mitad de los invitados destacaron el placer que les provocaron las tartas de dos chocolates con sal y aceite de oliva, mientras que el resto presumía el disfrute de saborear el Mil hojas de vainilla, miel de lavanda y pistaches tostados.
Para ambos la sugerencia de maridaje fue Torres de mazapán; idóneo para mantener la sobremesa en el cálido ambiente del mediterráneo que ha creado el chef Ovadia.
AJR