El chef Jonatán Gómez Luna revela su lado B en la nueva propuesta que sirve en Conchita Rooftop, donde su estilo para enaltecer la cocina mexicana se combina con la agradable vista que tiene su sede en la colonia Roma, se sustenta con ingredientes costeros y se adereza con el buen servicio que se ofrece.
Al llegar a la mesa, el chef de inmediato explica la dinámica que ha preparado para degustar sus platillos.
"Aquí todo va al centro para compartir, para disfrutar. Y como una buena bienvenida siempre es un caldito de cantina, vamos a empezar con un caldito de camarón, y por qué no, un cantarito", dice al tiempo que llegan a la mesas sus propuesta que, de inmediato, abren la fiesta de sabores que está por servirse.
El templado clima se agradece, mientras a unos metros se aprecia el ir y venir del chef y su equipo en cocina. Detallan la secuencia con la que busca mantener la conquista del paladar.
"Seguimos con tres molcajetes de guacamole", expresa cuando la vista se adelanta al gusto para deleitarse con la propuesta que ya se coloca en la mesa. El primer molcajete se acompaña de escamoles, otro más con pulpo y el tercero con chicharrón de la Ramos.
El chef comenta: "Y aquí tienen tortillas de harina y de maíz recién hechas, salsa macha y salsa de habanero".
La escena torna difícil la elección o al menos el orden para probar esas delicias, cuyas salsas logran la combinación perfecta. El cantarito con mezcal sigue maridando los sabores.
Unos minutos después, el chef regresa con otra creación y es conciso.
"Ahora tenemos ostiones con agua de ceviche, la idea es que los disfruten así directo", expresa al tiempo que alza la vista y comenta: "¿Qué tal la vista de Conchita Rooftop?. Agradable, ¿no?" y la respuesta es positiva y uniforme. "Mucho" dicen los comensales de la mesa donde está que, al igual que el resto de los invitados, tienen una agradable escena frente a su mirada, independientemente de su ubicación en la terraza.
El aguachile toma protagonismo en la cita, a la mesa llegan tres opciones, uno verde con camarón, otro negro con pulpo y uno más rojo con callo. La presentación del negro coquetea mucho a la vista, pero el camarón y el callo se defienden. La sugerencia es degustarlos con tostadas y el vino blanco que se sugiere.
En el restaurante del hotel Casa Izel, ubicado en la Colonia Roma, que toma su nombre de la dueña de la Casona, la posibilidad de disfrutar de estos sabores va del mediodía a entrada la tarde noche; aunque en realidad la operación es todo el día, pues en la mañana los desayunos se encargan de complacer el gusto de los comensales.
Unos minutos más antes de que llegue el siguiente platillo dan tiempo a una toma de fotografías desde la altura que permite Conchita Rooftop.
Filete con puré de plátano macho, tetela oaxaqueña y mole negro dan vida al siguiente plato, sin duda, el rey de la tarde que se propone maridar con un tinto.
La tarde ha crecido al igual que la propuesta del chef que una vez más se acerca a las mesas para oir los comentarios de sus platillos y el agradecimiento que encuentra a cada paso, materializa el éxito de sus creaciones.
Aunque "aún hay más" dice con la amabilidad que lo distingue. Se refiere a los postres. Un carrusel donde el flan de vainilla con palanqueta, el churro con toffee, la gelatina con rompope, el coulant de chocolate oaxaqueño y el arroz con leche se dividen las reacciones y los comentarios que se escuchan en la mesa. Para el acompañamiento se propone café o carajillo a elección mientras el gran descenlace en la nueva experiencia que ha diseñado el chef Jonatán Gómez Luna en Conchita Rooftop llega con un macarrón de cocada.
AJR