El flan de manzana sin horno es de esas joyas de la repostería casera que te demuestran que no necesitas complicaciones para un rico postre.
Combina la textura suavecita de un flan tradicional con el toque frutal y reconfortante de la manzana cocida con canela. Es el postre perfecto para cerrar con broche de oro cualquier comida de fin de semana sin pasar horas sufriendo frente al calor de la cocina.
¿Qué ingredientes lleva un flan de manzana?
Lo increíble de esta versión es que el secreto está en la estufa y en el baño María bien hecho. Además la manzana le aporta una humedad natural deliciosa que hace que el caramelo líquido se integre con toda la superficie de forma espectacular.
Prepararlo es facilísimo porque solo necesitas unos cuantos ingredientes sencillos que seguro ya tienes en la despensa y no hay necesidad de ser un experto repostero. Lo que vamos a necesitar es lo siguiente:
- Manzanas amarillas o rojas: 3 piezas (peladas, sin centro y en cubitos)
- Huevos: 4 piezas
- Leche condensada: 1 lata (397 g)
- Leche evaporada: 1 lata (360 g)
- Canela en polvo: 1 cucharadita
- Esencia de vainilla: 1 cucharadita
- Azúcar blanca: 3/4 de taza (para el caramelo)
- Agua: 2 cucharadas
¿Cómo se hace un flan de manzana?
- En el mismo molde o flanera que vas a usar, pon el azúcar con las dos cucharadas de agua a fuego medio. Deja que se derrita solo, sin moverle con cuchara, hasta que tome un color dorado ámbar.
- Ladea el molde con cuidado para cubrir el fondo y deja que se enfríe y endurezca.
- Pon los cubos de manzana en una ollita con un chorrito de agua a fuego bajo durante unos 8 a 10 minutos. Cuando veas que están bien suavecitas, apágale y déjalas enfriar.
- Vierte en la licuadora las manzanas cocidas, los 4 huevos, la leche condensada, la leche evaporada, la canela y la vainilla. Licúa a velocidad alta durante un minuto hasta obtener una crema lisa y sin grumos de fruta.
- Vierte la mezcla sobre el caramelo ya seco. Tapa el molde muy bien con su cubierta, o fórralo por arriba con una doble capa de papel aluminio, apretándolo bien por las orillas para que no le vaya a entrar nada de agua.
- Coloca el molde dentro de una olla grande y vierte agua caliente alrededor hasta cubrir la mitad de la altura del molde. Tapa la olla grande y deja cocinar a fuego medio-bajo durante 50 a 60 minutos.
- Destapa con cuidado e inserta un palillo de madera en el centro. Si sale limpio, ya está listo; si sale húmedo, déjalo unos 10 minutos más.
- Deja que el molde se enfríe a temperatura ambiente y mételo al refrigerador al menos 4 horas (lo ideal es toda la noche). Pasa con cuidado un cuchillo delgado por la orilla y voltéalo sobre un plato hondo para que aproveches todo el caramelo líquido.
KVS