El pan de muerto puede encontrarse hoy con rellenos, coberturas y colores de todo tipo, pero ¿Qué pasa si quieres preparar en casa la versión tradicional? Conseguir una pieza suave, aromática y con las clásicas canillas no depende de agregar ingredientes extraordinarios, sino de cuidar la masa y sus tiempos de reposo.
En la Ciudad de México y el Estado de México, la versión clásica es redonda, suele llevar azúcar por encima y tiene varias tiras de masa entrecruzadas.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural señala que entre sus ingredientes característicos están la harina de trigo, azúcar, mantequilla, huevo, levadura, anís, agua de azahar y ralladura de naranja.
Receta de pan de muerto tradicional
Ingredientes
- 500 gramos de harina de trigo
- 100 gramos de azúcar
- 10 gramos de levadura seca
- 3 huevos
- 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 100 mililitros de leche tibia
- Ralladura de una naranja
- 1 cucharada de agua de azahar
- 1 pizca de sal
- 1 huevo para barnizar
- 50 gramos de mantequilla derretida
- Azúcar suficiente para decorar
Preparación
1. Activa la levadura. Mezcla la leche tibia con la levadura y una cucharadita de azúcar. Déjala reposar alrededor de 10 minutos, hasta que comience a formar espuma.
2. Prepara la masa. Coloca la harina en un recipiente y agrega el azúcar, la sal, los huevos, la ralladura de naranja y el agua de azahar. Incorpora la levadura y comienza a amasar.
3. Agrega la mantequilla. Añádela poco a poco mientras continúas amasando. La masa puede sentirse pegajosa al principio, pero evita compensarla agregando demasiada harina: continúa trabajando hasta obtener una masa suave y elástica.
4. Primer reposo. Forma una bola, colócala en un recipiente ligeramente engrasado y cúbrela. Déjala en un lugar tibio hasta que duplique su tamaño. El tiempo dependerá de la temperatura del lugar.
5. Forma los panes. Divide la masa en dos porciones. Reserva pequeñas cantidades para elaborar las canillas y las bolas centrales. Forma las piezas redondas y coloca encima las tiras de masa cruzadas.
6. Deja reposar nuevamente. Coloca los panes en una charola y cúbrelos durante unos 30 a 45 minutos. Este segundo reposo ayudará a que la masa vuelva a crecer antes del horneado.
7. Hornea. Barniza los panes con huevo y hornéalos a 180 °C durante aproximadamente 25 a 30 minutos, hasta que adquieran un tono dorado.
8. Dale el acabado tradicional. Cuando estén fuera del horno, deja que se enfríen ligeramente. Barnízalos con mantequilla derretida y cúbrelos con azúcar.
El detalle que puede cambiar el resultado
La textura del pan depende en buena medida de no apresurar la fermentación. La SADER destaca la importancia de respetar los tiempos de amasado, reposo y horneado en su preparación tradicional.
La ralladura de naranja y el agua de azahar aportan el aroma característico, mientras que la forma redonda y las canillas mantienen la apariencia que distingue al pan de muerto clásico.
La UNAM también documenta que estos aromas aparecen en recetas tradicionales, aunque las preparaciones cambian según la región.
Así, esta receta recupera la versión más reconocible del pan de muerto: un pan redondo, suave, aromático, cubierto de azúcar y con sus tradicionales huesitos, sin necesidad de rellenos ni coberturas especiales.
JCM