Comer rico, cuidar la alimentación y no pasar horas lavando trastes o complicándote en la cocina es totalmente posible cuando apuestas por platillos prácticos y llenos de sabor.
Prescindir de las bases de harina tradicionales permite lograr una opción mucho más ligera para la comida o la cena, destacando por completo la frescura del vegetal combinado con un toque cremoso de queso horneado. Te explicamos cómo hacerla.
¿Con qué se hace una tarta sin masa?
Lo increíble de este pastel salado es que se cuaja por completo dentro del horno usando únicamente dos ingredientes: huevo y la mezcla de quesos.
Obtienes una consistencia suave, firme y muy satisfactoria en cada bocado, pero sin la pesadez que a veces aporta una corteza gruesa de hojaldre o masa quebrada en la base.
Es una alternativa versátil para dejar preparada desde temprano, llevar al trabajo o disfrutar recién salida del horno en una tarde tranquila; pues con unos cuantos ingredientes básicos que seguro tienes en el refrigerador, vas a armar una preparación doradita por fuera y súper suave por dentro que le va a encantar a todos en casa.
- 500 gramos de hojas de espinaca fresca bien lavadas
- 5 huevos enteros
- 1/2 taza de crema de leche o crema ácida
- 1/2 taza de queso requesón, ricotta o cottage
- 1 taza de queso tipo manchego o mozzarella rallado para derretir
- 1/2 cebolla picada en cubos pequeños
- 1 diente de ajo finamente picado
- 1 cucharada de aceite de cocina o mantequilla
- 1/2 cucharadita de nuez moscada en polvo
- Sal y pimienta negra molida al gusto
Tarta de espinacas sin masa: modo de preparación paso a paso
- En un sartén amplio a fuego medio, calienta la cucharada de aceite o mantequilla y suaviza la cebolla picada junto con el ajo hasta que se vean transparentes y suelten su aroma.
- Añade las hojas de espinaca al sartén en dos o tres partes; cocina por unos tres minutos hasta que se reduzcan de tamaño y se evapore el jugo que sueltan; retira del fuego y deja entibiar.
- En un tazón grande, bate los cinco huevos junto con la crema de leche, el queso requesón, la nuez moscada, sal y pimienta al gusto hasta lograr una mezcla integrada y espumosa.
- Agrega las espinacas ya tibias y la mitad del queso manchego rallado al tazón de los huevos; revuelve bien con una cuchara para repartir el vegetal por toda la mezcla.
- Toma un molde o refractario profundo para horno y úntalo muy bien con un poco de mantequilla o aceite por el fondo y las paredes para que el platillo no se pegue al no llevar base de masa.
- Vierte toda la mezcla en el molde engrasado, empareja la superficie con una espátula y cubre la parte superior con el resto del queso rallado para que se forme una capa dorada.
- Mete el molde al horno precalentado a 180 ° durante 30 a 35 minutos, o hasta que notes que el centro está firme al tacto y el queso de encima se vea bien gratinado.
- Saca el molde del horno y déjalo asentar durante 10 minutos a temperatura ambiente para que se reafirme la consistencia antes de cortar en rebanadas y servir. ¡Disfruta!
KVS