Pocos platillos representan tanto el sazón de México como unos buenos tamales de mole rojo recién salidos.
Son esa comida ideal para juntar a la familia un fin de semana o para calmar el antojo cuando el clima pide algo calentito y sustancioso; aunque a primera vista parezca un proceso largo o complicado, la realidad es que sólo necesitas un poco de paciencia y organizarte bien en la cocina para que te queden perfectos.
¿Qué ingredientes llevan los tamales de mole?
El verdadero secreto de este manjar está en lograr que la masa quede suave y ligera; si bates la manteca con ganas y sazonas bien el caldo con el que vas a hidratar la harina, ya tienes la mitad del triunfo asegurado.
Además el mole rojo debe quedar espesito para que al momento de morder no se escurra todo el relleno, logrando esa combinación justa entre el sabor dulce picante de la salsa y lo tierno de la carne.
No te preocupes si nunca has preparado tamales o si sientes que no se te da el doblado de las hojas de maíz a la primera; aquí lo importante es agarrar el ritmo, disfrutar el aroma que va a inundar tu casa mientras se cocinan y presumir un platillo 100 por ciento casero preparado con tus propias manos.
- 1 kilo de harina de maíz nixtamalizado para tamal
- 250 gramos de manteca de cerdo
- 1 litro y medio de caldo de pollo tibio
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 cucharada de sal fina
- 1 paquete de hojas de maíz secas
- 500 gramos de pechuga de pollo cocida y deshebrada
- 1 taza y media de pasta de mole rojo
- 2 tazas extra de caldo de pollo para disolver el mole
Paso a paso: ¿Cómo preparar tamales de mole?
- Pon a remojar todas las hojas de maíz en una tina o tazón grande lleno de agua tibia durante media hora para que se aflojen y queden manejables al doblarlas.
- Mientras las hojas se suavizan, coloca la pasta de mole rojo en una cacerola a fuego medio y ve echándole las dos tazas extra de caldo de pollo poco a poco mientras mueves constantemente con una cuchara de madera.
- Cuando el mole se deshaga por completo y tome una textura espesa pero fluida, echa el pollo deshebrado dentro de la cacerola, integra todo muy bien, apaga el fuego y deja que la mezcla se entibie.
- En un recipiente bastante amplio, pon la manteca de cerdo y bátela, manualmente o con batidora, hasta que cambie de tono que se vuelva blanquecina y se sienta muy esponjosa.
- Agrega la harina de maíz, la sal y el polvo para hornear al recipiente de la manteca y empieza a revolver con las manos limpias.
- Ve vaciando el litro y medio de caldo de pollo tibio poco a poco sobre la masa mientras continúas integrando todo con fuerza hasta lograr una consistencia suave, parecida a un puré firme.
- Escurre las hojas de maíz que dejaste remojando y sécalas ligeramente con un paño limpio para retirar el exceso de agua.
- Toma una hoja de maíz por la parte más ancha, ponle unas dos cucharadas copeteadas de masa en el centro y untala hacia abajo formando una capa uniforme sin llegar a las orillas.
- Coloca una cucharada abundante del pollo en mole justo en medio de la capa de masa que acabas de extender.
- Junta los dos lados de la hoja hacia el centro para cubrir el relleno y dobla la punta sobrante de abajo hacia arriba para sellar el tamal.
- Prepara tu vaporera poniéndole agua al fondo sin sobrepasar la rejilla y ve acomodando los tamales parados con la abertura hacia arriba para que no se salga la mezcla.
- Tapa la olla de manera uniforme con una capa de las mismas hojas sobrantes de maíz, pon la tapa y deja cocinar a fuego medio durante una hora con 15 minutos.
- Revisa si ya están listos abriendo un tamal con cuidado; si la hoja se despega de la masa sin dejar rastro ni quedarse pegada, es momento de apagar el fuego y servirlos calientitos. ¡Disfruta tus tamales!
KVS