Las papas gratinadas son la definición perfecta de lo que llamamos comida reconfortante.
Ese olor irresistible que invade la casa cuando están en el horno, combinando la cremosidad de la salsa con el toque tostado del queso, hace que a cualquiera se le haga agua la boca desde antes de servirlas.
¿Qué ingredientes se necesitan para hacer papas gratinadas?
Lo mejor de este platillo es su increíble versatilidad para acompañar prácticamente cualquier comida y funcionan como el complemento ideal para una carne asada, un pollo al horno o una cena festiva, pero también puede convertirse en el protagonista de la mesa con una buena ensalada fresca al lado.
Aunque parece un platillo elaborado de restaurante elegante, la realidad es que prepararlas en casa es sumamente sencillo y económico.
Siguiendo un par de trucos simples para que no te queden duras ni sobre cocidas, vas a lograr una textura suavecita y doradita que dejará a todos pidiendo doble porción.
- 1 kilo de papas medianas (de preferencia blancas o amarillas)
- 1 tazas y media de crema de leche espesa
- 1/2 taza de leche entera
- 2 tazas de queso para fundir bien rallado (Manchego, Gouda o Mozzarella)
- 2 cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 diente de ajo pelado
- 1 pizca generosa de nuez moscada
- Sal y pimienta negra molida al gusto
¿Cómo se preparan las papas gratinadas?
- Pela muy bien todas las papas y córtalas en rodajas delgadas, tratando de que todas tengan un grosor similar para que se cocinen al mismo tiempo.
- Pon a calentar una olla con agua y un puñadito de sal; cuando empiece a hervir, echa las rodajas de papa y déjalas cocinar durante unos seis minutos; saca las piezas con cuidado y escúrrelas bien para que no guarden exceso de agua.
- En un recipiente aparte, junta la crema de leche con la leche entera, añade la pizca de nuez moscada, sal y bastante pimienta negra, remueve bien la mezcla y pruébala para asegurarte de que el sabor quede sabroso y bien sazonado.
- Toma el diente de ajo cortado por la mitad y frótalo con fuerza por toda la base y las paredes de tu molde para horno. Luego, unta una cucharada de mantequilla por la misma superficie para evitar que el platillo se pegue.
- Acomoda una primera camita de rodajas de papa ligeramente encimadas en el fondo del refractario, báñalas con un poco de la crema sazonada y espolvorea una capa de queso rallado; repite este proceso formando dos o tres capas hasta terminar con los ingredientes, dejando bastante queso en la parte superior junto con trocitos de la mantequilla restante.
- Mete el refractario al horno precalentado a 190 °C, cubierto con un pedazo de papel aluminio, durante unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, retira el aluminio y deja cocinar unos diez minutos más hasta que la superficie quede con ese tono dorado y burbujeante tan antojable.
- Saca el molde del horno y déjalo asentar en la barra durante unos diez minutos antes de llevarlo a la mesa. Este pequeño reposo ayuda a que la crema se espese bien y las rebanadas no se desbaraten al momento de cortar.
KVS