El mole verde es uno de esos platillos emblemáticos que te enamoran de la cocina mexicana desde el primer bocado.
A diferencia de sus primos los moles oscuros o rojos, que llevan horas de preparación y un sinfín de chiles secos, la versión verde destaca por ser sumamente fresca, aromática y mucho más amigable de preparar en un día cualquiera.
¿Qué ingredientes lleva el mole verde?
Cuando preparas esta delicia en casa la cocina se llena de un aroma único a cilantro, epazote y semillas, lo cual de inmediato abre el apetito de cualquiera.
Además acompañarlo con pollo deshebrado es un acierto total porque la carne desmenuzada absorbe el espesor de la salsa de una forma increíble. Es una comida completa, apapachadora y con ese toque tradicional que nunca pasa de moda en las mesas mexicanas.
Si nunca te has animado a prepararlo por miedo a que sea un proceso complicado, te vas a sorprender de lo fácil que resulta cuando le pierdes el miedo a la licuadora y a la cazuela.
Alista tus ollas, que aquí te contamos cómo lograr un mole verde casero de diez.
- 1 pechuga de pollo grande cocida con cebolla, ajo, sal y deshebrada
- 1/2 kilo de tomates verdes frescos
- 1/2 taza de pepita de calabaza limpia y sin sal
- 1/4 de taza de ajonjolí
- 2 chiles poblanos limpios sin semillas
- 3 chiles serranos (o más si te gusta que pique más)
- 1/2 cebolla blanca
- 2 dientes de ajo
- 1 manojo generoso de cilantro fresco
- 1 manojo pequeño de epazote
- 3 hojas de lechuga orejona o romana
- 2 hojas santa (acuyo)
- 3 tazas del caldo de pollo que te quedó de la cocción
- 1 cucharada grande de manteca de cerdo o aceite vegetal
- Sal al gusto
¿Cómo preparar mole verde? | Paso a paso
- Pon a calentar un sartén pequeño a fuego muy bajito y tuesta las pepitas de calabaza sin nada de grasa. Mueve constantemente hasta que veas que se inflan un poquito y sueltan su aroma; sácalas de inmediato para que no se quemen. En el mismo sartén, dale una pasadita al ajonjolí hasta que tome un color dorado muy bonito y colócalo junto con las pepitas.
- En una ollita con agua hirviendo, echa los tomates verdes junto con los chiles serranos durante apenas 5 minutos. En cuanto veas que los tomates cambian de un verde brillante a un tono más opaco, sácalos del agua para evitar que la salsa se te ponga amarga.
- Pasa a la licuadora las semillas tostadas (pepitas y ajonjolí), los ajos, la cebolla, los tomates cocidos y una taza del caldo de pollo bien caliente. Licúa todo a máxima velocidad por un par de minutos hasta que no queden grumos grandes de semilla, ya que esto le dará el cuerpo cremoso a tu mole.
- Agrega al vaso de la licuadora el resto de los ingredientes verdes: los chiles poblanos en trozos, el cilantro, el epazote, la lechuga, la hoja santa y otra taza de caldo de pollo. Busca integrar bien las hierbas sin sobrecalentarlas.
- En una cazuela amplia, derrite la cucharada de manteca de cerdo a fuego medio. Vacía la mezcla de la licuadora con cuidado; no hace falta colarla a menos que te guste una textura ultra fina, pero dejarla tal cual le da ese toque casero rústico tan sabroso.
- Empieza a mover la mezcla suavemente con una cucharón de madera. Vas a notar que en unos 10 o 12 minutos el mole cambia a un verde más oscuro y espeso a medida que las semillas se van friendo y soltando sus aceites naturales.
- Agrega la tercera taza de caldo si ves que la mezcla se pone muy densa, prueba de sal y ajusta al gusto. Integra toda la pechuga de pollo deshebrada a la cazuela, baja la flama al mínimo y deja que dé un último hervor durante 5 minutos para que la carne se impregne por completo de la salsa. ¡Disfruta tu mole verde!
KVS