Gemeliwiis y los retos del cosplay: impresión 3D, acoso y pasión

Las gemelas llevan 15 años en este mundo, por lo que nos cuentan su experiencia.

Gemeliwiis: dos hermanas con 15 años de experiencia en el Cosplay | Foto: Redes
Ciudad de México /

El mundo del cosplay ha crecido enormemente. Lo que empezó para muchos como un hobby se ha llegado a convertir en su fuente de ingreso, pero para esto se necesita realizar una inversión constante y además “soportar” algunas cuestiones de este mundo.

Es por eso que en Milenio platicamos brevemente con Monse y Paola, conocidas como Gemeliwiis, quienes nos comparten cómo han vivido sus experiencias en estos 15 años dentro del cosplay.

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De fans a profesionales

Las Gemeliwiis ya son parte de las invitadas a diversas convenciones como CCXP, donde estuvieron en la zona de los cosplayers, pero esto no fue de la noche a la mañana, pues son 15 años de seguir trabajando.

“Desde 2011; realmente ya es una trayectoria un poco larga. Comenzamos a hacer cosplay porque, desde que éramos muy pequeñas, nos gustaba muchísimo el anime, los cómics y los videojuegos, así que consideramos que el mayor acto de amor a un personaje es caracterizarlo”.

Cabe señalar que las primeras que las apoyaron fueron su mamá y su familia, pero con el tiempo han ido modificando y perfeccionando a sus personajes, incluso incluyendo impresiones en 3D.

“El cosplay que nos va a costar trabajo es uno del personaje de Jinx, más que nada porque empezamos a usar la técnica de impresión 3D. Es una técnica que, si bien no es tan difícil, como nunca la habíamos utilizado, fue algo nuevo y retador para nosotras: el aprender a pintarlo y a pegarlo. Si algo salía mal en la impresora, ¿qué teníamos que hacer? Fue muy retador. Aparte, como siempre estamos peleando”.

Sobre los trabajos previos, no solo es pegar o coser, también tienen que peinar pelucas e igualar los estilos de los personajes.

“Es un trabajo muy complejo. Son muchas facetas: desde empezar a confeccionar o comprar el cosplay, que es el atuendo, hasta ajustarlo, porque muchas veces te queda grande o chico; todos esos procesos. El estilizar las pelucas, el comprar o hacer los accesorios y los props”.


El acoso en el cosplay

Muchas veces tanto hombres como mujeres (aunque principalmente mujeres) son víctimas de acoso por parte de fans, ya sea porque “les gusta” el personaje que caracterizan o son “seguidores” de la cosplayer, algo con lo que ambas han lidiado.

“Es una problemática real. El acoso existe en las convenciones. Afortunadamente, se han tomado muchas medidas de seguridad dentro de los eventos; ya son espacios muy seguros. Tú, por cualquier situación, puedes levantar la mano y siempre te van a creer; siempre hay que visibilizar esa parte y pedir apoyo entre todos. Desafortunadamente sigue pasando, pero lo más importante es confiar en el staff y en la organización”.

Asimismo, el acoso y el hate en redes también es algo que llega a afectarles, por lo que mencionan que ellas tratan de no darles mucho foco.

“Obviamente nunca vas a darle gusto a todas las personas en el mundo, pero tenemos que ser objetivos y no tomarnos los comentarios de manera tan personal. Considerar que, si alguien quiere echar hate, es por algo de esa persona; no es que yo haya hecho algo mal, simplemente esa persona es un troll de internet. Quiere pelear por pelear. El que se enoja pierde”.

Pero no todo es malo o complicado, también está el lado lindo, como ver la ilusión de los niños al ver a sus personajes en la vida real.

“Es precioso. De hecho, estamos esperando el domingo porque vamos a venir de Campanita y su hermana Periwinkle. Estamos esperando ver la cara de todos los niños y no tan niños al vernos, porque es un cosplay que llevábamos años por sacar. Esa satisfacción cuando ves a las niñas que les brillan los ojos es el mejor sentimiento del mundo”.

Agregando: “Sientes que te dan un apapacho al corazón. Y luego que nos dicen: ‘Es que yo las vi en TikTok’ o ‘Yo me animé a hacer cosplay por ustedes’. Dan hasta ganas de llorar por esos lindos comentarios de las pequeñas niñas y niños que se acercan con nosotras para compartirnos sus palabras”.

Por último, aseguran que el miedo al ridículo a veces nos priva de cumplir lo que queremos.

“Pónganse el cosplay, no le tengan miedo al ridículo. Una vez que pasan la puerta, ya no hay marcha atrás. Es perderle el miedo al ridículo”.


  • Luis García Castrejón
  • Periodista especializado en cultura pop, música y cine. Apasionado por contar historias que conecten, capturar momentos emocionantes y convencido de que cada historia merece ser contada.

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