Geelong Country House se enfoca en el rediseño del interior de una finca de 1880, para darle una nueva vida a una casa suburbana y a la vez mantener lo cautivador de su herencia histórica y arquitectónica.
La propuesta de interiorismo estuvo a cargo del diseñador Greg Natale, quien es director de uno de los estudios más reconocidos en Australia. El trabajo de su firma explora la integración entre diseño y decoración residencial, comercial y arquitectura exterior.
Para Natale es importante dirigir y destilar su pasión por los principios, posibilidades y una herencia hacia el diseño, para crear espacios que van desde lo inspirador hasta lo íntimo. Su estilo radica en un estudio de colores intensos, detalles gráficos contrastantes, patrones geométricos y una riqueza de texturas.
Mediante la exploración de la sobre posición de texturas, un sentido visual en balance y detalles modernos finamente seleccionados, Greg Natale ha definido sólidamente su firma y su imagen como diseñador. Para él, estar en tendencia es parte del trabajo en el mundo creativo, pero lo que realmente le confiere permanencia y significado es la conexión que tiene con las personas.
La casa se sitúa en una antigua finca ecuestre australiana, por lo que en honor a la memoria del lugar el uso de elementos equinos prevalecen a través del interior a manera de pinturas, estatuas y accesorios que provocan una mezcla de elementos rústicos y piezas sofisticadas. El cliente, por su parte, quería darle a la vivienda una nueva personalidad sin perder el carácter original y su herencia, así como su posición en el centro de la granja.
Uno de los retos principales fue la amplitud del área, por lo que el diseño abordó el uso de mobiliario cómodo para delimitar los espacios y separarlos para conjugar las dos estéticas mencionadas.
En cuanto a la paleta de colores, se basó en tonalidades de azul, respetando la tradición existente, de esta manera los adornos, detalles y elementos decorativos se seleccionaron en colores cálidos contrastantes, principalmente rojos y violetas.
El mobiliario se renovó en mayor medida con un estilo clásico en madera blanca, y en el caso de los sillones y las sillas se tapizaron en el mismo espectro cálido. Las alfombras poseen una serie de patrones geométricos con una tonalidad café, con el fin de neutralizar los azules y los rojos.
Los detalles de carpintería, como cornisas, molduras y plafones se manejaron en color blanco, con el objetivo de contrastar con el azul oscuro de los muros y el café de la duela.
El comedor es uno de los ambientes más identificables dentro de la propuesta, ya que tanto los muros como la alfombra destacan por tener el mismo tono de azul en diferentes geometrías que imprimen una característica muy distintiva. Para un ambiente más formal, la carpintería de este sitio es en color café oscuro, a diferencia del color claro en el resto de la residencia.
En el exterior, se colocaron esculturas que hacen referencia a las diferentes épocas por las que ha pasado el lugar. De la misma manera, se utilizaron muebles rústicos, que por medio de accesorios y detalles, añaden toques modernos y sofisticados.
La renovación de esta finca es una prueba fehaciente que la historia y la memoria de un lugar deben respetarse, para seguir una dirección hacia la inspiración y lo personal, un carácter basado en las experiencias y tradicionales que crean un espacio único.