Mi lista de deseos para el hotel del futuro

Viajes

Todo lo que quiero tener para disfrutar mi estancia en mi próximo viaje.
Nicholas Sunderland de Two’s Company, ganador de varios premios, entre ellos “Most Innovative Luxury Interior 2017 (Cortesía).

Michael Skapinker

Los expositores en el Independent Hotel Show, que se realizó en el centro Olympia de Londres, son un grupo entusiasta. Me llaman para mostrarme las últimas cafeteras en la habitación, chalecos de conserjes y colchones “libres de productos químicos”.

Pero yo me dirigía al stand de “Habitación del Hotel del Futuro”. Aquí, Two’s Company Interior Design construyó una maqueta de cómo debería ser una habitación de hotel ideal.

Tengo algunas propuestas propias. La habitación ideal de un hotel debe tener un número limitado de luces, cada una con su propio interruptor, y las que están por la cama deben ser lo suficientemente brillantes para poder leer. Los grifos de la regadera deben ser sencillos. Debe haber un escritorio en el que puedas escribir en la computadora o escribir con comodidad, y un banco de tomacorriente para acomodar los cargadores de teléfonos y laptops de los principales tipos de enchufes. Tengo otra idea tan cautivadora que la guardo para el final de este texto.

Nicholas Sunderland de Two’s Company, ganador de varios premios, entre ellos “Most Innovative Luxury Interior 2017”, me muestra todo. La característica central de la habitación de hotel del futuro es, por supuesto, la cama.

Creada por la compañía británica Simba, se puede ajustar en varias formas, entre ellas el “modo de gravedad cero”, donde, de acuerdo con el folleto de ventas, “las piernas del reclinado se elevan por encima del nivel del corazón para mejorar la circulación y para aliviar la presión sobre la espalda baja”.

Lo más interesante para mí es que Sunderland me dice que un sensor de movimiento enciende la luz ambiental alrededor de la base de la cama cuando uno se levanta, algo que va en línea con mi propia idea genial (por la cual tendrás que esperar pacientemente).

Más tarde nos trasladamos al cuarto de baño, donde una compañía británica de nombre SplinterWorks creó un “baño hamaca” de fibra de carbono negro en forma de plátano, al que describen como “el máximo vehículo para el escapismo absoluto, que te suspende en una dicha de tomar un baño”. Como mi idea de la felicidad al tomar un baño es una regadera con grifos que pueda entender, en su lugar pasamos a dos características sensatas, ninguna de ellas novedosas, pero que no he visto (al menos yo no he visto) en una habitación de hotel.

La primera es una respuesta a la ridícula moda de los hoteles de tener paredes transparentes en el baño y puertas de inodoros transparentes. Estos no está mal si viajas solo, pero no si tienes compañía. Mi idea de la dicha del baño es una regadera con grifos que pueda comprender y no más paredes transparentes.

La respuesta, demuestra Sunderland, es un interruptor que hace que la pared de vidrio adquiera un tono blanco lechoso opaco. También hay una pequeña pantalla desde la que se puede controlar la calefacción. No hay botones y diales incomprensibles.

Ahora, esta es mi idea para la habitación de hotel del futuro, que se me ocurrió de la línea aérea con la demostración de seguridad y los consejos antes del despegue sobre cómo abandonar el avión si está lleno de humo. Le pregunto a Sunderland, ¿por qué no puede haber un sensor de movimiento que se active cuando tus pies tocan el piso a mitad de la noche, una fila de luces tenues pero perceptible que te dirijan hacia y desde el baño? No es necesario luchar con los interruptores de luz que espantan el sueño o con despertar a un compañero de sueño. No te golpeas el dedo el pie ni chocas el tobillo contra la cama. Reflexiona y declara que para esto no existe ningún obstáculo técnico.

No cuento con patentes pendientes sobre esta idea y tampoco tengo acuerdos de licencia vigentes. Si los periodistas estuviéramos interesados ​​en el dinero, estaríamos haciendo otra cosa. Así que, por favor, diseñadores de hoteles, háganlo. Todo lo que pido es que si alguien pregunta a quién se le ocurrió esta buena idea, puede darle el crédito a quien le corresponda.


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