Con el marcador que se luce en lo alto del Estadio Ciudad de México, 2-0 a favor de México y deja eliminado a Ecuador, la experiencia de vivir el Campeonato del balompié tiene un cierre extraordinario.
Han pasado poco más de 8 horas, desde que inició la aventura, pero con el triunfo la espera ya ni se siente. Llegar temprano, alrededor de las 3 de la tarde al estadio es lo mejor para disfrutar todo el ambiente, con calma, sin prisa; y aunque hay infinidad de rutas, dependiendo del origen de la zona de donde se proviene, la línea 2 que lleva a Taxqueña y conecta con el tren ligero es ideal.
La movilidad es rápida y vale reconocer que el servicio de orientación y seguridad es muy eficiente, decenas de personas indican el camino y asesoran hasta cómo poner la tarjeta en el lector para hacer el transborde.
Y apenas se abren las puertas del tren ligero en la estación de destino y la fiesta se percibe, se siente, se huele. A unos metros el gran Estadio Ciudad de México emociona con su impresionante estructura y está preparado para concentrar las miles de emociones que están por producirse con el cuarto partido que México enfrentará con Ecuador.
Antes hay tiempo suficiente para entrar en ambiente y vivir la diversión que ofrece la justa deportiva. La vista tiene un sinfín de opciones a su paso. De entrada, el acceso al estadio con boleto, todos virtuales. Y una vez que también se ha superado la revisión del bolso, la petición es que sean pequeños y transparentes, aunque el criterio es amplio y se permite todo tipo de accesorio, siempre y cuando cumplan la revisión y no excedan las dimensiones, más de 20 centímetros.
LA MODA TRICOLOR
Tras pasar ese filtro empieza la fiesta. La vista se recrea con las diversas manifestaciones de apoyo que hay a la Selección Nacional, y aunque prevalece el verde de la playera oficial y por qué no hasta de la pirata bien hecha, hay quien acapara las miradas. Y no necesariamente porque aprovecha el ritmo de la banda El Mexicano, del sonido que ofrecen los dj que hay en la explanada, sino por la creatividad de sus outfit.
El tricolor prevalece en esos diseños que lo mismo adoptan elementos de la cultura nacional, como lo comenta Brenda, cuyo outfit se distingue por todos los accesorios, collares, aretes y pulseras "de palma, un elemento de Michoacán que me gusta mucho"; que retoman aspectos que hacen concordancia con la pasión por el futbol de quien porta el diseño, como la familia que se uniformo al lucir pelucas rizadas tricolor.
Y como la elegancia no está reñida con el deporte, los sinaloenses Franco y Juan Pablo optaron por un outfit más elegante. Un traje, cuyo tonalidad, los uniforma con la pasión que se respira en Santa Ursula. "Lo compramos en Liverpool", comentaron a su paso por la explanada.
El tiempo crece y con él la diversidad de atuendos que se lucen en la explanada del estadio. Regina porta uno muy creativo, cuyo penacho de flores hace juego con la diversidad de banderas de chaquira que se han adherido a su jeans. "Me lo hizo mi hermana", comenta, mientras los fotógrafos se percatan del outfit y piden foto.
Unos pasos más adelante, por la zona de food trucks, un sombrero de charro y un sarape llaman la atención, especialmente porque el outfit de Rubén se complementa con una bandera cuya leyenda, Ciudad Juárez, revela su origen. "Solo vine al partido y ya mañana me regreso", dice mientras orgulloso extiende su bandera.
Son casi las 5 de la tarde, y el sol empieza a ceder lugar a las nubes, pero aún hay muchas escenas por apreciar en esa vuelta por la explanada del estadio, donde el olor a carne asada y los anuncios de cada food truck, "4 quesabirrias y consomé por $250:00", "choripan ", "tacos de cochinita pibil o baguette a $200:00", tacos dorados a $200:00", que se suman a la propuesta de los vendedores que caminan por toda la zona ofreciendo "pizzas a 170:00" y "donas a $150:00", y micheladas para maridar el antojo a $280:00 o bien una Coca de $160:00; provocan al sentido del gusto.
STADIUM FAN EXPERIENCE
En una zona más adelante, la nostalgia y oportunidad de experimentar los ambientes que han enmarcado a la justa deportiva en sus diferentes ediciones 1970, 1986 y 2026 se recrea en la activación que ofrece Rexona, a través de su espacio Stadium Fan Experience.
Ahí la oportunidad de trasladarse por unos minutos a través del tiempo a esos años es posible gracias a la experiencia donde te puede tomar fotos en ambientes de esas épocas, pero también puedes participar demostrando tu energía para gritar Goooool y ganar algunos premios de la marca, o bien aprovechar la instalación de los foto opportunities para tomarse la imagen con las mascotas de la competencia.
Unos minutos después de las 5 de la tarde, la lluvia amenaza los planes. Así que los aficionados que ya están en sus lugares dentro del estadio tratan de protegerse de las gotas que cada vez son más constantes. Los previsores enfrentan el reto y confían en el impermeable que ya portan, algunos de marca, y otros de los que se ofertan a $50:00 pesos en el ingreso al estadio; mientras los vendedores aprovechan el momento para seguir ofreciendo sus "michelas, powerade, agua y hasta tequila".
Después de casi dos horas, la intensidad de la lluvia disminuye y el movimiento en la cancha indica que el momento del juego se acerca. Todos vuelven a sus lugares y poco a poco el verde del césped se replica en las gradas. La emoción no se hace esperar y explota cuando salen los jugadores nacionales. Las porras y los aplausos se fusionan; mientras que para los contrincantes solo se escucha una rechifla; a la escena se suma el "Cielito lindo" del sonido local y entonces los aficionados que representan una mayoría abrumadora se envalentonan.
A las 8 de la noche, tras una hora de retraso del horario pactado por la tormenta, el Himno Nacional de ambas naciones inicia la fiesta en la cancha. El primer gol de Julián Quiñones magnifica el ambiente y todos empiezan a asumir el rol de entrenadores, gritan una y otra vez como deben ser las jugadas; aunque en el césped los protagonistas son los que deciden.
La lluvia vuelve a amenazar el encuentro, pero nada que no se pueda tolerar frente a la alegría de un marcador favorecedor.
Así que tras poco más de 90 minutos de tensión que se incrementó con los 5 minutos agregados al primer tiempo y 7 al segundo, -- que en las gradas ya provoca el malestar que se manifestaba en frases como "ya pítale"; el climax hizo eco por todo el estadio.
"El Rey" de José Alfredo Jiménez del sonido local que se replicó por todo el estadio, fue ideal para acompañar la escena que protagonizaban los ganadores, quienes caminaban por la cancha para agradecer el apoyo a la afición.
En cuanto los jugadores salieron del cesped, gran parte de los aficionados seguían manifestando su euforía y otros se encaminaban a la tienda de la FIFA para comprar un souvenir.
Ahí las playeras del equipo nacional, los peluches de Zayu, la mascota mexicana del campeonato y las bufandas con la leyenda "México" era primera opción, incluso unos pequeños llaveros en forma de oso de $350.00 cumplian con el detalle de tener un souvenir de la justa deportiva, que en su cuarta experiencia dio el pase directo a la Selección Nacional a octavos de final.
Mientras en la explanada, cientos, miles derrochaban su eufórica alegría, mientras aprovechaban la venta de las bebidas que aún se ofrecían por el triunfo de México.
Y unos más, al filo de la medianoche, se aproximaban a la entrada del tren ligero que, aunque con largas filas, volvió hacer el transporte ideal para regresar a casa, por la seguridad y orden que se aplicó y respetó en el cuarto partido de la Selección Nacional.
AJR