El little black dress, una historia de Coco Chanel y la liberación femenina

Hasta los años 20, era mal visto que una mujer vistiera de negro, salvo en ocasiones de luto. Coco Chanel rescató a una de las prendas más famosas e indispensables del armario femenino.

Little Black Dress (Shutterstock).

Milenio Digital

Es obligatorio según las reglas básicas de estilo: todas las mujeres deben tener por lo menos un little black dress en su clóset, pues es la prenda perfecta para sacarte de un apuro, ya que es fácil de combinar y te hará lucir estilizada sea cual sea la ocasión. 

La historia no fue siempre la misma. Hasta los años 20, era mal visto que una joven vistiera de negro para una ocasión que no fuera un funeral. Las damas de buena familia debían vestir con colores claros, más caros y difíciles de conseguir, pues el negro se reservaba para las ocasiones de luto. 

Además, este color lo vestía en días normales sólo la servidumbre de las familias adineradas, pues era más difícil de manchar y mucho más fácil de lavar. 

Gracias, Coco...

Fue Coco Chanel, la mítica diseñadora fundadora de la maisón más famosa y prestigiada de todas, la que notó por primera vez el potencial de una prenda que era relegada al olvido. Más allá de crear una nueva tendencia en la moda de las calles parisinas, la diseñadora encendió con sus diseños la llama de la rebeldía y la liberación femenina.

Hartas de códigos de vestimenta que sobre todo eran incómodos, las mujeres del mundo empezaron a portar estos vestidos después de que Coco utilizara uno de sus vestidos para asistir al teatro. 

Rodeada de mujeres envueltas en  gigantes vestidos en tonos pastel y cabezas adornadas con sendos tocados gigantes, Coco lució un diseño que dejaba al descubierto los tobillos que resaltaba, sobre todo, aquél color prohibido. 

En 1926 apareció por primera vez en la edición estadunidense de la revista Vogue un boceto firmado por Coco Chanel de un little black dress

Influenciadas por el acto de rebeldía de la mítica diseñadora, mujeres de todo el mundo comenzaron a vestirlo, hartas de la opresión que representaban sus prendas. Además, eran baratos y bastaba con tener uno de lana para el día y otro de terciopelo o encaje para las veladas. 

Chrsitian Dior afirmó años después: "Puedes llevar negro a cualquier hora del día o de la noche, a cualquier edad y en cualquier ocasión. Un vestido negro es la cosa más esencial en el armario de una mujer", decretando así la regla que todas debemos conocer. 

Audrey Hepburn 

termino de inmortalizar la prenda cuando lució un vestido negro de Hubert de Givenchy frente al escaparate de diamantes en la película Breackfast at Tiffany's. 


cjr ​

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