¿Tu perro se desorienta o actúa diferente? Atención a estas señales, podría ser Alzheimer canino

Cambios de conducta, desorientación y pérdida de hábitos pueden ser más que la edad; reconocer estas señales puede hacer la diferencia para la calidad de vida de nuestros peludos

Síntomas de Alzheimer en perros adultos
Arlette Valencia
Ciudad de México /

La pérdida de memoria no es una condición exclusiva de los humanos. Así como puede afectar a los abuelitos de nuestra familia, también puede presentarse en nuestros perritos más viejitos de forma silenciosa y progresiva.

Pese al reto que representa darnos cuenta de esta condición, si existen métodos de acuerdo a especialistas que facilitan a la familia a identificar las señales con mayor facilidad, aunque el diagnóstico debe hacerlo un médico veterinario, prestar atención a estos síntomas desde casa puede marcar la diferencia. 

A diferencia de los humanos, en quienes es más sencillo evaluar la función cognitiva, la memoria o las habilidades mediante pruebas específicas, en los perros la detección es mucho más compleja. En su caso, los primeros indicios suelen percibirlos los propios miembros de la familia a través de la convivencia diaria y los pequeños cambios en su rutina. 

Por eso, el primer paso clave está en observar con atención su comportamiento: notar variaciones en sus hábitos, en su forma de interactuar o en su respuesta a estímulos puede ser determinante para encender las alertas a tiempo.

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El síndrome de Disfunción Cognitiva es el equivalente al Alzheimer en perros


De acuerdo a médicos veterinarios de American Kennel Club (AKA) el equivalente canino del Alzheimer se conoce como el Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC). Es un trastorno neurodegenerativo asociado al envejecimiento que afecta la memoria, el aprendizaje y el comportamiento.

 Es considerado el equivalente canino a enfermedades como el Alzheimer en humanos debido a que implica cambios progresivos en el cerebro que alteran la forma en que el perro percibe y responde a su entorno. 

Aunque no tiene cura, un diagnóstico oportuno permite implementar medidas para mejorar su calidad de vida y ralentizar el avance de los síntomas. Los especialistas señalan que identificar las señales es sumamente importante para el vínculo debido a que estos cambios de conducta suelen ser percibidos por la familia como 'mala conducta' cuando en realidad ellos la están pasando mal. 

El método DISAA para identificar los síntomas del SDC


Los veterinarios han identificado los siguientes síntomas como los más característicos de este trastorno en nuestros peludos, lo llaman DISAA por sus siglas en inglés sin embargo aquí explicaremos en que consiste cada uno.

Desorientación 

Este síntoma se caracteriza por que tu perro pueda sentirse perdido y desconozca espacios en los que lleva años viviendo u olvide rutas que se sabía de memoria. Esto puede verse como deambular sin rumbo fijo, mirar por largo tiempo las paredes o quedarse paralizado por no poder dimensionar espacios estrechos. 

Esta enfermedad también puede impactar su estado de ánimo, provocando cambios inesperados en su carácter. Algunos perros pueden mostrarse irritables o incluso agresivos con quienes antes eran sus personas favoritas, no por falta de cariño, sino por la confusión y desorientación que experimentan. 

Al igual que ocurre en humanos, el deterioro cognitivo puede generar miedo o desconfianza ante situaciones que antes les resultaban familiares. Por eso, en esta etapa es fundamental acompañarlos con paciencia, comprensión y mucho amor, adaptándonos a sus nuevas necesidades y brindándoles seguridad en cada paso del camino.

Cambios en la interacción social

En esta misma línea la forma en que se relacionaba contigo se verá afectada; mientras que unos peludos que eran muy cariñosos comienzan a necesitar espacio, retraerse y volverse más tímidos, otros se volverán más temerosos y por lo tanto recurrirán más a ti para sentir confort y compañía. 

Ciclos de sueño-vigilia 

La rutina de sueño también suele verse alterada. Pueden despertarse repentinamente durante la noche, deambular sin rumbo por la casa, mostrarse confundidos, asustados o incluso gemir sin una causa aparente. Esta fragmentación del descanso nocturno provoca que durante el día duerman más de lo habitual, cambiando por completo sus ciclos de sueño y vigilia.

Cambio en los hábitos de higiene y aprendizaje 

Si tu perro tenía bien establecidos sus hábitos de limpieza -como avisar para salir o esperar hasta el paseo para hacer sus necesidades- es posible que esto cambie. 

Puede comenzar a hacerlo dentro de casa y en lugares inesperados, no como un acto de rebeldía o desobediencia, sino como consecuencia de la confusión que está experimentando, sumado a esto posiblemente dejara de atender trucos u ordenes ya conocidas, incluyendo la pérdida de memoria sobre su nombre.

Por eso es fundamental evitar reprimendas: castigarlo solo aumentará su estrés y desorientación. En esta etapa, la comprensión y la paciencia son claves para acompañarlo adecuadamente.

Cambios en la actividad 

Cualquier cambio notable en la actividad de nuestro perro debe ser motivo para mantenernos atentos. Muchas veces estas variaciones se identifican mejor al compararlas con su personalidad habitual, ya que suelen manifestarse de forma opuesta a lo que era normal en ellos.

Los perros que siempre fueron tranquilos pueden volverse inquietos o más demandantes, mientras que los más activos pueden tornarse apáticos o sedentarios. Detectar estos contrastes a tiempo puede ayudarnos a reconocer que algo no está funcionando como antes.

Ansiedad 

Tu perro puede presentar mayor estrés y ansiedad a lugares que antes no le causaban inquietud, como lugares desconocidos o más amplios, personas nuevas o incluso todo lo que ya conocía. 

De acuerdo con médicos veterinarios especializados en este trastorno, existe un fenómeno conocido como 'El atardecer': este término describe el momento del día en el que los síntomas se intensifican y se presentan de forma más aguda.

Aunque no es una regla, en algunos casos durante estas horas es común que el perro esté más desorientado, inquieto, ansioso o vocalice con mayor frecuencia, concentrándose en ese periodo una acumulación de señales que pueden pasar más desapercibidas durante el resto del día.

¿Como es la vida de un perro con Alzheimer?


Según los especialistas, los perros con esta condición pueden llevar una vida plena y feliz, especialmente si el trastorno se detecta en sus primeras etapas.

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Existen diversas estrategias para ayudarlos a mantener su bienestar y calidad de vida, que van desde una alimentación adaptada y enriquecida para el cerebro, hasta medicamentos y suplementos que favorecen la tranquilidad y fortalecen la actividad cognitiva. 

Con un manejo adecuado y cuidados constantes, es posible ralentizar los síntomas y mejorar visiblemente su día a día.



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