La vida en un hospital es difícil, especialmente cuando se tienen 5, 7 u 11 años. Se extraña la camita, los amigos y, por supuesto, la escuela. Sin embargo, cuando hay un salón de clases inteligente y amigos de todas las edades, esos días rodeado de doctores y enfermeras, cambian por completo.
Desde el año pasado los niños que permanecen largas estancias en el Instituto Nacional de Cardiología, el Hospital Infantil Federico Gómez, así como en el Hospital Infantil de Teletón de Oncología y la escuela para pequeños con discapacidad Gaby Brimmer, continúan aprendiendo en un espacio lleno de pantallas, tablets y una plataforma digital que, además de ayudarles en clase, también les divierte.
En un esfuerzo conjunto, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública, junto con la gigante tecnológica Samsung, pusieron en marcha el programa “Sigamos aprendiendo... en el Hospital”.
La idea, por supuesto, es que los niños que por cualquier razón deban permanecer un tiempo en el hospital, no pierdan sus cursos y cuando sean dados de alta se reincorporen a sus escuelas sin problema, “hay un profesor multigrado y los niños que tienen deben estar en el hospital por un periodo largo, continúan con sus estudios”, explica Luli Herreramoro, gerente de Responsabilidad Social Corporativa de Samsung. “Hay casos, como los de un pequeño que lleva dos años internado en el Hospital Infantil, pero ha continuado sus estudios y cuando salga de ahí va a regresar a su escuela al grado que le corresponde, no donde se quedó”.
La primera aula digital fue en el Instituto Nacional de Cardiología y durante su inauguración la secretaria de Salud, Mercedes Juan, afirmó que las aulas “permitirán a los niños aprender de una forma más dinámica y divertida, olvidándose por un rato de que están hospitalizados”.
Cada aula está equipada con lo más nuevo en tecnología. Luli explica que en todos los salones tienen una televisión que puede convertirse en e-board, es decir, es utilizada por los maestros como un pizarrón y, por supuesto, está conectada a la plataforma digital que sirve para dar las clases. Además, se donaron 30 tablets a cada aula que son las que utilizan los pequeños todos los días en clase, una laptop, una impresora multifuncional y un bluray.
Samsung también se hace cargo de arreglar la infraestructura del salón dependiendo de las necesidades. Mientras que en algunos solo se ha necesitado pintura, en otros se ha cambiado el techo o el piso y hasta la herrería.
México es un ejemplo en todo el mundo
México es el único país en el mundo donde tanto las autoridades como la iniciativa privada se han unido para llevar educación a los niños hospitalizados.
La casa matriz de Samsung, ubicada en Corea, puso los ojos en este programa de aulas inteligentes en los principales hospitales públicos del país y existen posibilidades que, desde aquí, se replique a otros lugares del mundo, “nos han pedido mucha información y sí les gustaría, y es la idea, que pudiera alguien más replicarlo”, comenta Luli Herreramoro, “incluso de Estados Unidos tengo entendido que ya vinieron al Hospital Infantil a revisar cómo está, y es muy padre que desde allá te digan: ‘yo te quiero copiar’”.
Sin embargo, para lograr esto, el gran reto es unir esfuerzos con autoridades sanitarias y de educación, como se hizo en el caso mexicano.
En busca de cambiar más vidas
Las aulas digitales son un contagio positivo. Este año se espera abrir dos nuevos salones inteligentes y, aunque todavía la Secretaría de Salud evalúa en qué lugares, el Hospital de Pediatría y el Gea González son unos fuertes candidatos, “todavía nos tienen que definir por los espacios y si tenemos que adaptarlo”, dice Luli.
La experta señala que, aunque se quisiera, no es posible abrir aulas en todos los hospitales del país pues, independientemente de los costos que implica, Samsung da seguimiento a cada uno de los salones. Es decir, si algún programa se borró del sistema, si la pantalla dejó de funcionar e incluso, si un nuevo modelo de pantalla salió y es mejor que el equipo que manejan, se cambia. Tan solo en lo que va del año, cada lugar se ha visitado entre tres y cuatro veces para verificar que todos los gadgets y materiales funcionen correctamente.